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Sanidad

Veto a las bebidas energéticas que toman el 35% de los adolescentes extremeños

El Ministerio de Sanidad plantea prohibir el acceso a este producto a menores de 16 años. Casi el 20% de los jóvenes, además, las mezclan con alcohol

Eduardo, dueño de Multitienda Flippy, en Cáceres, muestra una nevera con bebidas energética.

Eduardo, dueño de Multitienda Flippy, en Cáceres, muestra una nevera con bebidas energética. / Jorge Valiente

Pilar Martín

Cáceres / Madrid

El consumo de bebidas energéticas ha experimentado un fuerte crecimiento en España en los últimos años, sobre todo entre los adolescentes. Cuatro de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años las bebe habitualmente, pese a que tienen una gran cantidad de estimulantes, cafeína y azúcares, por lo que pueden provocar alteraciones en el sueño, en el comportamiento o trastornos cardiovasculares. Según la última Encuesta sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundaria (Estudes), de 2025, el 38,4% de los jóvenes extremeños de entre 14 y 18 años aseguran haber consumido bebidas energéticas en el último mes. Ese porcentaje es algo inferior en Extremadura, del 35,2%, según Estudes, y experimenta un descenso respecto al estudio anterior, del 2023, del Ministerio de Sanidad, cuando el consumo de estas bebidas superaba el 40% en la comunidad.

Por ello, y siguiendo los pasos ya dados primero por Galicia y posteriormente por Asturias, el Ministerio de Derechos Sociales y Consumo ha anunciado esta semana que prevé impulsar una normativa destinada a prohibir la venta de todas las bebidas energéticas a menores de 16 años, y también de aquellas que tienen más cafeína (las que superen los 32 miligramos por 100 mililitros) a los menores de 18 años.

El contexto político es complejo para sacar adelante una nueva normativa, pero el ministro Pablo Bustinduy aseguraba esta semana que existe un amplio apoyo social en esta medida. Muestra de ello son los resultados del barómetro elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) y difundido la semana pasada, en el que nueve de cada diez españoles aseguran que están de acuerdo en el veto a estas bebidas y más de la mitad cree que debería extenderse hasta los 18 años. El sondeo indica, además, que también hay un apoyo mayoritario entre los jóvenes, dado que el 88,3% de los encuestados entre 18 y 35 ven con buenos ojos la medida.

Rufino: «Tendremos que pedir también el DNI»

También en la calle la medida se ve con buenos ojos si el fin es la mejora de la salud de los jóvenes, aunque también tiene perjuicios para los vendedores como Rufino, de la Multitienda Flippy de Cáceres: «A nosotros nos hace una faena porque además tenemos que andar pidiendo DNI a los chavales, pero si es malo para ellos está bien que lo prohíban», asegura, pero también considera que quizá habría que exigir a la industria fabricar productos con menos aditivos «para no fastidiar las ventas».

Rufino confirma que los clientes que suelen adquirir las bebidas energéticas en el barrio cacereño de Moctezuma son principalmente jóvenes, «chavales de 17, de 18 años... aunque también hay gente más mayor de 20 o 30», y especialmente los fines de semana y cuando hace buen tiempo.

En consonancia con otros países

La prohibición iría alineada con las limitaciones a estas bebidas adoptadas en otros países europeos como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania y, en España, con normativa autonómica de Galicia y Asturias, por lo que supondría normalizar la legislación a nivel estatal y favorecer así, según Consumo, la unidad de mercado. Además, Bustinduy sí ha logrado por ahora, aprobar un decreto sobre comedores que proporciona una alimentación saludable en los colegios y prohíbe las bebidas energéticas en ámbitos educativos, además de la bollería industrial.

El barómetro de la AESAN indica que el 25% de los españoles (de todas las edades) consume bebidas energéticas, unas dos veces por semana de media. Y casi la mitad (el 49%), las consumen al menos una vez al día y el 47% las mezclan regularmente con alcohol, lo que incrementa los riesgos para la salud. La encuesta Estudes muestra además que una buena parte de quienes toman habitualmente estas bebidas son menores de entre 14 y 18 años, con un porcentaje mayoritario de chicos frente a chicas y un aumento de la prevalencia de consumo a medida que lo hace la edad.

Pero más preocupante todavía es cuando se une su consumo al del alcohol, algo que en Extremadura reconoce haber hecho en el último mes un 21,1% de los chicos y un 15,1% de las chicas de entre 14 y 18 años, según la encuesta del Ministerio de Sanidad. La presencia de estas bebidas hace que el sabor del alcohol sea menos apreciable y se termine consumiendo más cantidad, advierten los expertos.

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