Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Resolución publicada en el DOE

La caza de perdiz con reclamo en Extremadura aspira a ser Bien de Interés Cultural

La Junta inicia los trámites para su declaración, en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial

Caza de perdiz con reclamo.

Caza de perdiz con reclamo. / JUNTAEX

Mérida

Paso crucial para que la caza de perdiz con reclamo en Extremadura sea declarada Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial. El Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha publicado este viernes la resolución de la Junta de Extremadura por la que se incoa el expediente, que está fundamentado en el "profundo arraigo histórico y social" de esta práctica cinegética, ya que tiene unos "orígenes remotos y aludida en las primeras normativas de caza en España, que trasciende la mera actividad recreativa para convertirse en una tradición dinámica con alta representatividad social".

Por su parte, la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza) aplaude la incoación del expediente, un trámite que ha sido posible "tras haber solicitado los informes preceptivos a la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes y a la Universidad de Extremadura". Recuerda que la solicitud fue presentada por este colectivo el pasado 31 de enero, en el marco del trabajo que la entidad viene desarrollando "para proteger y poner en valor las modalidades cinegéticas tradicionales".

"Este esfuerzo se une al realizado en años anteriores para que la Montería, la Rehala y la Cetrería fueran declarados como bienes de interés cultural en nuestra región", sostiene Fedexcaza, a través de un comunicado. “La perdiz con reclamo representa el alma del campo extremeño. Es cultura, historia y forma de vida. Su reconocimiento como Bien de Interés Cultural servirá para protegerla y para poner en valor un legado que sigue muy vivo entre nuestros cazadores”, afirma su presidente, José María Gallardo.

La resolución

Asimismo, el texto recoge que esta modalidad posee una "fuerte dimensión simbólica e identitaria", vinculando a los cazadores, también conocidos en este caso como 'cuquilleros', con el territorio y los ciclos anuales de la naturaleza. Indica a su vez que los saberes y la liturgia de la práctica "se transmiten de generación en generación, principalmente de forma oral y por observación dentro del ámbito familiar y se consolidan en el colectivo, reforzando una cosmovisión y un sentido de pertenencia únicos en Extremadura, lo que garantiza la continuidad del acervo cultural".

Esta modalidad, continúa el texto, ostenta un "excepcional valor biocultural y etnológico" por la compleja relación que establece entre el cazador y el ave, aquí el reclamo en una práctica que basa en el conocimiento biológico exhaustivo de la perdiz roja (ritmos ecosistémicos, ciclos reproductivos o lenguaje del canto) y en la intervención cultural para "modular la activación sexual del reclamo y sincronizarla con las perdices camperas, generando esta dedicación una relación íntima y prolongada con el ave a través de la doble dimensión espacio-temporal del cuidado anual en el espacio doméstico y el lance de caza en el campo".

De este proceso, se derivan "saberes fundamentales sobre la selección, el manejo orgánico y la interpretación del canto como lenguaje, conformando una morfología específica de valores culturales y éticos que complementan el vínculo utilitario de la caza". Finalmente, recoge que esta manifestación "es rica en elementos patrimoniales asociados que refuerzan su valor cultural, destacando la producción artesanal de la pieza central, la jaula de reclamo y las arquitecturas de domesticación y de caza de una práctica que ha generado, además, un rico léxico cinegético especializado, clave para la transmisión de conocimientos y la autoidentificación del colectivo".

Tracking Pixel Contents