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Medio Ambiente

La presa del Alcollarín: del vaciado total a la repoblación

La Confederación del Guadiana inicia la recuperación del embalse con la suelta de barbos, bogas y cachos tras haber reducido en más de un 90% la presencia del pez chino invasor

La presa del Alcollarín: del vaciado total a la repoblación con ejemplares autóctonos.

La presa del Alcollarín: del vaciado total a la repoblación con ejemplares autóctonos. / CHG

Mérida

La presa de Alcollarín intenta volver a la vida. Meses después del vaciado que provocó una fuerte contestación vecinal, la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), en colaboración con la Junta de Extremadura, ha iniciado la repoblación del embalse con la suelta de 45 kilos de barbos, 35 kilos de bogas y 3 kilos de cachos procedentes del Centro de Acuicultura 'Vegas del Guadiana'.

Es el primer paso para la recuperación ambiental del enclave, después de que los trabajos de control sobre la especie invasora Pseudorasbora parva hayan permitido reducir su población en un 91%, según la propia CHG.

Recuperación del embalse de Alcollarín con ejemplares autóctonos tras el vaciado.

Recuperación del embalse de Alcollarín con ejemplares autóctonos tras el vaciado. / CHG

Recuperación

"Aun así, debido a su elevada capacidad reproductiva, resulta necesario introducir especies nativas que compitan de forma natural con ella para evitar que vuelva a alcanzar densidades altas", se indica. Tras las abundantes lluvias del invierno, el embalse está actualmente en torno al 44% de su capacidad.

Este pequeño pez asiático había llegado a colonizar el 95% del embalse de Alcollarín, cuyas aguas se habían convertido en su mayor refugio en Europa. La presencia de esta especie no solo alteraba la biodiversidad del ecosistema, sino que suponía una amenaza para la viabilidad de la presa y sus usos previstos, desde el riego hasta las actividades recreativas.

Repoblación del embalse de Alcollarín con ejemplares autóctonos tras el vaciado.

Repoblación del embalse de Alcollarín con ejemplares autóctonos tras el vaciado. / CHG

Vaciado polémico

El vaciado del embalse era una de las fases previstas en el plan de actuación de la CHG para erradicar el pez chino, con un presupuesto total de casi 800.000 euros. Se llevó a cabo el pasado verano y pese a que Confederación ha defendido en todo momento que la operación era imprescindible y contaba con todos los trámites y autorizaciones ambientales, encendió las alarmas en el municipio.

La imagen de peces agonizando en las orillas, el olor «nauseabundo», la pérdida del atractivo turístico y la práctica desaparición del ecosistema acuático generaron una sensación de devastación entre los vecinos, que hablaban de «un desastre ecológico aún mayor».

"Desastre ecológico"

El alcalde, Juan Salvador Calzas, llegó a hablar de "asombro" y de una actuación "brutal", mientras el ayuntamiento reclamaba explicaciones a la CHG por entender que el proyecto no se había ejecutado de la forma "más lógica ni más civilizada".

Peces muertos a orillas del embalse de Alcollarín tras el vaciado.

Peces muertos a orillas del embalse de Alcollarín tras el vaciado. / El Periódico

A la crítica institucional se sumó la de los colectivos naturalistas. Algunas voces denunciaron que la liberación del agua podía haber favorecido la propagación del invasor aguas abajo si los sistemas de retención no eran suficientemente eficaces. Otras pusieron el foco en la mortandad de especies autóctonas y en el uso de un método masivo y agresivo para resolver un problema real, pero de una manera que, a su juicio, había multiplicado el daño ambiental.

Informes favorables

La CHG reconoció entonces una «mortandad puntual de barbos» asociada a la bajada del nivel del agua y al aumento de las temperaturas, aunque defendió que previamente se había rescatado con despesques una parte importante de la fauna nativa. También explicó que los 50 hectómetros cúbicos desembalsados se habían aprovechado íntegramente para riego en las Vegas Bajas y que se habían construido barreras aguas abajo para facilitar el control del pez chino en futuros desembalses.

Conocido popularmente como pez chicno, Pseudorasbora parva porta un parásito que inhibe la reproducción de otros ciprínidos, pudiendo llegar a ser en poco tiempo la única especie presente en los cauces.

El pseudorasbora, un pez originario de Asia que depreda sobre huevos y alevines de peces nativos.

El pseudorasbora, un pez originario de Asia que depreda sobre huevos y alevines de peces nativos. / El Periódico

Desde 2010

Según la CHG, llegó al río Alcollarín en 2010, antes de que se finalizara la construcción de la presa, y desde entonces se ha extendido por el río Guadiana hasta la frontera Portugal, habiendo encontrado en la presa de Alcollarín su mayor refugio en Europa.

El organismo de cuenca, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, defiende que la limpieza del embalse es "de vital importancia" debido a la conexión prevista con el Canal de Orellana y advierte además que si no se lleva a cabo, "sería imposible utilizar con normalidad el embalse para los usos previstos (riego, actividades recreativas…), conforme a la legislación vigente".

Recuperación de la presa de Alcollarín.

Recuperación de la presa de Alcollarín. / CHG

Varias fases

Los trabajos de erradicación cuentan con un presupuesto neto de 788.000 euros y el contrato para su ejecución se formalizó en julio de 2024 con un plazo de ejecución de 30 meses. En una primera fase se han llevado a cabo durante varios meses despesques intensivos con barcos especializados. El siguiente paso ha sido el vaciado «controlado» del embalse, a través de la presa de Montijo.

Una vez disminuido el nivel del embalse y controlada la presencia de la especie invasora, se ha procedido a la reintroducción de especies autóctonas en colaboración con la Junta de Extremadura. Además, se han construido pequeñas barreras aguas abajo para facilitar la explotación del pantano y realizar controles de presencia de pez chino cuando se realicen desembalses.

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