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Nochevieja: Ni chinos ni valencianos: los extremeños expandieron los fuegos artificiales como festejo de fin de año

La estrategia Extremestiza reivindica el papel de los extremeños del Nuevo Mundo en los fuegos artificiales de Nochevieja

Fuegos artificiales

Fuegos artificiales

M. R.

La llegada del Año Nuevo se celebra en España y en buena parte de Hispanoamérica con un lenguaje común de luz, color y estruendo. Los fuegos artificiales, hoy inseparables de esta fecha, forman parte de una tradición que hunde sus raíces en el periodo virreinal y en la presencia de artesanos españoles, muchos de ellos procedentes de Extremadura, en América. El tránsito entre un año que termina y otro que comienza se ha convertido, desde hace siglos, en un símbolo de renovación cultural compartida entre Extremadura y América, un puente histórico y emocional que sigue vigente. Así lo cuenta Extremestiza, estrategia del Gobierno de María Guardiola que profundiza, impulsa y revaloriza de manera transversal los vínculos entre América y Extremadura, en una felicitación de Navidad, en la que se ha puesto el foco en la huella de los extremeños en el Nuevo Mundo y en las tradiciones compartidas que aún hoy perviven a ambos lados del Atlántico en celebraciones como la Nochevieja.

La pólvora cruza el Atlántico

Según el relato de Extremestiza, los fuegos artificiales comenzaron a emplearse en celebraciones civiles y religiosas en territorios como México o Perú durante el Virreinato, tras la introducción de la pólvora por parte de los españoles.

A partir del siglo XVI, artesanos pirotécnicos españoles se trasladaron al continente americano llevando consigo conocimientos prácticos para la fabricación de fuegos artificiales de muy diverso tipo. Estos espectáculos de luz se integraron en fiestas patronales, celebraciones oficiales y, con el tiempo, en la despedida del año.

Las sociedades americanas no solo adoptaron estas tradiciones, sino que las reinterpretaron, dotándolas de nuevos significados y rituales propios, que han llegado hasta nuestros días.

Hernán Cortés puso azúcar antes que Celia Cruz

La Nochevieja también se celebra alrededor de la mesa. En algunos destinos americanos se mantiene la tradición española de comer las uvas, mientras que en ambas orillas del Atlántico se comparten dulces tradicionales cuyo origen está ligado al mestizaje cultural y gastronómico.

El azúcar es uno de los elementos clave de ese intercambio. Hernán Cortés identificó pronto que Veracruz reunía condiciones óptimas para el cultivo de la caña de azúcar, cuya siembra se extendió en la Nueva España a zonas como Córdoba o Morelos. Hasta entonces, los pueblos indígenas utilizaban principalmente la miel como endulzante.

Durante el periodo virreinal, especialmente desde los conventos, comenzaron a elaborarse dulces que hoy forman parte del recetario tradicional tanto americano como español.

Extremestiza, un puente entre culturas

Extremestiza trabaja desde Extremadura para visibilizar los vínculos históricos, culturales y gastronómicos entre la región y América, poniendo el acento en el legado compartido surgido del contacto entre españoles y pueblos indígenas.

A través de iniciativas de investigación, divulgación y educación, la entidad se ha consolidado como un puente cultural entre Extremadura e Hispanoamérica, promoviendo el conocimiento del recetario mestizo, la historia común y las tradiciones que siguen vivas en celebraciones como la Nochevieja.

Entre sus proyectos destaca el podcast "Extremestiza, un puente sonoro entre Hispanoamérica y Extremadura", una propuesta que involucra a docentes y estudiantes desde edades tempranas. Según ha avanzado la asociación, próximamente se darán a conocer los datos de participación de su primera edición, así como los enfoques de los proyectos presentados por alumnado de Extremadura y Perú.

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