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Política autonómica

Irene de Miguel: el espejo en el que se mira la izquierda alternativa

Ya hay voces que apuntan a una gran coalición nacional liderada por la dirigente de Unidas por Extremadura, que cosechó el pasado diciembre el mejor resultado de su formación

Irene de Miguel, Unidas por Extremadura: el espejo en el que se mira la izquierda alternativa

Irene de Miguel, Unidas por Extremadura: el espejo en el que se mira la izquierda alternativa / CARLOS GIL

Mérida

No es casualidad que Irene de Miguel fuera uno de los blancos señalados en la fallida investidura de María Guardiola. «La casi de la política extremeña», como la bautizó el portavoz del PP (por aquello de la caprichosa aritmética electoral de 2023, que por un momento hizo posible pensar en un gobierno de izquierdas pilotado por Guillermo Fernández Vara con ella como vicepresidenta en Extremadura), se convirtió en una de las dianas sobre las que los populares trataron de marcar perfil en una batalla que asumían ya abocada al fracaso.

Más allá del dardo, el señalamiento llevaba implícito un reconocimiento político: Irene de Miguel no solo como adversaria, sino como símbolo de una alternativa que llegó a estar al alcance y que, a tenor de los históricos resultados electorales que cosechó Unidas por Extremadura el pasado 21 de diciembre, sigue ocupando su lugar en la política autonómica.

De cuatro a siete diputados

Extremadura es el único territorio donde se ha impulsado una coalición electoral entre Podemos e Izquierda Unida, un acuerdo cerrado sin urgencias y con arraigo previo en el territorio que ha permitido sostener la confluencia y mejorar su posición en la Asamblea al pasar de cuatro a siete diputados.

Unidas ha mejorado en casi 20.000 votos respecto a 2023 y ha conseguido romper la tendencia a la baja de la izquierda cuando muchos dudaban incluso de que la formación pudiera llegar a superar el exigente umbral electoral que marca el Parlamento extremeño, en el 5%.

La diputada de Unidas por Extremadura Irene de Miguel, durante la sesión de control al Gobierno.

La diputada de Unidas por Extremadura Irene de Miguel, durante la sesión de control al Gobierno. / Asamblea de Extremadura

No solo por los resultados, sino por la fórmula, ese modelo es el espejo en el que empieza a mirarse todo el ecosistema de la izquierda alternativa al PSOE en España. El contraste con otros territorios donde se ha castigado la división ha terminado por darle valor: en Aragón, el pasado 8 de febrero Podemos se quedó sin representación y Sumar e IU resistieron con un único diputado; en Castilla y León, tanto la lista de IU, Movimiento Sumar y Verdes Equo (En Común) como la que conforman Podemos y Alianza Verde se han quedado fuera de las Cortes al no llegar superar el 3% de los votos.

La propuesta de Rufián

El aviso llegó en forma de diagnóstico. «Cero escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia», escribió en X Gabriel Rufián tras el descalabro del domingo. El mensaje, compartido en distintos matices dentro del espacio progresista, fija una idea de urgencia: la izquierda alternativa debe reorganizarse si quiere seguir teniendo relevancia. Y en ese modelo, la figura de Irene de Miguel se refleja como algo más que una líder autonómica: una referencia construida desde el territorio, con continuidad y sin atajos.

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Ella misma ha defendido la necesidad de avanzar hacia espacios de entendimiento, pero siempre desde una lógica territorial. No se trata, en su planteamiento, de replicar fórmulas estatales ni de imponer acuerdos desde arriba, sino de construir candidaturas de unidad adaptadas a cada contexto.

Por el momento, evita el debate: De Miguel no se pronuncia sobre la necesidad de articular una gran coalición a escala estatal ni sobre los movimientos que empiezan a plantearse. Tampoco sobre el papel que ella misma podría jugar en ese escenario, cuando las primeras voces ya la ven como la candidata ideal para dirigir ese proyecto.

Su posición, hasta ahora, se mantiene en otra clave: reforzar el trabajo desde el territorio y consolidar un proyecto propio en Extremadura, sin anticipar debates que, por ahora, se libran lejos de la Asamblea.

Discurso combativo

Nacida en Madrid el 9 de mayo de 1981, Irene de Miguel es ingeniera agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid. Especializada en agricultura ecológica, orientó su carrera profesional al desarrollo rural sostenibl. Se instaló en Las Villuercas, donde impulsó un vivero hortofrutícola y trabajó en proyectos vinculados al empleo local y el desarrollo rural. También participó en iniciativas sociales, como programas de huertoterapia dirigidos a personas con discapacidad.

Ese bagaje ha marcado su discurso político, en tono muy combativo y vinculado al mundo agrario y la sostenibilidad. Su defensa de la lucha contra el cambio climático le han llevado a posicionarse en contra de nuevos regadíos como el de Tierra de Barros, uno de los puntos de mayor fricción con el PP y Vox en la pasada legislatura junto a una política fiscal "para ricos" que a su juicio, está esquilmando los servicios públicos.

Ione Belarra, Irene de Miguel, Irene Montero y Nerea Fernández en un acto electoral de Unidas por Extremadura en el palacio de congresos de Badajoz con motivo del 21D.

Ione Belarra, Irene de Miguel, Irene Montero y Nerea Fernández en un acto electoral de Unidas por Extremadura en el palacio de congresos de Badajoz con motivo del 21D. / Unidas por Extremadura

Candidata desde 2019

De Miguel se afilió a Podemos en 2014 y apenas un año después dio el salto a la Asamblea como diputada por Cáceres. En las elecciones autonómicas de 2019 fue candidata a la presidencia de la Junta de Extremadura en sustitución de Álvaro Jaén. En junio de 2020 fue elegida secretaria general de Podemos Extremadura, cargo que ha mantenido hasta la actualidad con un amplio respaldo interno.

Desde entonces, su trayectoria ha ido en paralelo a la consolidación de la marca Unidas por Extremadura, hoy consolidada como una de las pocas dirigentes de la izquierda que ha logrado crecer y consolidarse en un ciclo marcado por el auge de la derecha en España.

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