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Una normativa en entredicho

Gobierno y Junta debatirán la Ley de Concordia, que puede acabar en el Constitucional

El Gobierno central amenaza con recurrir la norma aprobada por PP y Vox, si no se resuelven las discrepancias

Excavaciones en fosas de Fuentes de León.

Excavaciones en fosas de Fuentes de León. / EL PERIÓDICO

Mérida

La denominada Ley de Concordia aprobada por PP y Vox, que derogó la ley extremeña de memoria histórica del año 2019, continúa bajo la amenaza de un recurso del Gobierno central ante el Constitucional. A día de hoy, el Ejecutivo mantiene abierta la vía de negociación con la Junta de Extremadura, pero insiste en que acudirá al Tribunal Constitucional si no hay un acuerdo entre ambas administraciones que dé respuesta a las discrepancias.

El Gobierno central iniciará próximamente las negociaciones con el Ejecutivo extremeño para tratar de resolver las discrepancias sobre la Ley de Concordia extremeña, y, en el caso de que no haya acuerdo, reitera que la recurrirá ante el Tribunal Constitucional.

Fuentes del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática han informado a Efe de este proceso después de que el titular de la cartera, Ángel Víctor Torres, haya amenazado este miércoles con llevar al Constitucional la derogación de la misma norma en las Islas Baleares si no se llega a un acuerdo.

El ministerio ya activó en enero el mecanismo de negociación previsto en el artículo 33.2 de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, un procedimiento habitual cuando el Ejecutivo aprecia posibles choques competenciales o dudas de constitucionalidad en una norma autonómica. Ese paso abrió un plazo para intentar un entendimiento antes de formalizar un recurso.

La ley extremeña, aprobada definitivamente por la Asamblea el 9 de octubre de 2025 y publicada días después en el Diario Oficial de Extremadura, derogó la ley de memoria histórica y democrática que el PSOE había sacado adelante en solitario en 2019. Su tramitación culminó el acuerdo político entre PP y Vox, que ya habían vinculado esta norma al pacto que permitió desbloquear la legislatura tras la prórroga presupuestaria.

Críticas

Desde su aprobación, el texto ha estado rodeado de una fuerte contestación política, social y memorialista. PSOE y Unidas por Extremadura rechazaron desde el primer momento una ley que consideran «revanchista» y auguraron que acabaría siendo tumbada por los tribunales. A esas críticas se sumaron asociaciones memorialistas, sindicatos como CCOO y UGT y organizaciones como Amnistía Internacional, que alertaron de un retroceso en las políticas de verdad, justicia y reparación.

El núcleo del choque está en varios aspectos de la norma. Entre ellos, el periodo temporal, que abarca desde 1931 hasta la actualidad; el concepto de víctima, al incluir a las víctimas del terrorismo junto a las de la violencia política, ideológica o social; y la derogación de la ley de memoria de 2019 y de toda su normativa de desarrollo. Para sus detractores, esa formulación diluye el reconocimiento específico a las víctimas del franquismo y borra el marco construido en Extremadura en los últimos años.

PP y Vox, por el contrario, han defendido que la ley amplía la protección institucional a todas las víctimas y que busca promover la concordia y la convivencia. Durante su tramitación, el PP sostuvo que el nuevo texto garantizaba dignidad, justicia, reparación y recuperación de restos, mientras que Vox reivindicó que en la norma «caben todos», incluidas las víctimas del terrorismo.

La publicación de la ley en el DOE no cerró el conflicto, sino que abrió una nueva fase. En enero, el Gobierno central concretó sus discrepancias sobre ocho artículos y formalizó el inicio de las conversaciones con la comunidad autónoma en el seno de la Comisión Bilateral de Cooperación Estado-Comunidad Autónoma. Esa negociación sigue siendo la vía previa antes de acudir al Constitucional.

Fuentes del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática han reiterado ahora a Efe que el Ejecutivo iniciará próximamente esas negociaciones con la Junta de Extremadura para intentar resolver el conflicto. Pero el mensaje de fondo no ha cambiado: si no se alcanza un acuerdo, el Gobierno presentará recurso de inconstitucionalidad.

En otras comunidades

La posición del ministerio se ha reafirmado además en un contexto de creciente confrontación con otras decisiones impulsadas por PP y Vox en materia de memoria democrática. El titular del departamento, Ángel Víctor Torres, ha vuelto a defender este miércoles esta fórmula de diálogo previo y eventual recurso ante el Constitucional tras la derogación de la ley balear de memoria democrática, además de recordar que el Gobierno ya ha seguido caminos similares en otras comunidades.

Ese precedente pesa sobre el caso extremeño. En este sentido, cabe recordar que el Constitucional ya ha intervenido sobre normas o iniciativas de signo parecido en Aragón, la Comunidad Valenciana o Cantabria, lo que ha alimentado la idea de que la ley de concordia extremeña podría acabar recorriendo el mismo camino.

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