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Datos de Eurostat

Extremadura ocupa el tercer lugar en el ranking del paro de larga duración

Los sindicatos extremeños denuncian una “falta de lógica” del mercado laboral de la región, que continúa reclamando personal a pesar de las dificultades estructurales a las que se enfrentan los trabajadores

Imagen de una camarera

Imagen de una camarera

Extremadura se postula como la tercera comunidad autónoma con mayor tasa de paro de larga duración, con un 5,1%, según los datos publicados recientemente por Eurostat. De este modo, se posiciona solo por detrás de Andalucía (6%) y Canarias (5,7%). La cifra coloca a la región muy por encima de la media nacional (3,8%) y de la europea (1,9%), en un contexto en el que España vuelve a ser el segundo país de la UE con más desempleo de larga duración, únicamente superado por Grecia (5,5%). Mientras las estadísticas reflejan un volumen elevado de parados que llevan más de un año buscando empleo, se advierte una contradicción creciente: las empresas aseguran que no encuentran trabajadores suficientes para sus cometidos.

Una situación que tacha de «contradictoria» Francisco Morcillo, secretario de Política Institucional y Empleo de UGT Extremadura, quien denuncia que los datos oficiales desmontan ese discurso: «En Extremadura sigue habiendo 65.000 parados. Solo en agricultura existen 4.847 inscritos; en construcción, 4.495; en industria, 3.466; y en servicios, 48.586. Es decir, trabajadores hay», subraya con contundencia Morcillo, quien remarca que, pese a ello, persiste la narrativa empresarial de falta de mano de obra: «Es, como poco, curioso», señala.

Solo el 7% necesita personal

El sindicalista aporta un dato que, a su juicio, desmonta el argumento empresarial: según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE, el 93% de las empresas extremeñas declararon en el primer semestre de 2025 que no necesitaban más trabajadores, y el número total de vacantes se situó en 2.367.

«No nos cuadra», afirma el representante de UGT. «Tenemos más parados en cualquier sector que vacantes declaradas. Si dicen que no encuentran trabajadores, que vayan a las oficinas de empleo, porque allí están inscritos».

Morcillo señala que el principal problema no es la falta de personas disponibles, sino la «discriminación» por edad y género en el mercado laboral extremeño.

Ni mayores ni jóvenes

Según explica, el 45% de los parados tomando como ejemplo el mes de octubre son de larga duración, dato al que se suma que uno de cada dos supera los 50 años y el 64% son mujeres. «Tenemos detectada claramente cuál es la dificultad del mercado extremeño: una mujer mayor de 50 años parada de larga duración», afirma. «Las empresas nos dicen que no encuentran trabajadores, pero luego cuesta muchísimo que contraten a personas de más de 45 años».

El sindicalista incluso aporta un caso concreto recibido de forma indirecta: «Una empresa importante contestó que no contrata a nadie mayor de 60 años», denuncia. «Hablamos de un profesional cualificado, con publicaciones científicas, y aun así le respondieron que estaba ‘sobrecualificado’ y que la edad era un impedimento».

Además del rechazo a los mayores, Morcillo critica que las empresas exigen experiencia a los jóvenes, dificultando también su inserción: «Si no quieren mayores y no quieren jóvenes, no sé a qué estamos abocados», plantea.

Morcillo rechaza igualmente que la escasez de mano de obra en ciertos sectores responda a una falta real de candidatos. «No hay trabajadores para jornadas de 14 o 15 horas, eso es lo que pasa», afirma.

La inquietud sobre el paro de larga duración es compartida también por Javier Peinado, secretario general de la Confederación Empresarial Regional Extremeña (CREEX), quien alerta de que esa problemática cada vez se extiende a más sectores: «Tenemos una situación que comenzó siendo un problema en el campo, luego se trasladó a la construcción, y ahora ya está en prácticamente todo el sector servicios».

Sin solución temprana

Una cuestión que, por ahora, parece no hallar una solución concreta. Así lo afirma Javier Peinado, quien además indica que las organizaciones sectoriales están buscando soluciones «basadas en el diálogo y la cooperación», y centra el problema también en la tasa de paro de la región, que el secretario califica como «una de las más altas de España».

El secretario general de la CREEX pone el foco del cambio, al igual que el representante de UGT, en las ofertas de las empresas que reclaman empleo: «Nosotros somos realistas. En el sector empresarial los puestos que ofertamos , especialmente en el sector servicios y en el sector primario, son de todo menos atractivos. Por mucho que tú quieras ofertar, no se trata a veces de salario, sino de condiciones, como jornadas laborales excesivas. Muchos de estos son trabajos penosos».

Peinado subraya además factores que rara vez aparecen en el debate público y que, a su juicio, agravan la brecha entre empresas y demandantes, como la «incapacidad de conciliar ofertas y demandas». En este contexto, el líder de la CREEX apunta también a un elemento que considera clave: la distorsión que provocan algunas ayudas de protección social, que «permiten que haya personas que puedan seguir paradas sin buscar un puesto de trabajo o sin aceptar el que se les oferta». Una combinación de factores que, según resume, mantiene a la región atrapada en un equilibrio «frágil y difícil de resolver».

Una situación en la que región conforma un escenario laboral con cifras que parecen no encajar. Los sindicatos y empresas coinciden en un diagnóstico común: el mercado laboral extremeño transita por una fractura profunda entre oferta y demanda, y en su solución se dibuja aún un interrogante al que es difícil responder.

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