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La conservación de la biodiversidad

25 especies contra el reloj en Extremadura

Cigüeña negra, cangrejo autóctono, águila imperial, desmán ibérico, jarabugo, garbancillo de Tierra de Barros o tejo. Son varias de las 18 especies de fauna y 7 de flora que conforman el catálogo extremeño de organismos en peligro de extinción. Algunas están prácticamente ausentes ya del territorio extremeño, pero casos como el del lince, un éxito de recuperación mundial, abren también la puerta a la esperanza

25 especies contra el reloj en Extremadura.

25 especies contra el reloj en Extremadura.

Cáceres

No solo sus poblaciones han caído, a veces los hábitats en los que viven se han degradado tanto que cada vez tienen menos capacidad para recuperarse por sí solas y la posibilidad de que desaparezcan en un futuro cercano constituye una amenaza real si no se refuerzan sus medidas de protección.

Un águila imperial ibérica se lanza sobre una presa en un paraje extremeño.

Un águila imperial ibérica se lanza sobre una presa en un paraje extremeño. / Juntaex

En Extremadura, 25 especies (18 de fauna y 7 de flora) afrontan esta situación crítica. Son las que integran el catálogo regional de especies en peligro de extinción. Entre ellas las hay que ya están prácticamente ausentes del territorio extremeño, pero otras, como el lince, cuyo resurgir constituye un referente de recuperación a nivel mundial, abren la puerta a la esperanza.

Las razones que explican la decadencia de sus poblaciones son diversas: puede ser el efecto del alza de las temperaturas en las aguas de los ríos o la regulación de sus cauces lo que ha propiciado el declive; o los cambios en los usos agrícolas tradicionales y el abandono de los entornos rurales. La aparición de especies de carácter invasor, el exceso de capturas o los tendidos eléctricos son otros posibles factores.

Jarabugo, especie endémica de la península que vive en ríos de la cuenca del Guadiana.

Jarabugo, especie endémica de la Península que vive en ríos de la cuenca del Guadiana. / Juntaex

A escala global, es la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la que establece una clasificación de los organismos vivos cuya supervivencia se encuentra en una situación de mayor riesgo. Asimismo, los gobiernos nacionales elaboran sus propios listados a partir de las respectivas legislaciones y, dentro de España, también existen particularidades a nivel autonómico. En el caso concreto extremeño, la consideración de una especie como en peligro de extinción está regulada a través del Catálogo Regional de Especies Amenazadas, un decreto que fue promulgado en 2001 y luego modificado en 2018. «Es una categoría reservada para aquellas especies cuya supervivencia es poco probable si los factores causales de su actual situación siguen produciéndose», resume Juan Gragera, jefe de servicio de Conservación de la Naturaleza y Áreas Protegidas de la Dirección General de Sostenibilidad de la Junta de Extremadura.

Ejemplar de lince ibérico, del que se han superado los 250 ejemplares en la región.

Ejemplar de lince ibérico, del que se han superado los 250 ejemplares en la región. / Juntaex

En cualquier caso, precisa, también «debemos remitirnos a los criterios orientadores» que están fijados para la inclusión de taxones y poblaciones en el catálogo español de especies amenazadas. Esto obliga a que se cumpla alguno de los parámetros que esta normativa contempla, y que pueden agruparse en tres categorías. Una de ellas es la poblacional, bien vista como ‘foto fija’ (que de la especie en concreto pervivan menos de 50 individuos o de 250 reproductores y además con una disminución continuada); bien como tendencia (reducción en la población observada o estimada de al menos un 90% en los últimos 10 años o tres generaciones o que se prevea un desplome de un 80% en ese mismo horizonte temporal).

Serapias perez chiscanoi, una de las referencias vegetales que se encuentra en peligro de extincion en Extremadura.

Serapias perez chiscanoi, una de las referencias vegetales que se encuentra en peligro de extincion en Extremadura. / Juntaex

Los otros condicionantes son de carácter geográfico (que el área de presencia sea menor a 100 kilómetros cuadrados o la de ocupación esté por debajo de los 10 kilómetros cuadrados); y de viabilidad poblacional (que un análisis de calidad contrastada muestre que la probabilidad de extinción en estado silvestre es de por lo menos el 50% dentro de 10 años o las tres generaciones siguientes).

Entre las 18 especies de fauna que se encuentran en un estado más preocupante en la región aparecen un insecto (la libélula macromia splendens); un crustáceo (el cangrejo de río autóctono); 4 peces (lamprea marina, jarabugo, espinoso y fraile); 6 aves (garcilla cangrejera, avetoro común, cigüeña negra, águila imperial ibérica, milano real y sisón); y otros tantos mamíferos (desmán de los Pirineos, lobo ibérico, lince, murciélago mediterráneo de herradura, murciélago mediano de herradura, y murciélago ratonero forestal). Entre las 7 de flora, hay endemismos extremeños como la armeria genesiana subsp. belmonteae; y el codeso de Montánchez.

Lobo ibérico, un depredador que, después de años ausente de la región, ha vuelto a detectarse al norte de Cáceres.

Lobo ibérico, un depredador que, después de años ausente de la región, ha vuelto a detectarse al norte de Cáceres. / Carlos Castro - Europa Press

Desde el primer decreto publicado en 2001, no ha habido ningún cambio en el listado de flora, mientras que en el apartado de fauna sí que ha habido dos incorporaciones, ambas en 2016: el milano real y el sisón.

