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Día Internacional de la Mujer

La voz de cuatro dirigentes extremeñas de ayer y hoy medio siglo después del primer 8M: "Hay que seguir en lucha constante; los derechos, como se adquieren, se pierden"

La ONU formalizó el 8 de marzo en 1977, aunque comenzó a celebrarse dos años antes. Hoy, gestoras de la UEx y políticas, creen que la efeméride sigue siendo necesaria para visibilizar, reivindicar y no dar pasos atrás

Isabel Cuadrado (decana en la UEx de 1993 a 1998), Berta Caro (única decana de la UEx en la actualidad), Ahitana Gómez (actual alcaldesa de Millanes) y Manoli Frutos (primera alcaldesa de la democracia en Valverde de Mérida).

Isabel Cuadrado (decana en la UEx de 1993 a 1998), Berta Caro (única decana de la UEx en la actualidad), Ahitana Gómez (actual alcaldesa de Millanes) y Manoli Frutos (primera alcaldesa de la democracia en Valverde de Mérida). / Santi García / Cedidas

Cáceres

Desde aquella primera manifestación feminista autorizada en España que salió a las calles el 8 de marzo de 1978, la igualdad ha dado pasos de gigantes, pero la lucha continúa. Hace ya medio siglo desde que el 8 de marzo tuviera el sentido que hoy tiene.

En 1977 la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) formalizó la fecha del Día Internacional de la Mujer, aunque su conmemoración se inició dos años antes tras la aprobación de la Ley 14, que reformaba varios artículos del Código Civil y del Código de Comercio que afectaban a la libertad de las mujeres, la cual se apuntaló con la Constitución de 1978, que ya proclamaba la igualdad jurídica de hombres y mujeres.

Hasta entonces (mayo de 1975), ellas estaban condicionadas por la llamada licencia marital, que obligaba a las mujeres casadas a pedir permiso a sus maridos para actos jurídicos, para trabajar o simplemente viajar.

Medio siglo después de aquellos primeros reivindicativos 8 de marzo, el Día de Internacional de la Mujer sigue siendo en la actualidad una jornada de reivindicación y lucha por los derechos de las mujeres: para continuar cerrando brechas para una igualdad real y plantando cara al machismo, cada vez más arrinconado y sutil, pero muy presente todavía.

Su máxima expresión está en la violencia de género, pero en el día a día sigue siendo patente la desigualdad y el machismo también en los roles de género (tareas del hogar y cuidados familiares continúan siendo tareas ligadas al sexo femenino) o en la precariedad laboral (ellas sufren más paro, más contratos temporales, ocupan menos puestos de poder o responsabilidad y, por ende, alcanzan salarios más bajos).

Lo dicen las estadísticas y lo reconocen también cuatro extremeñas que han alcanzado puestos de responsabilidad en sus respectivas profesiones. Son dos decanas de la Universidad de Extremadura y dos alcaldesas rurales de la región, de ayer y de hoy, que consideran que el 8 de marzo sigue siendo necesario como una jornada clave para visualizar referentes, históricas y actuales, de reivindicación constante y de advertencia, porque los derechos, igual que se consiguen, se pueden perder, recuerdan.

Isabel Cuadrado, la primera decana de la Facultad de Educación de la UEx.

Isabel Cuadrado, la primera decana de la Facultad de Educación de la UEx. / SANTI GARCÍA

«Había una red de masculinización que hoy sigue existiendo de forma más sutil»

Isabel Cuadrado. Decana de la Facultad de Educación de la UEx de 1993 a 1998

Tras 47 años de carrera, hace dos se retiró de la vida laboral activa «muy satisfecha» y con la serenidad de quien sabe que abrió camino. La trayectoria de Isabel Cuadrado (Fuente del Maestre, 1953) rompe varios techos de cristal. Fue la primera decana que tuvo la Facultad de Educación, y de las primeras que tuvo la Universidad de Extremadura, en un época en la que el liderazgo femenino era excepción. De hecho, ella estuvo al frente del proceso de transformación de la antigua Escuela de Magisterio en Facultad de Educación: un cambio clave que se consolidó en 1994 con la implantación de la Psicopedagogía, una apuesta académica y estructural que exigía liderazgo, negociación y visión de futuro.

