Estabilidad académica
Elegir bien a la primera: el caso de los universitarios extremeños
La comunidad autónoma se encuentra entre las que un menor número de estudiantes de nuevo ingreso decide abandonar sus estudios el primer año

Una imagen de la PAU en Extremadura, que en pocos meses volverá a determinar el futuro universitario de muchos jóvenes. / Jorge Valiente
Extremadura se encuentra entre las comunidades autónomas en las que menos alumnos de nuevo ingreso deciden abandonar sus estudios el primer año, en concreto el 11%, según los últimos datos estadísticos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. En el curso 2024-2025, el conjunto de matriculados en grado y ciclo en Extremadura fue de 16.921, dos menos que el curso anterior. De ellos, 7.509 eran hombres y 9.412 mujeres. La cifra de estudiantes de nuevo ingreso se situó en 3.965, superior a los 3.845 del curso anterior. Del total de alumnos, 16.665 estaban matriculados en centros propios y 256 centros adscritos.
Ramas de enseñanza
En relación a las ramas de enseñanza, un total de 8.338 cursaban estudios de Ciencias Sociales y Jurídicas, 2.836 de Ingeniería y Arquitectura, 735 de Artes y Humanidades, 3.253 de Ciencias de la Salud y 1.759 de Ciencias. Por su parte, había 2.125 estudiantes matriculados en máster, frente a los 1.908 del curso anterior. Los alumnos matriculados en Doctorado se elevaron a 1.115, trece más que el curso precedente.
¿Pero qué puede llevar a un estudiante, después de superar Bachillerato y la Prueba de Acceso a la Universidad, a abandonar en el primer año? Para Gonzalo Calderón, «sentía que estaba perdiendo el tiempo». Este joven pacense de 23 años cuenta que comenzó el grado de Magisterio porque era «lo típico». «Haces Bachillerato, luego selectividad y finalmente la carrera, vamos, como todo el mundo».
Pero pronto, tras un primer año con varias asignaturas aprobadas, se dio cuenta de que estaba «perdiendo el tiempo» en algo que realmente no le gustaba «nada». «Tampoco es que fuera mi pasión, la escogí principalmente por la dificultad, porque a priori las asignaturas me parecían más fáciles que las de otras carreras». Así, cuando definitivamente decidió abandonarla, sintió que por fin iba a empezar lo que de verdad le gustaba, «lo que quería hacer de primeras»: opositar para la Policía Nacional.

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Haces Bachillerato, luego selectividad y finalmente la carrera, vamos, como todo el mundo, pero vi que estaba perdiendo el tiempo
Aun así, Gonzalo asegura que no siente las puertas de la universidad completamente cerradas, pero que se adentrará en ellas meditando mucho mejor su opción más allá de lo que haga el resto o la «dificultad» del grado. «Sí, tengo pensado estudiar una carrera cuando consiga la oposición, y en vez de centrarme en si es más fácil o no, lo haré porque sea algo que me guste y en lo que encuentre un sentido», afirma.
De esta forma, aconseja a quienes dejan sus estudios universitarios, «porque no saben muy bien qué camino tomar», que sepan que siempre hay otras salidas. «La carrera no es lo único, mientras que hagan lo que les gusta, no todo el mundo tiene que hacer lo mismo».
No es abandonar, es cambiar
Porque hay más opciones que el blanco o el negro, especialmente en el mundo académico, ya que existen muchos otros caminos para lograr lo que uno quiere. Ejemplo de ello es Margarita García, natural de Cáceres y estudiante de doble grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual en la UEX, quien comenzó primero de Derecho en 2021, convencida de que ese era su camino. «En Bachillerato elegí la rama de letras pensando en que iba a hacer Derecho», recuerda, aunque reconoce que su entorno, «rodeada de juristas», también marcó en gran parte su decisión.

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Me di cuenta de que necesitaba algo activo, algo práctico, y aposté por Periodismo
Sin embargo, pronto sintió que algo no encajaba. Las clases, que tuvieron lugar en plena pandemia, se le hicieron «muy frías», «excesivamente teóricas» y su primer curso acabó siendo «un año frustrante». «Ves cómo algo que has elegido tú, que ha sido tu propia decisión, por mucho que te esfuerces no te produce los resultados que esperabas».
Decisión difícil en casa
En ese sentido, confiesa que comunicar en casa que quería dejar la carrera resultó complicado y una decisión que reflexionó durante largo tiempo. «No es algo que se tome a la ligera porque al final mis padres estaban invirtiendo dinero en mí, y frustra tener que sentarte con ellos y decirles que quieres dejarlo». No obstante, asegura Margarita que no se lo tomaron mal, al contrario, «ya se lo esperaban». «Mi madre solo me dijo: ‘ahora tienes una semana para decirme lo que realmente quieres hacer’».
Así que, tras mucho meditar, se dio cuenta de que necesitaba «algo activo, algo práctico» y apostó por Periodismo, una decisión sobre la que afirma que le ha salido «bien» la jugada. Ahora, desde quinto curso, anima a quienes están pasando por la misma situación a escucharse y actuar sin miedo cuando sea necesario, «pero siempre con una alternativa». «Si deciden dar el paso y dejar lo que estén haciendo, que haya un plan B siempre, sea estudiar, sea trabajar, pero nunca quedarse sin hacer nada, porque eso es lo peor». En definitiva, si Margarita ha aprendido algo con su experiencia es que «no se trata de abandonar, sino de cambiar».
Claro desde el principio
Otros, como Marta Cascón, jamás sintieron dudas. Para ella, Medicina era la «única» respuesta desde que entró hasta que terminó. «Siempre he tenido claro que quería estudiar una carrera relacionada con la salud, las enfermedades, ya sea con animales o con personas. Y aunque me llamaba también Veterinaria, porque mi abuelo era veterinario y me hacía ilusión, al final Medicina me picó la curiosidad y me decanté por ella».
Comenzaba entonces, explica la joven natural de Almendralejo, un arduo camino hasta conseguir su objetivo. Cuando se examinó de Selectividad, no logró superar la elevada nota de corte para acceder a la carrera, pero otros compañeros le aconsejaron que empezara Fisioterapia y escogiera las asignaturas comunes para luego convalidarlas e ir más adelantada. Aun así, tenía que volver a presentarse a la prueba de acceso. «Fue un año muy complicado porque tenía que estudiar tanto la carrera como Selectividad, era duro organizarse para llegar bien a ambas partes».

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Cada año que pasaba, la carrera me gustaba todavía más, sobre todo al empezar las prácticas
Pero lo logró, y tanto en primero como en sexto, y ya dos años después de graduarse, confirmó lo que sospechaba: su esfuerzo había merecido la pena. «Cada año que pasaba me gustaba todavía más, sobre todo al empezar las prácticas, que es cuando me di cuenta de que esto era lo que quería hacer», asegura. Y aunque fue duro, deja claro que no se arrepiente: «Es una carrera de vocación, muy larga y difícil de entrar, pero a los que estén pensando en abandonarla les diría que si les gusta, que lo intenten», anima. «Al final, la recompensa de ayudar a las personas y de sentir esa gratitud que muchos pacientes sienten hacia ti, hace que todo el trabajo y dedicación valgan la pena».
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