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Especie invasora

La avispa velutina comienza a aclimatarse a Extremadura: los expertos advierten de sus riesgos

Aunque supone una amenaza principalmente para las colmenas y también para los humanos, su presencia en la región todavía es limitada

Avispa asiática, auténtica amenaza para las abejas y otras especies autóctonas

Avispa asiática, auténtica amenaza para las abejas y otras especies autóctonas / Agencias

Carolina León

Mérida

La avispa velutina, también conocida como avispa asiática o avispón, ha pasado de ser una molestia veraniega a una verdadera amenaza para Extremadura. Esta especie invasora, procedente de Asia, fue detectada en España por primera vez en el año 2010 tras adentrarse a través de Los Pirineos. Desde entonces se ha extendido como una mancha negra hacia el norte, donde está causando estragos, hasta también afectar a la región.

Según explica Paulino Marcos, presidente de la Asociación Cacereña de Apicultores, esta avispa se localizó en Extremadura en 2016, en concreto en las localidades de las zonas fronterizas a Portugal, y aunque se encuentra más a gusto en altitudes superiores, entre los 600 y los 800 metros, ya ha comenzado a aclimatarse a la región.

"En principio estábamos un poco más tranquilos porque pensábamos que no llegaría por las altas temperaturas, pero nos estamos dando cuenta de que con el tiempo se aclimata, y si no es el año que viene, será al siguiente, pero al final nos va a colonizar".

Su veneno no es letal

Sin embargo, aunque en Galicia se han registrado recientemente tres fallecimientos por picadura de avispa velutina que han generado alarma social entre la población, Marcos puntualiza que estos casos no se deben a la toxicidad de su veneno, sino a reacciones alérgicas graves. "La cantidad de veneno es cuatro o cinco veces mayor que la de una avispa común, pero no resulta letal por sí misma. El peligro aparece cuando la persona afectada es alérgica y no puede recibir atención médica inmediata", subraya.

"Pasa algunas veces en apicultura; hay personas alérgicas a la picadura de la abeja y puede llegar, si no tienen cuidado, a causarles grandes problemas. Sin embargo, a un apicultor le pueden picar durante un día unas 200 abejas y no le pasa nada. Es decir, que realmente lo que mata no es el veneno, es la alergia del individuo a ese veneno", aclara.

Incidencia cada vez más alta

De esta forma, Marcos incide en que la avispa asiática supone sobre todo una amenaza para la apicultura, puesto que se alimenta principalmente de abejas. Van a la colmena, la matan, la abren por detrás, se la comen aprovechando solo la parte del tórax y se van", señala. Los ataques son tan severos que pueden llegar a aniquilar apiarios pequeños. En cambio, cuando el apiario es más grande, las abejas han aprendido a defenderse. "Hay veces que hacen incluso una pelota de abejas sobre el avispón y llegan a asfixiarlo", destaca.

Así, apunta, aunque su presencia en Extremadura es todavía limitada, su incidencia aumenta cada año, especialmente en los meses de otoño. "Hace cuatro o cinco años podía acabar con un 2% de las colmenas; ahora ya mata entre un 6% y un 8%". En ese sentido, el apicultor asegura que las zonas más perjudicadas se encuentran en la provincia de Cáceres, primero porque presentan las condiciones ideales para este insecto —temperaturas suaves, lluvias y altitudes superiores— y, segundo, porque el 80% de esas colmenas realizan la trashumancia hacia Castilla y León, una de las comunidades más afectadas.

"Cuando volvemos, hay veces que la avispa ya ha empezado a hacer el nido y puede suceder que un apicultor sin darse cuenta cargue la colmena y se lo traiga a Extremadura", advierte. Estos nidos, de pequeño tamaño, vienen plagados de avispas reina, que se empiezan a desarrollar posteriormente en la primavera, donde pueden llegar a albergar hasta 5.000.

Medidas de prevención

Por todo ello, para que tanto personas inexpertas como profesionales del sector sepan identificar y actuar frente a esta especie invasora que parece querer quedarse en la región, Marcos subraya que los nidos de avispa velutina son fácilmente reconocibles. "Son muy característicos, como balones de baloncesto, balones grandísimos, y suelen construirse en árboles, tejados o incluso colmenas abandonadas".

Además, el presidente de los apicultores cacereños recalca que la velutina no suele atacar a humanos salvo que se sienta amenazada. "Es difícil que te pique, normalmente lo hace cuando te acercas a un nido y sin darte cuenta, intentas manipularlo; la avispa, como todo ser, defiende su casa".

Aparte de estos consejos, Extremadura cuenta con un programa de vigilancia puesto en marcha por la Dirección General de Sostenibilidad para el control del avispón asiático. Este dispositivo cuenta con una red de 80 trampas específicas distribuidas en distintas localidades para la detección temprana de la especie invasora. Detectó hasta 2024 unos 600 ejemplares en la zona fronteriza con Portugal —Valencia de Alcántara (304); Herrera de Alcántara (91); La Codosera (86); Cedillo (68); Valverde del Fresno (41); y Santiago de Alcántara (3)—, a los que se suman los 24 que se encontraron en Alburquerque en este año 2025.

Otra amenaza: la avispa orientalis

Y mientras que la velutina avanza en su camino desde el norte hasta el sur, otra especie es la que más preocupa al sector: la avispa orientalis, procedente de regiones más cálidas, que ya ha sido detectada en Andalucía hace dos o tres años y donde ha causado graves daños en los colmenares.

"Nos da todavía más miedo que la velutina, porque no tiene problemas con las altas temperaturas", señala Marcos, quien remarca que "son capaces de matar a más de la mitad de un apiario". Aunque en Extremadura aún no se ha detectado, "su llegada es probable y su incidencia podría ser incluso mayor".

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