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Historias de vida

De Extremadura a París sin salir de casa: el ingenio de un repartidor de butano recrea la Torre Eiffel en su jardín

José Pedro Gutiérrez Camarero, 'Chepe', ha levantado en Herrera del Duque el icónico monumento francés, utilizando materiales reciclados y sin planos ni guías técnicas

VIDEO | De Extremadura a París sin salir del jardín de casa

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Quien recorra las afueras de la localidad pacense de Herrera del Duque buscando el horizonte típico de la comarca de La Siberia, se encontrará con una silueta que parece haber sido arrancada del Campo de Marte parisino. Entre el paisaje de encinas de la dehesa y la sierra del Chamorro, coronada por su castillo, se alza una réplica de la Torre Eiffel que no es obra de una constructora, sino del ingenio y las manos de un vecino muy querido: José Pedro Gutiérrez Camarero, conocido por todos como 'Chepe'.

Chepe no es un arquitecto de carrera, pero conoce cada rincón del pueblo. Como repartidor de butano, su día a día transcurre entre bombonas y conversaciones con los vecinos. Sin embargo, su pasión se esconde en el jardín de su residencia, donde ha dado vida a este proyecto personal que une la historia de Extremadura con el mundialmente conocido monumento francés.

La torre Eiffel de Herrera del Duque

La torre Eiffel de Herrera del Duque / L. A.

Una de las sorpresas de esta estructura de casi siete metros de altura es su origen. Lejos de utilizar materiales convencionales, Chepe ha empleado hierros reciclados procedentes de antiguas placas solares de la central nuclear de Valdecaballeros. Lo que en su día fue un símbolo de la fallida instalación nuclear en la región, hoy sostiene el sueño de este 'manitas' extremeño.

Sin bocetos

A diferencia de Gustave Eiffel, que necesitó cientos de planos para el diseño y montaje, Chepe ha levantado su torre sin bocetos ni guías técnicas. La estructura cuenta con 1,40 metros de ancho en su base. Se divide en tres niveles diferenciados y no le falta la antena superior, un guiño a la función de estación de radio que tuvo la torre original durante la Segunda Guerra Mundial.

Otra de las curiosidades de la construcción es que la estructura, al igual que la parisina, no está soldada, sino que todas sus piezas están atornilladas.

"Todo el mundo entra a verla y los niños se hacen fotos con ella", confiesa Chepe con la sencillez y el buen humor que le caracterizan.

Dos de las esculturas romanas junto a la Torre Eiffel

Dos de las esculturas romanas junto a la Torre Eiffel / Cedidas

Estatuas romanas

Chepe reconoce que su afición por la artesanía comenzó en la infancia, influenciado por las herramientas de su abuelo. "Desde pequeño he sido muy inquieto", apunta.

En su vivienda, no solo ha construido la réplica de la Torre Eiffel, sino que también ha diseñado bancos de jardín con azulejos reciclados y ha restaurado tres estatuas de temática romana (Diana, diosa de la caza; Dionisio, dios del vino; y un soldado). Su destreza se extiende al interior de su casa, donde ha fabricado mobiliario como mesas y cabeceros de cama, trabajos de los que está muy orgullosa su mujer, Consoli Cano Cantalicio.

La torre Eiffel extremeña se ha convertido en una parada para quienes pasean por los alrededores de Herrera del Duque. Una construcción que nos recuerda que con ingenio, materiales reciclados y cariño, se puede viajar de Extremadura a París sin salir del jardín de casa.

El apunte

La Torre Eiffel, erigida como la pieza central de la Exposición Universal de 1889 en París, es el símbolo más emblemático de Francia y una proeza de la ingeniería del siglo XIX. Fue diseñada por los ingenieros Maurice Koechlin y Émile Nouguier, bajo la dirección del arquitecto Gustave Eiffel, y tiene una altura actual de 330 metros (incluyendo antenas). Construida íntegramente en hierro pudelado, esta estructura pasó de ser una instalación temporal criticada por los artistas de la época a convertirse en un icono global de la modernidad y el ingenio industrial.

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