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Campo

El arroz extremeño estalla en Badajoz: el sector se une contra las importaciones y alerta de su “desaparición”

Organizaciones agrarias y asociaciones arroceras de Extremadura protestan ante la Delegación del Gobierno para exigir reciprocidad, controles a las importaciones y medidas urgentes ante el desplome de los precios y el aumento de los costes

Vídeo | Manifestación del sector arrocero en Badajoz

La Crónica de Badajoz

El Periódico Extremadura

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Badajoz

Las principales organizaciones agrarias y varias entidades del sector arrocero extremeño escenificaron este viernes en Badajoz una protesta unitaria para denunciar la situación “crítica” que atraviesa el cultivo del arroz en la región. La Unión de Extremadura, UPA-UCE, Asaja Extremadura, Apag Extremadura Asaja y distintas asociaciones del sector hicieron frente común para advertir de que el arroz extremeño está en riesgo por la caída de precios, la falta de rentabilidad y el aumento de las importaciones.

‘Paella española con arroz de Camboya’

La concentración se celebró frente a la Delegación del Gobierno en Extremadura, donde los asistentes exhibieron banderas extremeñas, una pancarta con el lema ‘Paella española con arroz de Camboya’ y protagonizaron un lanzamiento simbólico de arroz a las puertas del edificio, informa Europa Press.

Más acciones previstas

El secretario general de La Unión de Extremadura y coordinador estatal de Unión de Uniones, Luis Cortés, avanzó que esta movilización será la primera de otras acciones previstas y señaló que la siguiente protesta debería celebrarse ante el Ministerio de Agricultura. Luis Cortés advirtió de que la situación del arroz se ha agravado hasta un punto insostenible y reclamó una respuesta urgente de las administraciones ante el deterioro de uno de los cultivos más sensibles del campo extremeño.

“El precio del arroz se ha hundido”, aseguró Luis Cortés, que atribuyó esta situación a las importaciones procedentes del sudeste asiático y al impacto de acuerdos comerciales como Mercosur. El dirigente agrario sostuvo que en estos momentos el sector tiene “el 60 por ciento de arroz sin vender” y alertó de que la industria puede dejar de comprar producción extremeña porque ya está abastecida con cereal importado.

Falta de respuesta institucional

Cortés denunció además la falta de actuación institucional y reclamó que se apliquen medidas de reciprocidad para que el arroz importado cumpla las mismas exigencias que el producido en España. “Nos han abandonado a nuestra suerte, y lo que pedimos es algo muy sencillo, reciprocidad”, afirmó. El responsable de La Unión de Extremadura insistió en que el arroz extremeño solo podrá competir en igualdad de condiciones si las importaciones están sujetas a las mismas normas de calidad y trazabilidad que se exigen a los productores locales.

También pidió un etiquetado “claro” sobre el origen del producto para que los consumidores sepan qué arroz compran realmente. El sector considera que la transparencia en el etiquetado es una herramienta clave tanto para defender la producción extremeña como para evitar confusión en el mercado sobre la procedencia del arroz que se comercializa en España.

“Al límite ya de la desaparición”

Por su parte, el secretario general de UPA-UCE Extremadura, Óscar Llanos, aseguró que el sector está “al límite ya de la desaparición” y subrayó que más del 60 por ciento de la cosecha de 2025 continúa almacenada cuando ya arranca una nueva campaña. Óscar Llanos describió un escenario de máxima incertidumbre para los agricultores, que afrontan la obligación de sembrar en una campaña nueva sin haber dado salida todavía a buena parte de la producción anterior.

Llanos reclamó al Gobierno y al resto de administraciones que actúen ante la entrada masiva de producciones de terceros países “sin ningún tipo de control”, mientras el arroz extremeño sigue sin venderse y se paga, según dijo, unos 100 euros por debajo de los costes de producción. El dirigente de UPA-UCE vinculó directamente esta diferencia entre ingresos y costes con “la ruina del sector arrocero”, una situación que amenaza la viabilidad económica de cientos de explotaciones en Extremadura.

Entre 1.300 y 1.500 agricultores

“Si no continuamos con este sector, si no continúa el arroz en Extremadura, estamos abocados a que muchos pueblos se abandonen”, afirmó Óscar Llanos, quien recordó que entre 1.300 y 1.500 agricultores viven exclusivamente de este cultivo en la región. El portavoz agrario remarcó que buena parte de las zonas arroceras extremeñas se encuentran en espacios ZEPA, donde además existen limitaciones para cambiar de cultivo, lo que agrava todavía más la dependencia del territorio respecto al arroz.

Rentabilidad al mínimo

En nombre de la Plataforma del Sector Arrocero de Extremadura, Jesús Manuel Calderón insistió en que el sector atraviesa circunstancias “críticas” por la “entrada masiva” de arroz procedente de terceros países, como Myanmar y Camboya. La plataforma alertó de que la presión de las importaciones, unida a nuevos factores internacionales, está reduciendo al mínimo la rentabilidad de las explotaciones arroceras extremeñas.

“Estábamos ya en una situación muy crítica con esos dos tratados y ahora se nos entra Mercosur, le añadimos el Estrecho de Ormuz y nuestra rentabilidad va a ser nula”, lamentó Jesús Manuel Calderón. El portavoz expresó las dudas del sector sobre su capacidad para seguir adelante con el cultivo del arroz si continúan aumentando los costes y se mantiene la competencia exterior en las condiciones actuales.

