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Talento joven

Del Jerte a la Zarzuela: las cremas con cereza extremeña en el neceser de la Reina Letizia

Dos hermanas de Plasencia han convertido el emblema del norte de Extremadura en el eje de una marca de cosmética que, desarrollada desde el medio rural, ha llegado hasta palacio

Cáceres

Hace algo más de tres años, dos hermanas nacidas en Plasencia lograron trasladar la cereza extremeña del campo al laboratorio, convirtiéndola en principio activo para el cuidado de la piel. De esa idea nació una pequeña línea de cosmética desarrollada desde el norte de Extremadura, con precios en torno a los 30 euros, que, sin buscarlo, ha acabado en palacio, en el neceser de la Reina Letizia.

La historia empezó en casa. Los padres de Thaís y Ainoha Bernasconi fundaron hace 30 años la empresa Espagry Ibérica, dedicada a la comercialización de la cereza del bombón Mon Chéri de Ferrero, con sede en Malpartida de Plasencia. Ambas decidieron marcharse fuera a estudiar. Thaís se formó en Comunicación Audiovisual y Ainoha en Ingeniería Industrial con Química.

A su vuelta, tuvieron claro que querían seguir vinculadas al negocio familiar, pero sentían la necesidad de construir algo propio. "Siempre quisimos hacer algo con la cereza para mantener el vínculo, además conocemos muy bien el producto", explica Ainoha. A partir de ahí, y tras una larga investigación, descubrieron el potencial de la fruta local en la piel: propiedades antioxidantes e hidratantes por su alto contenido en vitamina C que apenas se estaba utilizando en cosmética.

El tándem perfecto

"Ahí fue cuando empezamos a unir lo que sabíamos con algo que nos gustaba, y así nació Be Cherry". Cada una fue encontrando su lugar y, gracias a su formación previa, se convirtieron en el tándem perfecto. Thaís se volcó en la imagen y el marketing; Ainoha, en la parte técnica y en las formulaciones.

Bajo la idea de una cosmética natural, ecológica y eficaz, los productos empezaron a tomar forma. "Buscamos una línea premium que, además de la cereza, presentada como aceite o extracto, incluyera activos vegetales innovadores como el retinol vegano, llamado bakuchiol, células madre de orquídea, que regeneran la piel, y probióticos naturales".

La marca se lanzó en agosto de 2022 con una rutina facial básica: limpiador, sérum, contorno de ojos y crema hidratante. Al año siguiente decidieron acudir a BioCultura en Madrid, la feria de productos ecológicos y consumo responsable más importante de España. Allí fue cuando se llevaron la sorpresa de su vida, el 'momento Letizia'.

El boom de la Reina

"Tuvimos suerte porque la Reina se llevó nuestro sérum. A partir de ahí todo fue muy rápido", recuerda Ainoha. La aparición en medios de comunicación y el aumento de pedidos fue inmediato. "Esa semana no dábamos abasto enviando productos". Pero la historia no quedó ahí, porque lejos de quedarse en un gesto puntual, Doña Letizia volvió a interesarse por la marca en ediciones posteriores de la feria.

Doña Letizia acudió de nuevo en 2024 en busca del contorno de ojos y en la última edición completó la rutina con la crema facial. Las hermanas estaban emocionadas, no solo por las compras de Su Majestad, sino por las palabras: "Nos dijo que le gustaban mucho los productos y que tenían muy buena salida. También nos animó a seguir, sabiendo que no es fácil porque el sector es muy competitivo, y valoró que desarrolláramos el proyecto desde una zona deslocalizada como Extremadura. Para nosotras fue muy importante".

Los comienzos siempre son duros y emprender desde Malpartida de Plasencia, un municipio que no alcanza los 5.000 habitantes, no ha sido sencillo. "Es más complicado llegar a la gente, la tasa de población envejecida es mayor y nuestros productos no son caros, pero tampoco cuestan cinco euros", explica Ainoha con naturalidad. Cuando llegó el respaldo de la Reina, la marca llevaba alrededor de un año en el mercado, y ese empujón y la confianza depositada en el proyecto de estas jóvenes extremeñas no quedó en el olvido. "Mucha gente que llegó entonces se quedó como clienta habitual".

"Nos quedamos paralizadas"

Ainoha añade que para ellas fue un momento "súper emocionante, nos quedamos paralizadas porque no sabes qué decir. El chat familiar estaba revolucionado. Como hermanas lo vivimos con total confianza, porque no solo somos socias, somos familia. Fue un orgullo compartido". Desde entonces, esta feria está totalmente presente en sus calendarios.

La placentina subraya además el papel del apoyo institucional. "Las ayudas de la Junta de Extremadura nos han permitido trabajar y salir fuera". Gracias a ese respaldo han podido presentar la marca en países como Japón o Filipinas. "Vendemos online y, aunque un envío pueda tardar un día más que desde Madrid, también tenemos muchos beneficios por vivir aquí".

Hoy Be Cherry combina la venta online con la presencia en tiendas físicas colaboradoras, sobre todo ecológicas y de productos extremeños. El vínculo con el territorio no es una etiqueta, es parte del proyecto. "Estamos al lado del valle y comercializamos gran parte de sus cerezas. Para nosotras es un símbolo de calidad y de orgullo extremeño. Está muy ligada a familias que viven de esto, y eso para nosotras tiene mucho valor".

La cereza extremeña, un símbolo

Aunque existen marcas europeas que utilizan la cereza de forma puntual, no han encontrado ninguna que la convierta en el eje de toda una línea cosmética. Y para ellas, lo mejor han sido los resultados. "Muchas clientas con piel sensible o atópica nos cuentan que ya no tienen picores o rojeces. Para nosotras, esa es la mayor recompensa".

Por eso, su mensaje final es una muestra de orgullo y convicción: "Desde un pueblo pequeño también se pueden hacer productos de mucha calidad. Tenemos materias primas excelentes y gente con talento, así que a quien nos lea le diría que confíen en su gente y consuman Extremadura".

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