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Equilibrio del presupuestos doméstico

Extremadura tiene el menor gasto por hogar en educación: "Aquí hace años que aprendimos a reutilizar todo"

Desde Freampa afirman que Extremadura lleva más de dos décadas con un sistema de bancos de libros que evita la compra de material a muchos alumnos, una cultura del ahorro que también incentiva el profesorado

Extremadura tiene el menor gasto por hogar en educación: "Aquí hace años que aprendimos a reutilizar todo"

El periódico

Carolina León

Mérida

El gasto medio por estudiante en Extremadura durante el curso 2023/2024 fue de 1.291 euros, la cifra más baja del país y muy por debajo de la media estatal, situada en 2.056 euros, según la Encuesta de Gasto de los Hogares en Educación publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Aunque el dato podría sugerir una inversión insuficiente, desde las asociaciones de madres y padres extremeños ofrecen una lectura distinta: el modelo de reutilización de materiales reduce de manera notable los costes familiares. «El dato no nos sorprende. Aquí no se gasta mucho porque hemos aprendido a reutilizar casi todo», asegura Francisco Marqués, vicepresidente de la Federación Regional Extremeña de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos/as de Centros Públicos (FREAMPA).

Y es que Extremadura, indica Marqués, lleva más de dos décadas construyendo un sistema de bancos de libros que permite que buena parte del alumnado apenas tenga que comprar material nuevo en Primaria y Secundaria. «Además, como el alumnado suele ir disminuyendo, nunca va en aumento, realmente no es que haya que incrementar el número de libros, sino que se van reutilizando los mismos», añade. Sí que hay momentos puntuales donde los padres deben aportar «un poquito», reconoce, pero normalmente solo ocurre cuando se debe cambiar de proyecto editorial. «A lo mejor, la beca permite pagar 18 lotes del nuevo proyecto, pues a las familias lo único que les toca pagar es una cantidad x para completar los lotes de rigor, pero nos suelen durar muchos años».

Asimismo, a esta ‘cultura’ de la reutilización de libros se suelen sumar también los profesores, quienes animan a sus alumnos a no comprar nuevo material, como archivadores, bolígrafos o cuadernos, y a usar el del año pasado. « Les dicen ‘No compréis libreta nueva, arrancad lo que no esté usado del año anterior’. Aquí se aprovecha todo», relata. «Somos una comunidad muy austera en ese, quizás por eso los números salen como salen, porque es verdad que aprendimos hace mucho tiempo a a empezar a reutilizarlo todo».

Infantil, la etapa más cara

Sin embargo, Marqués también señala que esta «austeridad» no beneficia a todas las etapas por igual. Infantil es la «más cara», puesto que tiene «poca ayuda», los materiales de 3 a 5 años suelen ser «de usar y tirar», y no pueden formar parte del banco de libros. Esto también ocurre, aunque en menor medida, en primero y segundo de primaria, donde aún se emplea bastante material desechable.

Para el resto de cursos, además de este banco de libros, que «realmente funciona», también existen becas que pueden beneficiar a las familias con mayores dificultades, «que no son grandes becas pero que poco a poco van sumando». De esta forma, Marqués explica que la situación entre Infantil y los cursos iniciales de primaria, primero y segundo, es muy distinta porque «está más becado» y es más fácil obtener ayudas que pueden cubrir «si no al 100%, un 70 u 80%» del material en la mayoría de las familias. A esto se añaden las ayudas de los ayuntamientos, quienes también conceden becas, destaca, bien a través de las AMPA o mediante subvenciones pensadas en muchos casos para fijar población.

Además, algunas de estas ayudas llegan a ser muy elevadas, hasta 200 euros por alumno y 500 cuando hacen bachillerato, una cantidad que le llamó la atención porque, según su experiencia, «en bachillerato no se gasta tanto dinero». En cuanto a los ciclos formativos, Marqués señala que el gasto también es «moderado». «Yo he gastado un ciclo formativo 200 euros ahora mismo… y tres de ellos son usados». Si todo el material fuera nuevo, reconoce, «te gastarías un dinero», pero la posibilidad de adquirir libros usados «reduce bastante la factura».

Los puntos débiles

Fuera del material escolar, el vicepresidente de Freampa sostiene que las familias perciben que algunos servicios han encarecido su precio, aunque sin llegar a niveles desorbitados. El comedor escolar ha subido «por el aumento general del coste de los alimentos», aunque Francisco apunta a que «a veces comer en casa sale más caro». El transporte escolar sigue estando fuertemente subvencionado, incluso para Bachillerato y FP. Sobre esto advierte que el principal problema no es el precio, sino “el uso de vehículos muy antiguos, algunos sin cinturones de seguridad”.

Otro de los servicios más populares son las actividades extraescolares, de las cuales, detalla, son gratuitas las financiadas por Educación. «Otra cosa es música, por ejemplo, que tanto las escuelas de música como los instrumentos pues son muy caros y eso sí que tiene que costearlo, incluso con préstamos»,

No obstante, un ámbito donde Marqués percibe una desigualdad es la digitalización. «Cuando los niños se ven desprotegidos y se ven en una gran desigualdad es cuando hay trabajos que hay que hacerlo de forma telemática», afirma. Muchas familias no disponen de ordenadores adecuados, y los dispositivos antiguos ralentizan o dificultan las tareas escolares, puesto que «con un teléfono móvil no se puede trabajar». Así, recuerda también que no existen ayudas específicas para la compra de dispositivos digitales, y que incluso los equipos de los centros están completamente obsoletos. «Tenemos ya ordenadores y tabletas que son muy antiguos… y el alumnado lo protesta».

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