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Entrevista | Sonia Ruiz Psicóloga

Sonia Ruiz, piscóloga extremeña: "El estrés es una luz roja que cuando se enciende no debemos ignorar"

La profesional declara que en los últimos años ha experimentado un aumento de pacientes afectados por estrés laboral, sobre todo jóvenes

VÍDEO| Sonia Ruiz explica las consecuencias del estrés laboral

Javier Cintas

Lucía Suárez

Badajoz

El estrés no debe entenderse como una enfermedad o un problema sin solución, pero sí como una alarma que, cuando se activa, no se debe hacer caso omiso. Sonia Ruiz, profesional perteneciente al Colegio Oficial de Psicólogos de Extremadura, define esta emoción como una «sobreadaptación» a las demandas de trabajo diarias, pero en unos niveles que sobresalen de lo normativo: «Es como si estuvieras en una cinta de correr, pero siempre vas demasiado rápido».

La aparición de este desequilibrio en el trabajador reside en las agendas de cada uno, que cada vez se llenan más y provocan mayor autoexigencia, además de una sensación de infravaloración constante en el trabajador. La profesional lo compara con «una sensación de ahogo constante en la que sientes que falta control sobre el día a día».

Falta de recursos y tiempo

Algunas de las causas que provocan este efecto son las herramientas, muchas veces insuficientes, con las que se responde a las exigencias de quienes ordenan, un exceso de responsabilidad individual o contar con un tiempo insuficiente para abordar todo lo que se manda. El resultado es ese estrés que Ruiz define como «una luz roja que no debemos ignorar», y que, en cuanto se encienda, debemos tomar las riendas para paliar dicha situación lo antes posible.

Sonia Ruiz, del Colegio de Psicólogos de Extremadura, en su gabinete (Mérida)

Sonia Ruiz, del Colegio de Psicólogos de Extremadura, en su gabinete (Mérida) / Javier Cintas

Consecuencias físicas y mentales

Ello deriva, a nivel físico, en un mayor agotamiento, tensión muscular —sobre todo en cuello y espalda—, problemas digestivos, alteraciones del sueño y sensación de fatiga continua. En el ámbito mental, sus consecuencias aparecen en forma de irritación en el trabajador, ansiedad que en casos extremos puede derivar en depresión, que se olviden las cosas, un incremento del esfuerzo en el trabajo para acabar rindiendo menos, e incluso muchos de ellos experimentan el absentismo: «Este estrés se manifiesta con una gran tensión muscular y, a nivel mental, es como si tuvieras una radio vieja en la cabeza que no te permite pensar con claridad», expone la psicóloga.

La normalización del cansancio

Ruiz explica que uno de los mayores obstáculos para tratar el estrés es que muchas personas no lo reconocen como un problema, sino como una consecuencia inevitable que acompaña a los nuevos tiempos: «Vivimos en una sociedad que normaliza y glorifica el cansancio. Parece que quien no va corriendo o saturado no es productivo». Esa normalización hace que los síntomas pasen desapercibidos durante meses o incluso años. «Te acostumbras a vivir tenso y sin energía».

La profesional ha percibido un claro aumento de pacientes que acuden por problemas laborales: «Ahora la mitad de mis consultas son personas que acuden para aprender a gestionar el estrés laboral». Aunque explica que en un principio los afectados no identifican estos síntomas, basta con «rascar un poco en sus preocupaciones» para hallar ese agobio en el ámbito laboral.

Jóvenes y presión constante

Del mismo modo, Sonia confirma un aumento de clientes cada vez más jóvenes afectados por una presión que ha llegado acompañada de los nuevos tiempos de trabajo y exigencias. Aunque Sonia Ruiz afirma que los más mayores también padecen esa sobrecarga mental, señala que es diferente a la de las nuevas generaciones: «A las personas jóvenes les cuesta más poner límites porque están empezando a construir su identidad».

Miedo al rechazo y estereotipos

Es precisamente ese miedo al rechazo desde el comienzo lo que les sobrecarga de tareas, a veces imposibles para el tiempo y recursos de los que disponen. La protagonista denuncia con claridad los estereotipos que aún persisten en los sectores jóvenes de la población, sometidos a una vida económica precaria e inestable: «Se repite constantemente que son la generación de cristal, y esto les provoca el buscar demostrar constantemente un sobreesfuerzo que no es sano». Por su parte, los profesionales con más experiencia suelen padecer un tipo de estrés más cronificado: «Llevan tantos años sosteniendo cargas pesadas que el cuerpo se adapta, pero a costa de su bienestar».

La hiperconectividad tras la pandemia

Ruiz observa además que en los últimos años se ha producido un cambio notable en la forma de trabajar, que influye directamente en el bienestar psicológico: la hiperconectividad. «Antes, uno salía del trabajo y desconectaba. Ahora es todo lo contrario y ya no disfrutan de lo que les generaba placer», afirma. Este fenómeno se ha acentuado tras la pandemia y va difuminando los límites entre la vida personal y laboral. Las notificaciones, los correos urgentes a cualquier hora y la exigencia de disponibilidad constante generan una carga invisible pero persistente: «Nos cuesta asumir que descansar no solo es productivo, sino necesario», sentencia.

Presentismo laboral y soluciones

En este punto, la psicóloga introduce un concepto clave: el presentismo laboral. Se trata de un fenómeno que ocurre cuando el trabajador acude a su puesto pero su mente está completamente desconectada. «Es estar, pero no estar. El cuerpo cumple, pero la mente se ha rendido», explica. Este fenómeno no solo reduce la productividad, sino que genera un profundo sentimiento de frustración. La persona siente que lo da todo y, aun así, no es suficiente. Del mismo modo, recomienda incluir actividad física en nuestro día a día y aprender a decir «no» como solución más efectiva.

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