A este respecto, aclara Gragera, «es importante observar la evolución de las especies que están en la categoría de vulnerable», la antesala de la de peligro critico, por si se hace conveniente ir un paso más allá y extremar el nivel de protección. Por eso, añade, existe en el ámbito «nacional un proceso de evaluación continua del estado de conservación de las especies por si se hace necesario cambiar su nivel de catalogación» . Y en sentido contrario, «también hay especies que se consideran en peligro de extinción que pueden abandonar ese estatus por la mejora de sus poblaciones».

Rhinolophus mehelyi (murciélago mediano de herradura).

Rhinolophus mehelyi (murciélago mediano de herradura). / Juntaex

Para controlarlas a todas ellas, a los sistemas tradicionales de monitoreo se han ido sumando en los últimos años el radiomarcaje, el posicionamiento GPS, el fototrampeo y el análisis de muestras de ADN. De la misma forma, en esta dirección general «se pretende iniciar trabajos usando drones con sensores diurnos y nocturnos», adelanta.

Amenazas

Entre las principales amenazas que se ciernen sobre estas especies en la comunidad autónoma, el jefe de servicio de Conservación de la Naturaleza y Áreas Protegidas de la Junta cita la «pérdida y fragmentación de hábitats, fundamentalmente debido a los cambios producidos en el medio rural», con el abandono de explotaciones agrícolas por la pérdida de rentabilidad de muchas actividades del sector primario. «Esto se acusa mucho en nuestra región donde hay una gran extensión de hábitats antropizados, como dehesas, pastos o cultivos», puntualiza. También añade el impacto dañino que para algunos de estos animales y plantas está teniendo el progresivo aumento de las temperaturas y los incendios forestales, muy vinculados a su vez con las dos causas anteriores.

Ejemplar de cigüeña negra.

Ejemplar de cigüeña negra. / Juntaex

Actualmente son 9 los planes de recuperación que están ejecutándose en Extremadura. Abordan 10 especies: macromia splendens, jarabugo, águila imperial ibérica, cigüeña negra, murciélago mediano de herradura, murciélago mediterráneo de herradura, murciélago ratonero forestal o de bechstein, desmán de los Pirineos, lince y tejo. Sobre qué variables son las que determinan las especies sobre las centrar los esfuerzos, Gragera señala que «los criterios por los que hasta la fecha se han elegido estas especies son diversos». Y en cuanto a las medidas que comprenden estas iniciativas, detalla que las incluyen tanto «directas de conservación de la especie» como otras que buscan tener un efecto indirecto en su conservación. Entre estas últimas están las destinadas a salvaguardar el hábitat, la sensibilización y formación de los ciudadanos o aquellas de coordinación interadministrativa.

En estos momentos hay nueve planes de recuperación en vigor, que abordan diez especies

Estos planes han permitido obtener algunas mejoras de conservación significativas, como las logradas en el plan de recuperación del tejo, que han permitido pasar de 253 ejemplares adultos censados en 2006, a 347 a finales de 2025. Se trata de un árbol que puede llegar a los 20 metros de altura, y del que quedan poblaciones aisladas en zonas del norte de Cáceres, en las comarcas de Valle del Jerte, La Vera, Las Hurdes y Valle del Ambroz.

Desmán ibérico, una de las especies que cuenta con un plan de recuperación.

Desmán ibérico, una de las especies que cuenta con un plan de recuperación. / El Periodico

Dentro de la fauna «sin duda» destaca el éxito obtenido en el lince ibérico por sus «notables avances, acordes a los niveles de financiación empleados en la recuperación de esta especie». Gragera también subraya los «grandes» progresos que se están observando en el caso del águila imperial. «En este caso, además de por las propias medidas que contempla su plan de recuperación, por sinergias con el plan de recuperación del lince y por las mejoras que el conejo de monte ha experimentado en determinadas comarcas extremeñas», puntualiza.

De 253 ejemplares adultos de tejo censados en 2006, se ha pasado a 347 a finales de 2025

La recuperación del lince ibérico es uno de los mayores logros mundiales de conservación: pasó de menos de 100 ejemplares en 2002 a más de 2.400 en 2024 en la Península. Como elementos que han contribuido a esta recuperación Gragera enumera la inversión económica «muy importante» que se ha realizado con fondos europeos, nacionales y autonómicos, que han servido para financiar medidas «como la mejora del hábitat para la recuperación del conejo de monte y las orientadas a fomentar la concienciación social para la aceptación de la especie y la disminución del furtivismo», que son posiblemente dos de las que «más han redundado en el éxito» alcanzado. Por este motivo, apostilla, «se debería continuar poniendo el mismo énfasis en este tipo de inversiones hasta lograr que la especie deje de estar en peligro de extinción».

Imagen de un sisón (tetrax tetrax).

Imagen de un sisón (tetrax tetrax). / El Periodico

En 2024 este félido dejó de estar considerado con esta etiqueta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (pasó a ‘vulnerable’), aunque aún permanece en el listado extremeño como en peligro de extinción. «Si su población continúa aumentando al ritmo que lo está haciendo, tal vez a medio o largo plazo se podría dar el caso de quedar descatalogado como especie en peligro de extinción», avanza.

Con el que «por el momento» no se está efectuando ningún trabajo de este tipo es con otro depredador que aparece en este listado: el lobo ibérico del que, después de décadas ausente del territorio extremeño, ha vuelto a detectarse la presencia «ocasional de algún individuo en los límites de Cáceres con Ávila».

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