Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Balance climático

Extremadura cierra el tercer invierno más lluvioso desde 1991 con 447 litros por metro cuadrado

La AEMET ha calificado el invierno como muy húmedo y cálido, con precipitaciones un 186% superiores a la media y una anomalía térmica de casi un grado

Cáceres

Las lluvias provocadas por las borrascas encadenadas han marcado el invierno en Extremadura, con 447,2 litros por metro cuadrado durante el invierno, casi el triple de lo habitual, según AEMET. El trimestre se sitúa como el tercer invierno más lluvioso desde 1991 y además se clasifica como uno de los más cálidos por su anomalía térmica.

El delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Extremadura, Marcelino Núñez, ha presentado este jueves el balance climático del invierno 2025-2026, correspondiente a los meses de diciembre, enero y febrero, junto con la predicción estacional para la primavera.

Según los datos, los niveles de precipitación han sido muy superiores a los valores habituales en la región. En concreto, la media regional alcanzó 447,2 litros por metro cuadrado, frente a los 156,3 litros/m² del periodo de referencia 1991-2020.

Lluvias muy por encima de lo habitual

Este volumen supone un superávit de 290,9 litros por metro cuadrado, equivalente al 286% del valor medio. El comportamiento húmedo también se refleja en el año hidrológico 2025-2026, contabilizado desde octubre de 2025 hasta febrero de 2026. En ese periodo se han acumulado 607,1 litros por metro cuadrado, frente a los 318,6 litros/m² habituales.

Esto representa un 191% del valor medio y un superávit de 288,5 litros por metro cuadrado, por lo que la AEMET también lo clasifica como muy húmedo.

Un invierno cálido

En cuanto a las temperaturas, el trimestre diciembre-enero-febrero registró una temperatura media de 9,4 ºC, por encima de los 8,6 ºC del periodo de referencia. La diferencia supone una anomalía térmica positiva de +0,8 ºC, motivo por el que el invierno se clasifica como cálido dentro de la región.

De acuerdo con la serie climatológica 1991-2020, se trata además del séptimo invierno más cálido del registro reciente en Extremadura, según los datos presentados por la AEMET.

Mapa de precipitación durante el invierno en el conjunto nacional.

Mapa de precipitación durante el invierno en el conjunto nacional. / AEMET

Primavera sin tendencia clara

Durante la comparecencia, Núñez también ha avanzado la predicción estacional para la primavera de 2026, que comenzará el próximo 20 de marzo a las 15:46 horas. Según los modelos disponibles, no se observan señales claras que apunten a un escenario predominante ni en temperaturas ni en precipitaciones.

Por ello, la probabilidad de que el trimestre abril-mayo-junio sea frío, normal o cálido se mantiene dentro de los valores climatológicos habituales en toda España. Lo mismo ocurre con los escenarios de precipitación —húmedo, normal o seco—, que presentan probabilidades similares sin una tendencia dominante.

Más mosquitos y otros vectores esta primavera

Las abundantes lluvias del invierno también pueden tener consecuencias en la proliferación de insectos vectores, especialmente mosquitos, según advierten expertos en sanidad animal. Desde el Colegio de Veterinarios de Badajoz señalan que la sucesión de borrascas registrada en las últimas semanas ha generado numerosas masas de agua, un entorno que favorece la reproducción de especies como los culícidos, grupo de mosquitos capaz de transmitir enfermedades.

Entre ellas se encuentra la fiebre del Nilo Occidental, una infección viral que en los últimos años ha registrado casos en distintas zonas de España. Las condiciones meteorológicas también favorecen la presencia de otros vectores como las garrapatas, que encuentran refugio en la vegetación abundante tras las lluvias. Además, el aumento de humedad puede favorecer la presencia de cucarachas en entornos urbanos.

Borrascas encadenadas y embalses llenos

Este episodio húmedo se explica en buena parte por la sucesión de borrascas atlánticas que afectaron a Extremadura entre finales de enero y mediados de febrero. Las lluvias comenzaron a intensificarse el 25 de enero con la borrasca Joseph y se prolongaron hasta el 13 de febrero tras el paso de Oriana, después de varios temporales consecutivos como Kristin, Leonardo, Marta y Nils, que encadenaron precipitaciones durante semanas.

Este ciclo de frentes ha dejado los embalses extremeños prácticamente llenos, aunque sin alcanzar su límite gracias a la función de laminación que desempeñan las presas. Extremadura alberga uno de los sistemas hidráulicos más potentes del país, con grandes embalses distribuidos en las cuencas del Tajo y del Guadiana.

Entre ellos destaca La Serena, el mayor embalse de España con 3.219 hectómetros cúbicos, y Alcántara, con 3.160 hm³, ambos entre los mayores de Europa. A estos se suman otras grandes presas como Cíjara (1.505 hm³), Valdecañas (1.446), Gabriel y Galán (911), Orellana (808), Alange (852) o García de Sola (554), que durante los temporales abrieron compuertas para regular el caudal de los ríos.

El espectáculo de los desembalses

Las imágenes de los pantanos vertiendo agua han atraído durante semanas a numerosos visitantes en distintos puntos de la región. En zonas como La Siberia o el entorno de Orellana, aficionados a la naturaleza, pescadores o familias se han acercado a las presas para contemplar las caídas de agua y los desembalses encadenados entre pantanos del Guadiana.

El sistema de embalses forma además parte del paisaje y de la identidad regional. Extremadura cuenta con unos 1.500 kilómetros de costa dulce navegable y concentra el mayor número de playas interiores con bandera azul de España, entre ellas las de Orellana la Vieja, Cheles, Campanario o Puerto Peña.

En algunos casos los niveles alcanzados han sido especialmente elevados. La Serena abrió sus compuertas el 9 de febrero, algo que solo ha ocurrido en contadas ocasiones en las últimas décadas. Un dato refleja la magnitud de las aportaciones: entre la mañana del 8 de febrero y la tarde del día 9 el embalse almacenó 52 hectómetros cúbicos, más agua de la que consumen todos los extremeños en un año.

Tracking Pixel Contents