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Sanidad

El doctor Tobajas advierte sobre los riesgos de las bebidas energéticas: "no son un refresco cualquiera"

El médico extremeño especialista en Medicina Familar aplaude el anuncio de su prohibición en menores y advierte de los riesgos para la salud especialmente entre los adolescentes

Vídeo | Recomendación del doctor Tobajas sobre el consumo de bebidas energéticas

Jorge Valiente

Cáceres

Las "bebidas energéticas no son un refresco cualquiera" y esa es una de las ideas que más preocupa a los profesionales sanitarios: adolescentes y también adultos todavía las consumen como si fueran inocuas, cuando en realidad concentran estimulantes y azúcar en cantidades que pueden resultar dañinas, especialmente en menores. Así lo advierte el médico de familia cacereño Luis Tobajas, que alerta de un consumo cada vez más precoz (incluso en niños de 10 y 11 años) y de los riesgos asociados cuando se toman a diario.

El experto pone el foco en dos componentes clave que a veces «en una sola lata superan los límites de consumo diario» recomendado para los más jóvenes. El primero es la cafeína. «Una lata de 500 mililitros puede llegar a tener hasta 160 miligramos», explica, una cifra que equipara a cuatro cafés. En un adolescente o un niño esa dosis puede provocar taquicardias y elevar la tensión arterial, además de favorecer a medio y largo plazo la ansiedad, el nerviosismo y el insomnio, lo que puede traducirse en la etapa escolar en problemas de conducta y un peor rendimiento, sobre todo en menores con mayor vulnerabilidad o con dificultades de atención.

El segundo gran ingrediente es el azúcar. Una sola lata de estas bebidas, advierte, puede equivaler a tomar hasta «ocho azucarillos de golpe». Y esto también tiene consecuencias no solo por la proliferación de caries, sino que un consumo habitual de azúcar también se asocia a mayor riesgo de obesidad y puede contribuir al desarrollo de problemas metabólicos como la diabetes. Y en una región con altas tasas de obesidad infantil, sostiene, el asunto debería abordarse como un problema de salud pública.

Potencial adictivo

Además, estos dos ingredientes principales, advierte Tobajas, tienen un potencial adictivo. Por un lado, la cafeína puede generar tolerancia, con lo cual con el tiempo se necesita más cantidad para lograr el mismo efecto de «energía» o bienestar, mientras que por otro lado, el azúcar refuerza el circuito de recompensa del cerebro, lo que facilita que el consumo puntual derive en una rutina diaria.

El especialista de Medicina Familiar también advierte de otra realidad preocupante, que es la mezcla de estas bebidas con alcohol, una práctica común que además «enmascara» una posible intoxicación etílica.

Con este panorama, Tobajas valora positivamente que se plantee limitar el acceso de los menores a estas bebidas. Y no solo por el efecto directo sobre la reducción del consumo que pueda tener la prohibición en sí misma, sino también porque da herramientas y «legitimidad» a las familias, los docentes y los sanitarios para prevenir su consumo, aunque insiste también en la labor fundamental de la educación.

El aviso no se queda solo en los menores. Tobajas subraya que también hay adultos de riesgo (personas con hipertensión, arritmias o antecedentes cardiacos) para quienes la suma de una bebida energética con varios cafés puede disparar la carga total de cafeína hasta niveles poco recomendables. La conclusión es directa: estas bebidas "no son necesarias" para rendir más, estudiar mejor o hacer deporte, y su consumo frecuente puede convertirse en un atajo hacia problemas de salud.

Detrás de este producto que ahora está en el punto de mira, el médico cacereño recuerda que hay mucho marketing porque a pesar de las evidencias claras sobre los efectos de su consumo para la salud, el mercado sigue asociándolas al éxito, al rendimiento y al deporte.

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