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Energía

Almaraz cerró 2025 con 15.370 GWh generados y revalidó la máxima calificación de WANO en plena espera por su continuidad

La central cacereña destaca sus resultados en seguridad, producción y protección radiológica mientras aguarda la decisión del ministerio sobre la prórroga de explotación solicitada hasta 2030

Vista aérea de la Central Nuclear de Almaraz.

Vista aérea de la Central Nuclear de Almaraz. / El Periódico

El Periódico Extremadura

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Cáceres

La Central Nuclear de Almaraz cerró 2025 con resultados que su dirección califica de "excelentes" en seguridad, producción eléctrica y protección radiológica, en un ejercicio marcado también por la revalidación de la categoría WANO 1 y por la espera de una decisión del Gobierno sobre su futuro.

Un balance anual con cifras récord

La Central Nuclear de Almaraz, en la provincia de Cáceres, ha presentado un balance de 2025 en el que subraya sus resultados en seguridad laboral, dosis radiológica, producción y ejecución de las paradas de recarga. Según los datos difundidos por la propia instalación, la producción bruta conjunta de sus dos unidades alcanzó los 15.370 GWh al cierre del ejercicio.

La empresa sostiene que esa generación evitó la emisión de 6 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y recuerda además que la planta acumula, desde su puesta en marcha y hasta el 31 de diciembre de 2025, más de 640.000 GWh de producción bruta. Ese volumen la convierte en la instalación de generación con mayor aportación histórica al sistema eléctrico nacional.

En el contexto extremeño, Almaraz mantiene un peso económico, laboral y energético que trasciende el propio recinto industrial. La planta asegura que cubre en torno al 7% de la demanda eléctrica anual del país y que cada año produce el equivalente al consumo de 4 millones de hogares españoles, unas cifras con las que refuerza su papel como infraestructura estratégica en el norte de Cáceres, se resalta.

La calificación WANO 1 refuerza su posición

Uno de los principales hitos que destaca la planta es la renovación de la máxima categoría de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares, conocida como WANO 1. La revisión, según la información facilitada por la central, fue realizada en febrero de 2025 durante tres semanas por más de 25 expertos internacionales que analizaron el funcionamiento de la instalación cacereña y la compararon con los mejores estándares de la industria.

Trabajadores entrando a zona controlada durante una recarga de combustible, en una imagen de archivo.

Trabajadores entrando a zona controlada durante una recarga de combustible, en una imagen de archivo. / Toni Gudiel

La compañía señala que esta nueva evaluación mejora incluso la puntuación obtenida en 2020, cuando Almaraz ya había alcanzado esa misma clasificación. Entre las fortalezas señaladas en esa revisión, la planta cita la cultura de seguridad, la gestión de riesgos y la incorporación de técnicas avanzadas de digitalización, como el modelado 3D de edificios industriales.

Para una central cuyo debate público suele estar ligado a fechas de cierre, fiscalidad o impacto territorial, la renovación de ese reconocimiento internacional supone también un argumento de peso en la defensa de su continuidad. No solo porque avala el desempeño técnico de la instalación, sino porque sitúa a Almaraz, según la empresa, entre el grupo de plantas con mejor funcionamiento del mundo.

Pendiente de la decisión del ministerio

Más allá de los resultados de 2025, el gran asunto de fondo sigue siendo su futuro. El pasado 30 de octubre de 2025, Centrales Nucleares Almaraz-Trillo solicitó oficialmente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico la extensión de la autorización de explotación de los dos grupos de la central hasta junio de 2030.

La instalación defiende que cumple con todos los requisitos de la Revisión Periódica de Seguridad aprobada por el Consejo de Seguridad Nuclear en 2020 y vigente hasta 2030. También añade que invierte cada año alrededor de 50 millones de euros en mejora, actualización y modernización de equipos, con el objetivo de mantener la planta en condiciones técnicas óptimas para seguir operando.

En ese argumento a favor de la continuidad, la central añade una referencia internacional: la planta de North Anna, en Virginia (EEUU) considerada gemela de Almaraz, ya dispone de licencia para operar hasta los 80 años. La empresa utiliza ese ejemplo para sostener que la instalación extremeña podría prolongar su actividad incluso hasta 2063, aunque esa hipótesis dependería de autorizaciones regulatorias y decisiones políticas futuras.

Seguridad laboral y respuesta al apagón del 28 de abril

En materia de prevención, la central afirma que 2025 se cerró sin accidentes laborales, tras superar los 3,1 millones de horas trabajadas y alcanzar 530 días consecutivos sin accidentes. Además, en la 29ª recarga de combustible de la Unidad II se habría completado todo el plan de mantenimiento y actualización tecnológica previsto, encadenando la octava recarga consecutiva sin accidentes laborales.

La dirección atribuye esos resultados a la implantación del Plan A-CERO de CNAT, un programa de prevención que, según explica, ha sido reconocido por WANO como una fortaleza. Ese apartado forma parte del discurso con el que la planta trata de presentarse como referencia internacional en prevención de riesgos dentro del sector nuclear.

El ejercicio también estuvo marcado por el apagón masivo que afectó el 28 de abril de 2025 a la Península Ibérica. La central asegura que la instalación respondió de forma segura y conforme a procedimiento. En la Unidad I, que ya estaba parada, los generadores diésel arrancaron según diseño. En la Unidad II, que se encontraba en operación, se produjo la parada automática del reactor ante la pérdida del suministro eléctrico externo, activándose igualmente los sistemas previstos.

Empleo, territorio y debate económico

En una comarca especialmente sensible a cualquier decisión sobre la planta, Almaraz insiste en su impacto sobre el empleo y la actividad económica. Según la empresa, genera 4.000 empleos en su zona de influencia y, durante los periodos de recarga, incorpora a otros 1.200 trabajadores.

Junto a ese mensaje, la compañía vuelve a poner el foco en la viabilidad económica de la central. Aunque asegura que sus costes operativos son competitivos, sostiene que la carga impositiva soportada por la instalación supera el 75% de sus costes variables y compromete seriamente su rentabilidad.

Como ejemplo de esa situación, la empresa recuerda que la Unidad II tuvo que parar el 3 de marzo de 2026 al no resultar casada en el mercado eléctrico ni ser requerida por el operador del sistema. A juicio de la central, ese episodio evidencia una ineficiencia del sistema derivada de la alta fiscalidad que soporta la generación nuclear, especialmente en momentos de elevada producción.

Un debate abierto sobre la energía y el futuro de Almaraz

La nota difundida por la central vincula además la continuidad de Almaraz con el actual contexto geopolítico y energético internacional. La empresa afirma que escenarios de inestabilidad exterior refuerzan la necesidad de mantener centrales nucleares para garantizar seguridad de suministro, precios estables y mayor autonomía energética en España y Europa.

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