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Efectos del tren de borracas

La lluvia deja en rojo el Guadiana y varias presas del Tajo, con nuevas evacuaciones

Las borrascas generan la mayor presión hídrica en años en Extremadura. La Isleta vuelve a desalojarse.Cedillo alivia a un ritmo de 145 camiones cisterna por segundo

Bomberos del Sepei ayudan a la evacuación, otras vez, de La Isleta, en Coria.

Bomberos del Sepei ayudan a la evacuación, otras vez, de La Isleta, en Coria. / DIPUTACIÓN DE CÁCERES

Cáceres

Los temporales no dan un descanso a los cauces extremeños. El paso de cuatro borrascas consecutivas (Joseph, Kristin, Leonardo y Marta) y la inestabilidad asociada ahora a Nils, han vuelto a tensionar la red hidrográfica regional, que permanece en situación excepcional desde hace más de una semana. Ayer miércoles, Extremadura registraba 35 presas desembalsando (seis del Tajo en nivel rojo) y 30 tramos de ríos con distintos avisos debido a su caudal (15 en rojo). La urbanización La Isleta de Coria tuvo que evacuarse de nuevo por el Alagón. Los núcleos junto al Guadiana (Mérida, Don Benito, Badajoz...) estaban ayer sobre el umbral máximo. La capital pacense realizó nuevos cierres de vías.

En la cuenca del Guadiana, en la provincia de Badajoz, había de nuevo 12 tramos en nivel rojo, un aviso que se refiere a situaciones hidrológicas muy peligrosas con probable inundación de zonas habitadas y cortes de vías importantes. Así estaba el Guadiana en Orellana la Vieja; Zújar en Campanario; Guadiana en Don Benito; Ruecas en Logrosán; Ruecas en Don Benito; Guadiana en Villagonzalo; Aljucén en Aljucén; Guadiana en Mérida; Rivera de Lácara en La Garrovilla; Arroyo de Lorianilla en Pueblonuevo del Guadiana; y Guadiana en el Azud de Badajoz.

Se sumaban cuatro estaciones de control en nivel rojo en la provincia de Cáceres: Tiétar en Galisteo (subiendo); Almonte en Molino Buitrera (estable); Tiétar en Valverde de la Vera (subiendo); y Alagón en Coria (estable).

Más evacuaciones y cierres

Precisamente, la crecida del río Alagón obligó ayer al Ayuntamiento de Coria a activar otra vez el nivel 2 del Plan de Emergencia Municipal (PEMU) y a ordenar un nuevo desalojo preventivo de la urbanización La Isleta.

La medida llegó apenas días después de que las 50 familias afectadas por la anterior crecida pudieran regresar a sus viviendas, tras permanecer evacuadas durante cuatro jornadas. El retorno permitió comprobar la magnitud de los daños: casas llenas de barro, muebles inservibles y enseres acumulados en las puertas, mientras los vecinos iniciaban las labores de limpieza.

Según ha informado el consistorio, se ha solicitado a la población afectada que siga "en todo momento" las indicaciones de los servicios de emergencia y de las autoridades desplazadas al lugar. Tras la activación del nivel 2, se han movilizado Policía Local, Guardia Civil, Protección Civil, Bomberos, Cruz Roja y DYA Extremadura, bajo la dirección municipal y conforme a lo previsto en el PEMU.

Además, el paseo de La Isla permanece cerrado al tráfico rodado y peatonal, así como la carretera CC-156 en el punto kilométrico 0,1. Como vía alternativa, los camiones de hasta 3.500 kilos pueden circular por el Camino de Casas de Don Gómez.

Isabel Martín, residente en la urbanización desde hace 28 años, lamentó tras regresar el domingo a La Isleta, después de la primera evacuación, que la situación es "un desastre" porque está "todo perdido". "La lavadora, la secadora, la cocina, la nevera..., todo se ha estropeado", señaló a Europa Press. También carecen de luz. "Por lo menos en un mes o dos, no podremos vivir aquí", aseguró emocionada, antes de añadir que tendrán "que tirar para adelante como sea. No queda otra".

Otro vecino, Enrique Martín, explicó que el regreso ha supuesto "mucho trabajo" para retirar el barro y evaluar daños. "Estamos haciendo lo posible, hay cosas que se pudieron salvar, otras que no", lamentó. Un tercer residente calificó la situación de "crítica" tras perder varios animales. Este miércoles, de nuevo, tuvieron que marcharse.

También en Badajoz, la subida del Guadiana obligó a cortar nuevamente el acceso a Los Lebratos y por Aqualia a Campomanes, además de extremar la vigilancia en La Dehesilla de Calamón y otros cauces. El ayuntamiento recordó que el Plan Municipal de Emergencias (Pemuba) en situación 1 continúa vigente y que se desarrolla un operativo con cortes de acceso a las zonas que pueden anegarse, así como un análisis de las zonas que siguen evacuadas.

Hasta el cierre de esta edición, una calle de Burguillos del Cerro y algunas casas aisladas en Badajoz seguían ayer desalojadas por riesgo de inundación. No obstante, el martes regresaron los evacuados de las casas aisladas de Medellín y Mengabril, y anteriormente lo hicieron los de casas aisladas de Gévora y Valdebótoa.

Agua a raudales

Los cauces van llenos porque las lluvias y los desembalses tampoco dan tregua. En la provincia de Badajoz, 17 presas estaban ayer desaguando. Y es que el sistema del Guadiana presenta cifras inusuales, con los embalses al 85% de media, el doble que en la última década. Cíjara roza el 92% pese a llevar días aliviando; García de Sola se sitúa al 82%; Orellana al 86%; La Serena, el mayor embalse de España y segundo de Europa, almacena agua al 95% de su capacidad (3.041 hectómetros cúbicos) y vierte sobre el Zújar, que se encuentra al 93% y también desembalsando. Todo este volumen confluye finalmente en el Guadiana, razón por la que mantiene varios puntos en aviso rojo.

En la cuenca del Tajo, seis presas estaban por la tarde en nivel rojo (peligro por posibles inundaciones en zonas limítrofes): Valdecañas (1.156 m³/s), Valdeobispo (397 m³/s), Jerte (121 m³/s), Alcántara (3.901 m³/s), Cedillo (llegó a 4.365 m³/s, el equivalente a 145 camiones cisterna por segundo) y Villar de Plasencia (2,44 m³/s). En nivel naranja se situaban Guijo de Granadilla, Ribera de Gata, Salor y Hervás. Desembalsaban con normalidad Portaje, Gabriel y Galán, Baños, Borbollón, Arrocampo, Guadiloba, Navalmoral y Casar de Cáceres.

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