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Agricultura

Las lluvias dejan un escenario incierto para la campaña extremeña de maíz

Saltan las alarmas en el sector del maíz ante las incesantes lluvias

Plantación de maíz.

Plantación de maíz. / Pixabay

EFE

La sucesión de las borrascas deja un escenario incierto para la campaña de maíz este año en Extremadura, pues podría provocar un descenso del número de hectáreas previstas, así como un retraso en las labores de siembra y recolección, con un efecto negativo en cuanto a producción y costes, aunque todo ello dependerá en gran medida de la continuidad de las precipitaciones.

El presidente de Asaja Extremadura, Angel García Blanco, ha afirmado a EFE que la continuidad de las lluvias afecta a este cultivo debido a la inminente llegada del periodo de siembra.

“Se está todavía a tiempo de salvar la campaña de maíz, ya que no se siembra hasta marzo, pero siempre que paren las lluvias”, ha señalado.

Además, “hay algún producto sin recoger aún del año pasado, pues no pudieron entrar las cosechadoras en caso de las variedades más tardías, aunque en Extremadura en poca cantidad en relación a otras zonas como Castilla y León”, ha añadido.

El problema en la actualidad es que hay terrenos anegados y es necesario que el aire seque estas tierras para poder llevar a cabo los trabajos de siembra, ha insistido.

“Si sigue lloviendo no se podrá sembrar”, ha manifestado García Blanco, y por tanto el número previsto de hectáreas (unas 24.000, cifras similares a los últimos años) podría ser finalmente menor.

El presidente de Coag Extremadura, Juan Moreno, ha explicado por su parte que las lluvias han incidido este año de forma importante, “pues en algunos casos habrá tardanza en el acceso a las parcelas para la preparación del terreno”, más si se tiene en cuenta que el maíz comienza a sembrarse en la primera mitad de marzo.

Esta circunstancia hace que la siembra del maíz se vaya a retrasar en muchas hectáreas, tal y como ocurrirá en el caso del tomate, ha indicado.

Esta situación no sólo podría provocar una reducción en cuanto a superficie, sino un retraso también en la recolección, lo que afectaría al rendimiento de kilos por hectárea.

De la misma forma afectará a los costes, pues la prolongación de la campaña producirá una mayor coincidencia con semanas de otoño, y por tanto una mayor posibilidad de que las lluvias otoñales propicien una permanencia más prolongada del producto en los secaderos, ha dicho

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