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El efecto de las borrascas en la región

La reserva hídrica garantiza cinco años de riego en Extremadura

Desde octubre, los embalses del Guadiana han recibido 659,2 hectómetros cúbicos. Tres cuartas partes de ellos, en los últimos nueve días

Presa de Los Canchales, en el término de Montijo, aliviando este jueves.

Presa de Los Canchales, en el término de Montijo, aliviando este jueves. / CHG

Cáceres

El abastecimiento para regadío en la región está garantizado para los próximos cinco años. Es la estimación de las reservas hídricas actuales que se hace desde la Delegación del Gobierno en Extremadura tras el paso de las borrascas ‘Joseph’ y ‘Kristin’. El nivel de los embalses de la región ha aumentado significativamente en lo que va de semana y se espera que las escorrentías de los próximos días, derivadas de las recientes precipitaciones, lo incrementen todavía más.

De acuerdo con la información facilitada ayer por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, en cuya cuenca se sitúa la mayor parte de la superficie regable de la comunidad autónoma, en lo que va de año hidrológico (desde el 1 de octubre) las aportaciones totales a los embalses que gestiona ascienden a 659,2 hectómetros cúbicos (hm³). De ese volumen, 483 hm³ se han registrado en los últimos nueve días.

Entre los aumentos más reseñables están los 86,8 hm³ del Cíjara o los 196 hm³ recibidos en La Serena. Este último, que ya supera el 70% de su capacidad (está a más del doble de su nivel medio para finales de enero de la última década), podría recibir otros 200 hm³ de aquí a la semana que viene «aunque no lloviese», se indicó desde Delegación del Gobierno.

Canal de Orellana

La Comunidad General de Usuarios (CGU) del Canal de Orellana es la de mayor tamaño de la región por la superficie a la que atiende. Son unas 58.000 hectáreas que se extienden por la franja de territorio que discurre desde Orellana la Vieja hasta San Pedro de Mérida. Un total de 37 poblaciones, dentro de 17 términos municipales. «Con el reparto que la Confederación tiene asignado a cada una de las comunidades de regantes ahora mismo, hay tres años garantizados al 100%», señala el jefe de explotación de esta CGU, Juan Diego Fuentes. No obstante, matiza, con lo que se consume en una campaña normal, «que es en torno al 80% de la dotación, podríamos hablar de cuatro años», a lo que se suma el caudal que pueda llegar «a futuro» a las presas. Todo ello, en conjunto, permitiría hablar, «casi seguro, de cinco campañas» cubiertas en condiciones normales.

Desde 2013

Poco tiene que ver la situación actual con la de 2022 o 2023, cuando la falta de precipitaciones obligó a recortar drásticamente la superficie de cultivos como el arroz, que es el principal en esta comunidad de regantes, por encima del maíz, el tomate, la fruta de hueso o el olivar de regadío, «que ha irrumpido con fuerza en los últimos años». En este sentido, Fuentes apunta que no se vivía algo parecido desde 2013, cuando se registró el «último llenado técnico de los embalses». A partir de ahí, se ha estado «viviendo de las ‘rentas’ y con la recuperación parcial que se podía tener cada año». Por eso, incide, desde que en 2019 la comunidad se hizo cargo de la gestión de estas infraestructuras, se ha trabajado mucho en la «concienciación» de los regantes, porque «la cantidad de agua que no se consuma, será la que esté disponible para campañas posteriores». El resultado es que «hemos conseguido reducir considerablemente los consumos en parcela», incide.

Red de canales secundarios y acequias del Canal de Orellana.

Red de canales secundarios y acequias del Canal de Orellana. / El Periódico

También se han ido haciendo obras de mejora en función de la «disponibilidad presupuestaria» de cada momento, para evitar las pérdidas, «arreglando fugas, impermeabilizando mucho o cambiando paños de hormigón», detalla. Y más a largo plazo, el objetivo es sustituir todo el sistema de riego por gravedad por riego presurizado. «Eso sí que supondría una gran revolución, porque ahí es realmente cuando se hace un uso totalmente eficiente de los recursos», aduce.

"Ahora es cuando hay que ahorrar"

A la espera de que la Confederación actualice los datos, ya antes de las últimas lluvias «nosotros estábamos barajando en torno a tres, casi cuatro años» de campañas garantizadas, indica Agustín González, secretario gerente de la Comunidad de Regantes del Canal del Zújar, que da servicio a unos 7.500 regantes. «Ahora que vamos a tener agua, que están subiendo los embalses, es cuando tenemos que ser conscientes de que tenemos que ahorrar», avanza.

Estación de bombeo del sector VIII de la Comunidad de Regantes del Canal del Zújar.

Estación de bombeo del sector VIII de la Comunidad de Regantes del Canal del Zújar. / El Periódico

La comunidad abarca unas 21.000 hectáreas con riego presurizado a la demanda. Los sectores de riego se distribuyen por los términos municipales de Villanueva de la Serena, Don Benito, Medellín, Mengabril, Guareña, Valdetorres, Oliva de Mérida, Villagonzalo, La Zarza y Alange. Desde un canal principal de 95 kilómetros, se reparte el agua a una decena de estaciones de bombeo, que son las que la elevan para conseguir que haya presión en todos los puntos. Están instalados aproximadamente 8.700 contadores que funcionan «a través de un telecontrol de 6.575 remotas, que son las que hacen que el regante pueda abrir o cerrar y, a la hora de facturar, sepa todo el mundo en qué periodo horario coge el metro cúbico, si ha sido más caro o más barato», detalla González.

Esta comunidad ha realizado una decidida apuesta en los últimos años para ganar en eficiencia tanto a la hora de consumir agua como electricidad. En lo que va de década ha reducido alrededor de un 20% el gasto en ambos recursos. Cuando faltaron las lluvias hace no tanto, «para las comunidades que habíamos invertido en tecnología, que teníamos el control del agua, fue más fácil que para otras que no tenían los medios para controlar el consumo», resalta el responsable de esta entidad.

El capítulo más importante de gastos dentro de la comunidad, «en el entorno de los 5 millones», es la energía eléctrica. Más de la mitad del presupuesto total. «¿Qué es lo que estamos haciendo? Pues reparar equipos de bombeo para ganar eficiencia, pero también invertir en plantas fotovoltaicas de autoconsumo», arguye. Son instalaciones tanto fijas en terreno como flotantes, aprovechando balsas de regulación. Cuenta con una docena, que suman unos siete megavatios de potencia instalada. «Vamos a seguir invirtiendo en fotovoltaica de autoconsumo. Es la que nos está abaratando la energía eléctrica», sostiene.

Planta fotovoltaica flotante instalada por la Comunidad de Regantes del Canal de Zújar.

Planta fotovoltaica flotante instalada por la Comunidad de Regantes del Canal de Zújar. / El Periódico

A eso se suma que el agricultor está haciendo «una inversión grande a nivel particular». «Aquí, el riego por aspersión y por inundación suponían hace unos años entre los dos el 70% o el 80%». Ahora, «el 75% o el 80%» de todo lo irrigado ya es por goteo. Una transformación que ha venido de la mano de la apuesta cada vez mayor por cultivos como el olivar –el intensivo y superintensivo suponen ya un tercio de la tierra– o el viñedo, «que sí o sí van con un riego por goteo, que es completamente eficiente».

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