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Salud cardiovascular

El análisis que podría anticipar infartos en pacientes renales extremeños

Un equipo de investigadores de la UEx estudia marcadores moleculares en un millar de casos clínicos para anticipar complicaciones y analizará el efecto de las nuevas formas de tabaco en la comunidad con mayor prevalencia de fumadores del país

Cáceres

En Extremadura, casi uno de cada tres fallecimientos tiene origen cardiovascular. En ese contexto nace la nueva Cátedra de Reducción de Riesgo Cardiovascular (CIRRCE), un proyecto universitario que aspira a anticiparse a infartos e ictus mediante la identificación de marcadores tempranos y que además evalúa si las nuevas formas de consumo de nicotina son menos dañinas, especialmente en pacientes renales.

La iniciativa, que comenzó a finales de 2025 y tiene una duración inicial de dos años, parte de un dato clave: en la región, el 27,4% de las muertes se deben a enfermedades del sistema circulatorio.

Variables para anticiparse al infarto

Entra entonces la línea central del proyecto. El equipo quiere identificar marcadores moleculares que permitan detectar antes qué pacientes presentan mayor riesgo cardiovascular.

En esa línea, el grupo de Farmacogenética Clínica de la Universidad de Extremadura lleva una década investigando biomarcadores en pacientes con enfermedad renal crónica. Uno de sus trabajos más recientes, financiado por la cátedra CIRRCE y el instituto de salud Carlos III, ha identificado la combinación de dos proteínas —FGF19 y β-Klotho— que, junto con variantes genéticas y factores de riesgo clásicos como la diabetes, la hipertensión, la obesidad o el tabaquismo, permite predecir qué pacientes presentan mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares.

El estudio, desarrollado con cerca de 900 pacientes del Hospital Universitario de Badajoz, ha permitido diseñar un modelo que genera una puntuación individual de riesgo. Los investigadores han señalado que los pacientes con niveles bajos de FGF19 y elevados de β-Klotho registraron más eventos cardiovasculares durante el seguimiento. No obstante, han advertido de que el hallazgo debe confirmarse en estudios multicéntricos antes de incorporarse de forma generalizada a la práctica clínica.

Guillermo Gervasini, subdirector de la CIRRCE y catedrático de Farmacología en la Universidad de Extremadura, explica que el objetivo es trasladar esos avances al ámbito asistencial. "Si en una analítica se viera que ciertos marcadores están alterados, podríamos adoptar medidas preventivas antes de que ocurra un infarto o un ictus".

Portada de la revista Journal of Clinical Medicine con el estudio extremeño.

Portada de la revista Journal of Clinical Medicine con el estudio extremeño. / Cedida

Algunos de estos trabajos sobre riesgo cardiovascular, que abarcan especialmente el caso de pacientes renales y trasplantados, ya se han publicado en revistas científicas de referencia; el último ha sido portada en el Journal of Clinical Medicine.

El factor que atraviesa la estadística

Pero identificar el riesgo es solo una parte de la estrategia. La otra pasa por intervenir sobre los factores que lo desencadenan. Y en Extremadura hay uno que atraviesa cualquier estadística cardiovascular: el tabaco. "Somos la comunidad más fumadora de España según las últimas encuestas. Hay que tener en cuenta que en el norte de la provincia hay una importante producción de tabaco", afirma Gervasini.

El perfil de riesgo más frecuente —mayores de 45 años, fumadores, con sobrepeso y patologías asociadas como diabetes o enfermedad renal— encaja con esa realidad. De ahí que el equipo esté analizando si las formas de consumo sin combustión, como el tabaco calentado o las bolsas de nicotina, pueden reducir el daño en comparación con el cigarrillo tradicional, especialmente en personas con dependencia consolidada.

Nuevas formas de tabaco: ¿son menos dañinas?

"Lo ideal es no fumar, porque eso sí que no tiene riesgo cardiovascular, pero hay personas que no pueden o no quieren dejarlo. Queremos comprobar si estas formas, que parecen menos dañinas, podrían ser una alternativa", sostiene.

El investigador subraya que la diferencia fundamental radica en la combustión. "No son inocuas —tienen nicotina—, pero el principal problema cancerígeno del tabaco procede de las sustancias que se liberan al quemarse. Si no hay combustión, esas sustancias no se generan".

Por ahora, indica, los estudios apuntan a que estos productos son menos dañinos a nivel respiratorio y cardiovascular. De hecho, la cátedra ha contado con la participación de expertos internacionales en sus jornadas científicas, como Karl Fagerström, el creador del test de dependencia al tabaco utilizado en Atención Primaria.

El caso de Suecia

En países como Suecia, donde el consumo de cigarrillo tradicional ha descendido de forma notable, el cáncer de pulmón se ha reducido en la última década en torno a un 40%, según los datos expuestos en esos encuentros.

Gervasini reconoce que existen factores culturales y sociales en el hábito de fumar, pero insiste en la necesidad de analizar el fenómeno desde la evidencia científica.

Estructura y financiación

La iniciativa se apoya en tres ejes: investigación, formación y docencia. En el ámbito científico se impulsan proyectos y tesis doctorales; en formación ya se han desarrollado cursos y jornadas en hospitales; y en docencia se contempla la incorporación de profesorado invitado y doctorandos.

Las entidades financiadoras son, por ahora, Philip Morris y la Diputación de Cáceres, aunque existen conversaciones con otras instituciones. La implicación de la institución provincial se produce en un territorio donde el cultivo de tabaco mantiene peso económico, especialmente en el norte de la provincia.

"El consumo de cigarrillo está bajando, pero el tabaco calentado utiliza la misma materia prima sin combustión. La idea sería dirigir la producción hacia formas menos dañinas", añade Gervasini.

Prevención a largo plazo

Durante este primer año, el programa centrará buena parte de su actividad en la formación mientras se concretan nuevas líneas de investigación financiadas.

El objetivo final, insiste el subdirector, es reforzar la prevención en una comunidad donde las enfermedades cardiovasculares siguen encabezando las causas de muerte. "Si logramos adelantarnos, podemos prevenir complicaciones graves", concluye.

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