Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Extremadura pide bajar el IVA de la energía ante la escalada del petróleo y el temor a la estanflación

Santamaría teme una contracción económica en Extremadura por el alza de los precios de la energía, especialmente en sectores como el transporte y la agroindustria, muy dependientes del combustible

El consejero en funciones Guillermo Santamaría

El consejero en funciones Guillermo Santamaría / Carlos Gil

El consejero de Economía, Empleo y Transformación Digital de la Junta de Extremadura, Guillermo Santamaría, ha reiterado la urgencia de que tanto el Gobierno central como la propia Unión Europea adopten medidas extraordinarias para rebajar el impacto económico de la escalada de los precios del combustible y de la energía. El consejero ha abundado así en las apreciaciones que realizó esta misma semana durante un encuentro empresarial con las Cámaras de Comercio de Cáceres y Badajoz.

A su juicio, se trata de medidas imprescindibles y que tanto Moncloa como Bruselas deben activar con la máxima celeridad para hacer frente a la subida del petróleo y del gas, coincidiendo con la escalada bélica en el Golfo y con los ataques sobre South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo, situado en territorio iraní y compartido con Catar. Santamaría reclama que la bajada del IVA en la energía y en los combustibles se ejecute de forma inmediata para evitar su repercusión en las empresas extremeñas y apunta a la posibilidad de que la inflación repunte hasta el 3%.

El mayor temor del consejero es que se produzca una contracción de la producción y, al mismo tiempo, una nueva escalada del precio del crudo. Distintas estimaciones de mercado contemplan escenarios de fuerte tensión si el conflicto se amplía y afecta al tráfico energético en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo y gas.

Riesgo de estanflación

De llegar a ese escenario, se produciría lo que en economía se conoce como estanflación, con un PIB a la baja y una inflación disparada. Un aumento drástico de los costes de producción podría traducirse en más desempleo y precios elevados al mismo tiempo. La preocupación es, por tanto, notable por las consecuencias de una hipotética escalada de la guerra que tenga repercusión directa en la economía en general, incluida la extremeña.

La inquietud de la Junta se centra en el posible aumento de los costes energéticos, logísticos y de producción para las empresas, especialmente si la crisis se prolonga y acaba trasladándose con más intensidad a los precios finales. En una comunidad con un tejido empresarial muy expuesto al transporte, la agroindustria y la actividad manufacturera, cualquier repunte sostenido del combustible tendría un efecto inmediato sobre los márgenes.

Rebaja fiscal urgente

La principal demanda del Ejecutivo autonómico pasa por una rebaja inmediata del IVA aplicado a la energía y a los combustibles. La Junta considera que esa medida ayudaría a amortiguar el golpe sobre el tejido productivo extremeño en un momento de fuerte incertidumbre internacional.

Santamaría sostiene que la respuesta debe ser rápida tanto en España como en el ámbito comunitario, al entender que el encarecimiento energético puede trasladarse con rapidez a la actividad empresarial, al consumo y a la evolución de los precios durante los próximos meses.

China mantiene sus inversiones

El consejero mantiene, sin embargo, el optimismo respecto a las inversiones de China en la región. Extremadura concentra al menos tres inversiones con capital chino vinculadas al sector de las baterías y los gases industriales, dos de ellas en Mérida y una en Navalmoral de la Mata. Entre los proyectos identificables figuran la gigafactoría de baterías de Envision AESC en Navalmoral, la fábrica de materiales para cátodos de Yuneng en Mérida y la implantación de Jinhong Gas también en la capital autonómica.

El consejero no ha detectado hasta ahora ningún movimiento en esos planes industriales. "Las inversiones chinas en la región, de momento, no han sufrido cambios. Podría darse una ralentización, pero hasta hoy no se percibe".

El impacto de la guerra sobre Pekín

La guerra en el Golfo sí tiene impacto directo sobre China, aunque no forme parte beligerante del conflicto. Pekín es el principal comprador del petróleo iraní y, además, es uno de los grandes países expuestos a cualquier alteración del tráfico en Ormuz. Una escalada en la zona encarecería el combustible, el petróleo y el gas, y también el transporte marítimo si el estrecho quedara más bloqueado.

Ese efecto indirecto podría acabar repercutiendo también en proyectos industriales con capital chino previstos en Extremadura, no tanto por un cambio político en los planes de inversión como por el encarecimiento de la energía, de la logística y de las materias primas. Por ahora, no obstante, la Junta no aprecia un frenazo concreto en esas operaciones.

Tracking Pixel Contents