A esta condición de pionera se suma otra. Cuadrado también ha sido la primera mujer catedrática de Psicología de su facultad. Posteriormente, lograba otro hito al impulsar la implantación del Grado de Psicología como directora de departamento. Y todo ello, especialmente al principio, en un contexto en el que, recuerda, las oportunidades de desarrollo personal no siempre se veían facilitadas por el entorno profesional.

Aunque recuerda que siempre contó con el apoyo de los máximos dirigentes universitarios, también admite que tuvo que superar obstáculos y aprender a sostenerse entre su círculo profesional más próximo en el que sí persistían estereotipos, sesgos y «una red de masculinización potente, que hoy en día se mantiene de una manera más sutil», cuenta. Sutil, pero presente todavía. Por eso, la catedrática extremeña considera que sigue siendo imprescindible reivindicar el 8M: «el talento no tiene género, pero hay que seguir atrayendo, fomentando y manteniendo el talento femenino», señala, porque considera que aún necesita oportunidades, referentes y liberarse del freno («el síndrome de la impostora») que a veces se pone la propia mujer.

Berta Caro, decana de la Facultad de Medicina y la única en esta responsabilidad actualmente en la UEx.

Berta Caro, decana de la Facultad de Medicina y la única en esta responsabilidad actualmente en la UEx. / Santi García

«En el primer trabajo que pedí en un club de fútbol me dijeron que no por mujer»

Berta Caro. Decana de la Facultad de Medicina desde 2025 a la actualidad

La Universidad de Extremadura afronta este 8 de marzo con una imagen elocuente: en la actualidad, solo una mujer ocupa un decanato. Ella es, además, la primera decana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud y aunque admite que preferiría no ser la única de la UEx, señala también que es una cuestión puntual actualmente. Aun así asume que la mayor presencia femenina que se da en las aulas del centro universitario que dirige («con un 65% de chicas frente al 35% de chicos») todavía no se está trasladando del mismo modo a los puestos de responsabilidad. La decana sitúa el problema en una inercia cultural persistente. «Siempre el cargo de decano o director de centro va asociado más al hombre», resume, y reclama un impulso decidido para cambiar esta inercia.

A su juicio, entre los factores que frenan ese salto, destaca el peso de los cuidados, aún mayoritariamente asumidos por mujeres, lo que reduce su disponibilidad para asumir responsabilidades. Aunque en su casa nunca le pusieron límites, recuerda como tras terminar la carrera de Fisioterapia sí se los pusieron en el primer club de fútbol en el que pidió trabajo: «acababa de terminar la carrera y me dijeron no porque era una chica».

A partir de ahí, no le quedo otra que rehacerse, asumir la «triste realidad que viví en ese momento» y seguir buscando oportunidades: «no me iba a quedar atrás por eso y efectivamente así fue». Hoy, integrada en la comisión de docencia de la Federación Extremeña de Fútbol, constata avances, pero insiste en que la igualdad sigue requiriendo visibilidad y referentes. Por eso defiende la vigencia del 8M: «Es importante darle visibilidad para que los niños y las niñas de ahora tengan esos referentes, de mujeres que pueden ocupar puestos de responsabilidad». Confía en que la igualdad llegue a normalizarse.

Manoli Frutos, una de las primeras alcaldesas de la democracia.

Manoli Frutos, una de las primeras alcaldesas de la democracia. / CEDIDA

«Hay que seguir en lucha constante; los derechos, como se adquieren, se pierden»

Manoli Frutos. Alcaldesa de Valverde de Mérida desde las primeras elecciones democráticas de 1979 hasta 1999

Pionera en una época en la que «el machismo era la ideología dominante», define Manoli Frutos. Ella tenía solo 22 años cuando se convirtió en alcaldesa, en la primera que tuvo Valverde de Mérida tras las primeras elecciones democráticas del 3 de abril de 1979. España acababa de salir de la dictadura y en un pueblo de apenas mil habitantes la política todavía se aprendía a tientas: «no habíamos entrado nunca en el ayuntamiento», recuerda.

