Ayuntamiento de Badajoz
Gragera reivindica a Badajoz como “palanca” del eje Madrid–Lisboa
El alcalde defiende el Foro Impulsa como un punto de inflexión: unidad territorial, plazos más cortos y un paquete de infraestructuras —ferrocarril, autovías y red eléctrica— para atraer inversión y empleo en la frontera.

Ignacio Gragera. Alcalde de Badajoz. / El Periódico
Estela Piñeiro
Ignacio Gragera salió del Foro Impulsa con una idea que repitió varias veces en la entrevista: la sensación de que, por primera vez en mucho tiempo, el suroeste ibérico se presentó con una sola voz. “El compromiso unánime de todos los actores del territorio”, resumió al valorar el encuentro, reivindicando que grandes ciudades, mundo rural y ciudades medias “estamos unidos en la necesidad de impulsarlo y materializarlo cuanto antes”. Para el alcalde de Badajoz, esa foto de alineamiento es ya una noticia en sí misma: constata que las distintas realidades, desde las capitales nacionales hasta los municipios del interior, “van en el mismo sentido”. Gragera asume que el tablero es desigual. Por un lado, Madrid y Lisboa, con una capacidad de atracción de talento, recursos y tecnología “que los demás no estamos en disposición de igualar”. Por otro, los territorios que ocupan el centro del eje y que, a su juicio, tienen una función complementaria decisiva: “englobar todo ese territorio intermedio” y aprovechar lo que no tienen las grandes metrópolis: “las extensiones de terreno, la energía, la luz” y la capacidad de cohesionar España y Portugal desde la raya. Ahí sitúa el factor diferencial de Badajoz: ser frontera y, a la vez, bisagra. El alcalde recordó la condición de ciudad rayanay su vínculo con Portugal, subrayando que Badajoz comparte con Elvas y Campo Maior una eurociudad que permite “tener la vista puesta en los dos lados y poder impulsar proyectos en los dos lados de la frontera”. En su relato, Badajoz debe actuar como “palanca y motor” capaz de comprometer voluntades políticas a ambos lados y de influir en decisiones estratégicas “en la parte central del recorrido”.
La lista de deberes
La entrevista aterrizó pronto en las infraestructuras, el núcleo duro del mensaje del alcalde. Gragera puso el foco en un punto concreto: “Para Badajoz es fundamental que se defina el trazado internacional y la estación internacional”. Esa estación —insistió— no es un detalle técnico, sino un elemento tractor: una “gran estación internacional compartida por ambos países, operada por ambos países”, pensada para convertirse en foco de usuarios y empresas y accesible “de muchas maneras”. Junto a esa reclamación, el alcalde dibujó un mapa de conexiones pendientes. Defendió cerrar la unión viaria con el Levante, mejorar las condiciones de la autopista ferroviaria que conecta Sines con Valencia, reforzar la conexión con Portalegre a través de la IP2 y consolidar los enlaces con Cáceres y Zafra para acceder al corredor de la Ruta de la Plata hacia el norte. En ese esquema, colocó también a los puertos como piezas del crecimiento: mencionó Huelva como “gran actor” del suroeste ibérico y como puerta del sur que debe integrarse en el engranaje. El diagnóstico, dijo, ya no se discute: “Todos defendemos la conexión”. Y, en su opinión, el Foro Impulsa sirvió para despejar dudas sobre la implicación de los actores: “Ahora se ha visto aquí que todos queremos impulsar esta conexión”. La clave, a partir de ahora, es correr. Gragera habló de un acuerdo — de gobiernos y de territorio— para que “los plazos establecidos tengan que ser avanzados, más cortos”. Reclamó “un esfuerzo y una dedicación cien por cien” de España y Portugal y reivindicó que quienes están en el centro del eje transfronterizo tengan capacidad de “condicionar o incluso decidir” cuestiones básicas, como la estación internacional y la conexión Huelva–Badajoz– Campo Maior tanto con Lisboa como con Madrid.
Lo que piden los empresarios
En el capítulo económico, el alcalde trasladó lo que, asegura, le repitieron los empresarios durante el foro: lo primero, “estabilidad política”. Después, compromiso institucional con “calendarización o cronograma” y cumplimiento estricto de los trabajos comprometidos. Y, por encima de todo, competir en igualdad de condiciones: “transportar en las mismas condiciones que los demás, ser más ágiles, más eficaces, más rápidos”. Para Gragera, eso pasa por infraestructuras ferroviarias y viarias, pero también por digitalización y conectividad. De ahí su insistencia en los hitos temporales: cumplir “como mínimo” el calendario de 2030 para unir Badajoz con Madrid y para completar el Madrid–Lisboa; y presionar para rebajar el horizonte 2034 planteado por Portugal. El alcalde puso fecha a su expectativa política: espera que en una próxima cumbre bilateral, “en el mes de enero de 2026”, se materialicen decisiones clave, especialmente la definición del trazado por Caya y la ubicación definitiva de la estación internacional.
Energía
La entrevista incorporó también la energía como condición de competitividad. Gragera reclamó acelerar la construcción de la nueva red de transporte de 400 kV, incluida en la planificación 2025 pero aún pendiente de declaración de impacto ambiental. “Ya debería estar en construcción”, afirmó, animando al Gobierno, a la Delegación y a Red Eléctrica a “avanzar” en una infraestructura que calificó de “fundamental para la ciudad”. Mirando al ciclo 2026–2030, anunció alegaciones para conseguir “una nueva posición de distribución y consumo” que permita acompañar las inversiones previstas. Al mismo tiempo, defendió que Badajoz está “a la vanguardia” en renovables y tiene capacidad de dar soporte a industrias. Sumó otra baza: un gasoducto Portugal–España que atraviesa el término municipal y que, según explicó, podría facilitar que grandes empresas “inyecten su hidrógeno y su gas” cuando esa producción se consolide. “Tenemos una posición estratégica envidiable”, resumió, no solo por geografía, sino por horas de sol y por las infraestructuras que rodean a la ciudad. Pero remató con una idea que apunta a ambición política: “somos ambiciosos y queremos más”.
Foro recurrente, formación a medida y Badajoz como puerta de dos mercados
Gragera defendió que este primer Foro Impulsa no debe ser un evento aislado, sino “el inicio de algo mucho más recurrente”, una estructura estable para influir en los gobiernos y acelerar decisiones y ejecución de proyectos. En paralelo, situó la formación como otro de los ejes de futuro: adaptar la FP y la formación no reglada a las necesidades empresariales, eliminar el estigma que aún pesa sobre esos itinerarios y reforzar programas con Junta, Gobierno, Fondo Social Europeo y ayudas públicas para que la gente “decida quedarse” o “volver”. En su mensaje final, el alcalde condensó el argumentario de atracción: una línea de transporte de energía ya concedida que permitirá disponibilidad, suelo, sol y una conexión con Portugal “sentimental, emocional y geográfica”. Y subrayó el simbolismo de haber sentado en una misma mesa a los alcaldes de Madrid, Lisboa y Badajoz: una señal —dijo— del papel de la ciudad en el ámbito portugués. “Somos una puerta de entrada y salida a Portugal”, remarcó, para concluir que Badajoz puede influir y abrirse a “dos mercados enormes”, el portugués y el español, “que suma más de 60 millones de personas”.
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