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Pimentón de la Vera

El oro rojo extremeño: esta es la historia del Pimentón de la Vera

Un viaje desde América hasta las tierras del norte de Cáceres que dio origen a uno de los condimentos más reconocidos del mundo

El oro rojo extremeño: esta es la historia del Pimentón de la Vera

El oro rojo extremeño: esta es la historia del Pimentón de la Vera / El Periódico

Con sus tres variedades: dulce, agridulce y picante, el Pimentón de la Vera se ha ganado el título de oro rojo extremeño. Su elaboración artesanal lo convierte en un condimento imprescindible, tanto en la cocina tradicional como en la alta gastronomía.

Sus orígenes

La historia del pimentón comienza mucho antes de llegar a Extremadura. Existen evidencias arqueológicas que sitúan el origen del pimentón en el Nuevo Mundo, concretamente en México y Guatemala. Además, se han hallado restos de esta planta, con más de dos mil años de antigüedad, en tumbas del antiguo Perú. Otras especies del género, tanto silvestres como cultivadas, se extendieron por las zonas tropicales y subtropicales de América del Sur, donde alcanzaron una enorme diversidad.

Así llegó a España

El siglo XVI marcó el inicio de la historia del pimentón en Europa. En 1493, tras su primer viaje a América, Cristóbal Colón visitó el Monasterio de Guadalupe para cumplir su voto de acción de gracias ante los Reyes Católicos. En esa visita, entregó a los monjes jerónimos las semillas de una planta que creyó, en un principio, similar a la pimienta, un condimento de gran valor en la época.

Los monjes comenzaron a cultivar aquellas semillas, y pronto descubrieron el potencial de aquel fruto rojo, alargado y a menudo picante, que empezó a utilizarse en los adobos para conservar los alimentos. En los molinos harineros del río Guadalupejo se llevó a cabo la primera molienda de los pimientos secos, dando así los primeros pasos hacia lo que siglos después sería el Pimentón de la Vera. El conocimiento del cultivo y secado se difundió a otros monasterios jerónimos, llegando finalmente al Monasterio de Yuste, donde el emperador Carlos V disfrutó del condimento en sus últimos años de vida. Aquellos frailes, durante generaciones, perfeccionaron la técnica hasta obtener la receta definitiva del pimentón que hoy conocemos.

Una elaboración artesanal y única

La DOP Pimentón de la Vera conserva todavía hoy el proceso tradicional que le da su sabor y aroma inconfundibles:

  • Cultivo: Los agricultores siembran y cuidan los campos donde crece el pimiento que dará origen al pimentón.
  • Secado y ahumado: Los frutos se secan lentamente sobre lumbres alimentadas con madera de roble, cuyo humo impregna el pimiento y le aporta su aroma característico.
  • Molienda: Finalmente, los pimientos secos se muelen en molinos hasta lograr la textura fina y el intenso color rojo que hacen del Pimentón de la Vera un producto inigualable.
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