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Tras la huella del artista extremeño del siglo XVI / Más Extremadura

Un ‘Morales’ inédito en Cáceres

Es una pintura que forma parte de una colección particular de una familia y se trata de una obra que representa La Piedad, que es una de las imágenes más icónicas y poderosas de las pintadas por ‘El Divino’ a lo largo de su dilatada carrera

Exposición de obras de Luis de Morales en el museo del Prado.

Exposición de obras de Luis de Morales en el museo del Prado. / EL PERIÓDICO

José Antonio Ramos Rubio

En una colección particular, hemos encontrado una obra inédita del pintor Luis de Morales. Se trata de una obra que representa La Piedad, una de las imágenes más icónicas y poderosas de las pintadas por Luis de Morales a lo largo de su dilatada carrera y representa a la perfección el sentimiento religioso popular y la espiritualidad de una época. El enorme éxito del tema, llevó a ‘El Divino’ a realizar numerosas versiones con ligeras variantes compositivas y a producir, en algunos encargos documentados, obras con diverso grado de calidad al contar con la participación, en mayor o menor medida, de su taller en la realización de las mismas, según la necesidad eventual del pintor y los requerimientos del comitente.

Piedad de Luis de Morales, obra inédita del artista extremeño.

Piedad de Luis de Morales, obra inédita del artista extremeño. / EL PERIÓDICO

En esta obra inédita se nos ofrece a la Virgen sosteniendo a Cristo muerto, encontrando versiones idénticas en las obras con la misma temática en la catedral de Badajoz y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, obras en las que Morales trató ese mismo asunto, en composiciones de mayor y menor tamaño y con figuras de medio cuerpo ante un fondo impactante rigurosamente negro, sobre el que contrastan por su fuerte iluminación las dos figuras y el madero de la cruz.

Características de la obra

La elegancia formal de esta pintura en estudio, su concepción técnica y estética, la ejecución brillante del ropaje y el madero de la cruz, el delicado y preciso dibujo de los rostros y las manos, potenciado por tenues y sutiles veladuras, todas cualidades propias de la plenitud del arte de Luis de Morales, nos invitan a reivindicar su autoría. Este es otro magnífico ejemplo de dicha temática, realizada en múltiples ocasiones por el pintor, y en este caso en una obra de gran calidad y expresividad, en la que podemos apuntar quizás una relajación del autor en la resolución de los paños laterales inferiores, detalles habituales en otras obras publicadas de Morales, que también nos podrían sugerir una mínima intervención de los ayudantes su taller en la terminación las pinturas.

La elegancia formal, su concepción técnica y el delicado y preciso dibujo de rostros y manos son cualidades propias de la plenitud del arte de Luis de Morales

Por las dimensiones de la pintura, esta obra debió estar originalmente pintada y concebida como parte de un retablo

Por sus dimensiones (óleo sobre tabla, medidas: 78x53 cm.), la presente obra debió estar, sin duda, originalmente pintada y concebida como parte de un retablo, y en fecha sensiblemente posterior (siglo XVII) fue enmarcada para ser ubicada nuevamente en otro notable emplazamiento para su veneración.

Marco negro

La pintura está moldurada con un importante marco negro (medidas: 144 x 110 cm.), de los denominado ‘de rizo’, en madera de pino tallada y chapeado en madera ebonizada. Al estilo de Flandes, pero, sin duda, se trata de un trabajo español del siglo XVII. Quizás para revelarnos su origen o indicarnos su propietario inicial, nos muestra en su parte superior dos sólidos y bellos colgaderos realizados en hierro forjado y sobredorado, en forma de cruz flordelisada, que sirven para suspenderlo en alto sobre una pared (Orden de Alcántara ... ?).

La gran moldura negra está escalonada, aportando profundidad y más luz a la obra. En su contorno se pueden distinguir dos parejas de cáncamos o hembrillas en hierro dorado, que colocadas en la parte superior e inferior del marco pudieron servir para portar unos candeleros, que iluminarían La Piedad, fomentando su contemplación y acentuando más el misticismo del momento.

Esta obra se encuentra muy cercana en su composición a la versión de La Piedad conservada en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (óleo sobre tabla, medidas: 126 x 98 cm), a destacar especialmente la posición de las manos de la Virgen sobre el cuerpo de Cristo.

El autor es doctor en Historia del Arte

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