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Movilidad

El consumo de combustibles fósiles para automoción en Extremadura continúa en los niveles de hace dos décadas

El retraso en la implantación del vehículo eléctrico, y un parque automovilístico que sigue creciendo y que cada vez es más viejo, mantienen la venta de gasóleo y gasolina en máximos en la región

Un usuario reposta combustible en su automóvil.

Un usuario reposta combustible en su automóvil. / Alejandro Martínez Vélez / Europa Press

Cáceres

Un parque automovilístico cada vez más numeroso y progresivamente más envejecido, junto con el retraso que se acumula en la implantación del vehículo eléctrico, están manteniendo el consumo de los combustibles de automoción en Extremadura en niveles máximos de la serie. De hecho, de acuerdo a los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), las cifras contabilizadas en 2024 y 2025 (sumadas hasta septiembre en ambos casos) son las dos más altas de toda la serie para este periodo del año con una única excepción, la de 2008, que sigue liderando la tabla.

Gasolina y diésel

En los tres primeros trimestres de este ejercicio, la gasolina dispensada en Extremadura fue de 94.754 toneladas, un 35,7% más que en el mismo periodo de hace una década, y un 28,4% por encima de lo registrado en 2019.

Y en el caso del diésel, pese a la paulatina pérdida de protagonismo que han ido experimentando las motorizaciones que lo utilizan dentro de las nuevas matriculaciones, en los nueve primeros meses del año se despacharon algo más de 514.000 toneladas, dato que solo se ha superado en dos ocasiones en la última década (2019 y 2024).

Para ambos tipos de motorizaciones, la Comisión Europea eliminó recientemente la prohibición de la venta de coches nuevos a partir de 2035, algo pactado por las instituciones comunitarias hace dos años.

La demanda de los combustibles de automoción está directamente vinculada a la marcha de la economía. Algo que se observa en las caídas que muestran las estadísticas de Cores tanto en 2020, con las restricciones a la movilidad y a la actividad económica impuestas por la pandemia, como en los peores años de la gran recesión.

Otras variables a tener en cuenta son las de la ‘foto’ del parque automovilístico (en número y composición) y su antigüedad. Los datos de 2024 de la Dirección General de Tráfico revelan que en Extremadura hay unos 950.000 vehículos, 30.000 más que los que estaban circulando por las calles y carreteras extremeñas cuatro años antes. Aunque en las nuevas compras de turismos han acabado siendo una minoría, dentro de la flota en activo la diésel sigue siendo la propulsión mayoritaria. Es la que incorporan más de un 60% de los vehículos y por encima de los dos tercios de los turismos (que son 628.000 en total). Un diferencial que explica que la mayor parte del carburante dispensado sea gasóleo. Poco más de 23.000 vehículos tienen categoría eléctrica, la mayor parte híbridos que combinan un motor de combustión (generalmente de gasolina) con otro eléctrico.

Vehículos más viejos

Más vehículos y también más viejos, lo que los hace menos eficientes. La edad media del parque supera los 16 años y es uno de los más envejecidos de España. En turismos, según un estudio de la patronal de los fabricantes Anfac, en Extremadura se promedian 16,3 años de antigüedad. La única comunidad autónoma con una situación peor es Castilla y León, mientras que Galicia se sitúa a la par. En 2024, por cada turismo nuevo matriculado en la comunidad autónoma se vendieron 4,1 de más de 10 años.

Coches circulando por una autovía.

Coches circulando por una autovía. / Lavandeira Jr / Efe

Una distribución que se traduce en el mínimo peso que siguen teniendo los distintivos menos contaminantes. Los turismos con etiqueta eco o cero suman 22.747 en la región. Aunque son más del triple que los que había en 2020, apenas representan un 3,6% del total.

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