Sus planes no eran la política, estaba estudiando en la universidad y quería seguir formándose en Barcelona, donde residía parte de su familia materna, pero su conciencia y el pasado de su abuelo, fusilado durante la dictadura por ser alcalde socialista, le mantuvieron en el pueblo. Ella se colocó en la última posición de la lista del PSOE local «en plan simbólico», pero desde la ejecutiva provincial le propusieron para ascender al primer puesto pese al miedo inevitable de su madre por la herida familiar. Tras esa primera victoria por solo un voto y tras un pacto con la ORT, alcanzó la alcaldía y llegaron más elecciones ganadas. Frutos estrenó una institución democrática que ha gestionado durante 20 años de manera consecutiva como alcaldesa (y otros cuatro en la oposición pese a ganar las elecciones) y ha sido una de las pioneras en llevar a las instituciones la política feminista en una sociedad tradicionalmente machista.

En su experiencia, sin embargo, la resistencia no llegó tanto desde su propio equipo municipal como desde las inercias culturales del día a día. Los choques más directos afloraban en cuestiones concretas: la incorporación de mujeres a trabajos comunitarios, por ejemplo: «Decían que las mujeres no tenían la fuerza suficiente», cuenta. Ella insistía, discutía, negociaba. Y nunca cejó en su lucha y advierte de que tampoco debe parar ahora. Defiende que el 8M sigue siendo necesario porque la igualdad real no ha llegado y aunque ha habido avances, subraya que nada está garantizado: «Los derechos, como se adquieren, se pierden», advierte. Por eso insiste en recordar a las nuevas generaciones la importancia de conocer el pasado: «se han encontrado con muchos derechos ya adquiridos, pero no consolidados». Y tampoco se olvida de la situación de las mujeres en países donde los derechos básicos siguen sin estar reconocidos, pidiendo una mirada global para no confundir mejoras parciales con victorias definitivas.

Ahitana Gómez, alcaldesa de Millanes desde 2023.

Ahitana Gómez, alcaldesa de Millanes desde 2023. / CEDIDA

«Hemos avanzado mucho y soy optimista: la igualdad está a la vuelta de la esquina»

Ahitana Gómez. Alcaldesa de Millanes desde 2023 hasta la actualidad

Mujer, joven y política reciente. Ahitana Gómez («con h porque así me lo puso mi padre») tiene 35 años y es alcaldesa de la localidad cacereña de Millanes por el PP desde 2023. Llegó al cargo sin trayectoria política previa, por compromiso con el pueblo que la vio nacer, pequeño y envejecido, que necesitaba relevo para «salir a flote». Su caso simboliza el liderazgo femenino en el medio rural: tomó posesión el día antes de dar a luz a su primer hijo. Aunque estudió Educación Primaria, nunca ha ejercido de maestra, pero sí en múltiples sectores como la hostelería o incluso en la central nuclear. Y nunca, asegura, en ninguno de sus puestos de trabajo ha sentido discriminación, sí admite que si ha habido recelos por su labor política ha sido más por su juventud que por su sexo.

Ante la conmemoración del 8 de marzo, su postura es clara: hay que seguir conmemorándolo. «Lo que se recuerda no se olvida», afirma, y por eso reivindica el papel de las mujeres «de antaño» que abrieron camino para que hoy otras como ella puedan ocupar puestos de responsabilidad. También se muestra optimista ante el futuro, ya que asegura que observa avances importantes en la corresponsabilidad en las tareas y los cuidados en su entorno.

Así, Gómez defiende la igualdad sin confrontación y mira al futuro con optimismo: «Hemos avanzado mucho y creo que la igualdad está a la vuelta de la esquina», insiste, y sitúa la clave en la educación. «Los pilares fundamentales se hacen en el cole», subraya, convencida de que la convivencia en igualdad se aprende desde la infancia, más aún en un entorno rural en el que parece que los estereotipos son más difíciles de erradicar. «Hay todavía comentarios o hábitos que asocian la autoridad al hombre, aunque cada vez menos». Y por eso defiende que el 8M siga sirviendo de recordatorio y de impulso.

Agenda feminista: las manifestaciones del 8M en Extremadura

El próximo domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se conmemora en Extremadura con una agenda de manifestaciones en las principales ciudades de Extremadura convocadas por colectivos feministas. En Mérida, Badajoz y Plasencia las principales marchas están previstas a las 12.00 horas organizadas por la Plataforma 8M Mérida y la Plataforma Feminista de Badajoz y Plasencia. En Cáceres, por su parte, la gran manifestación será a las 13.00 horas, convocada por la Plataforma de Mujeres por la Igualdad, mientras la Asociación María Telo convoca una concentración el domingo a las 13.30 horas en el Quiosco de la Música.

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