Calderón recordó además que en Extremadura hay pueblos “enteros” que viven directa o indirectamente del arroz, especialmente en zonas de Vegas Altas. La dependencia económica de muchas familias respecto a este cultivo convierte la crisis del arroz en un problema no solo agrario, sino también social y territorial para comarcas enteras de la región.

Costes más caros

El presidente de Asaja Extremadura, Ángel García Blanco, incidió en que al encarecimiento del gasóleo y de los fertilizantes se suma la compra de arroz importado por parte de algunas cadenas de supermercados que luego lo venden a precios por debajo de los dos euros. Ángel García Blanco avisó de que esta combinación de sobrecostes en el campo y presión comercial en los lineales puede precipitar la desaparición del arroz como cultivo en España y dejar sin futuro a los arroceros.

“Una petición muy sencilla, que los políticos vengan a la tierra, que los políticos vayan a los campos de arroz y que echen los cálculos de lo que cuesta producir con las normas que tenemos aquí”, reclamó García Blanco. El presidente de Asaja Extremadura defendió que las exigencias ambientales, sanitarias y productivas que soportan los agricultores españoles deben ser tenidas en cuenta al comparar su producción con la llegada de arroz de terceros países.

Además, García Blanco alertó sobre la calidad de algunos productos importados y sostuvo que “están jugando con la salud de miles y millones de europeos”. Con este mensaje, el dirigente agrario quiso vincular la defensa del arroz extremeño no solo a la rentabilidad del sector, sino también a la seguridad alimentaria y a la protección del consumidor europeo.

Unidad de acción

El presidente de Apag Extremadura Asaja, Juan Metidieri, destacó la imagen de unidad mostrada durante la protesta y defendió que esa “unidad de acción” debe mantenerse para intentar salvar las producciones. Juan Metidieri consideró que la gravedad de la crisis del arroz exige una respuesta conjunta de organizaciones y asociaciones para aumentar la presión sobre las administraciones y lograr medidas concretas.

“Con la situación que hay de sobrecostes, de hidrocarburos, de fertilizantes y el precio que tiene el arroz, seguro que lo más idóneo sería no sembrar”, afirmó Metidieri. El presidente de Apag Extremadura Asaja trasladó así hasta qué punto el sector cuestiona la viabilidad de una nueva campaña, al entender que los números actuales no garantizan la supervivencia de las explotaciones.

En la protesta también estuvieron presentes representantes políticos, entre ellos el diputado nacional del PP Antonio Cavacasillas y varios diputados regionales de Vox María Jesús Salvatierra, Javier Bravo, Eva García Alegre, Juanjo García y Marta Garrido.

Guerra en Irán

Sobre las medidas que prepara el Gobierno para paliar el impacto económico de la guerra en Irán, especialmente en el sector agrario, Luis Cortés las consideró “muy insuficientes”. Los representantes del campo extremeño creen que el conflicto internacional está agravando todavía más una situación ya muy delicada por el encarecimiento del combustible, los fertilizantes y otros insumos básicos para la actividad agraria.

“No puede ser que algunos señores se dediquen a hacer negocio con la guerra”, denunció Luis Cortés, en referencia al aumento de precios del combustible y de los fertilizantes. El dirigente agrario criticó que, mientras los costes se disparan por la tensión internacional, los agricultores vuelven a asumir en solitario las consecuencias económicas de una crisis que no han provocado.

Óscar Llanos confió en que el Ejecutivo apruebe ayudas directas para los agricultores y advirtió de que salir a arar cuesta ya entre 150 y 200 euros más al día solo en gasóleo. El incremento diario de los gastos de trabajo en el campo se ha convertido, según el sector, en otro factor determinante que estrecha aún más los márgenes de rentabilidad de las explotaciones arroceras extremeñas.

Por su parte, Ángel García Blanco lamentó que todavía no se hayan concretado medidas y pidió al Gobierno central que actúe con rapidez, citando entre las posibles soluciones la reducción del IVA del gasóleo para transportistas y agricultores. Desde Asaja se insiste en que la respuesta institucional debe ser inmediata y útil para aliviar el coste real que soportan las explotaciones en un momento especialmente delicado para el campo.

Contenido real

Juan Metidieri, por último, reclamó conocer el contenido real de las medidas anunciadas y mostró sus dudas sobre su eficacia. “Vamos a ver qué sale, pero mucho nos tememos que van a ser muy insuficientes para la situación que se está creando en el campo”, concluyó. El sector arrocero extremeño cierra filas así en torno a una misma idea: sin controles a las importaciones, sin precios dignos y sin ayudas eficaces, el futuro del arroz en Extremadura queda seriamente amenazado.

Unidas por Extremadura

La portavoz de Unidas por Extremadura en la Asamblea regional, Irene de Miguel, ha apoyado este viernes la demanda de "acuerdos justos que no hundan al sector primario". Así, ha mostrado un "apoyo directo y total" a las reivindicaciones del sector arrocero porque "va el futuro (de todos) en ello". "No podemos permitir que cuestiones tan básicas como la alimentación estén en manos de países terceros y no podemos permitir que se importe saltándose las cláusulas espejo", ha refrendado.

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