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Agricultura y ganadería

El campo extremeño se rebela contra el acuerdo UE-Australia: APAG y UPA-UCE exigen salvaguardas para proteger al ovino

Las organizaciones agrarias alertan de que la liberalización comercial con Australia puede golpear a sectores clave como el ovino y el vacuno en Extremadura, principal potencia productora de corderos de España

Dos ovejas merinas en una explotación de la provincia de Badajoz.

Dos ovejas merinas en una explotación de la provincia de Badajoz. / Silvia Sánchez Fernández

El Periódico Extremadura

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Cáceres

El campo extremeño cierra filas contra el nuevo acuerdo comercial entre la Unión Europea y Australia, con APAG Extremadura Asaja y UPA-UCE Extremadura reclamando más protección para el sector agrario y, en especial, la aprobación de cláusulas de salvaguarda que blinden al ovino ante posibles perturbaciones de mercado. Ambas organizaciones consideran que el pacto abre la puerta a una liberalización que puede tener consecuencias directas sobre una comunidad como Extremadura, donde la ganadería extensiva y la producción de cordero son estratégicas para el medio rural.

APAG Extremadura Asaja ha manifestado su rechazo frontal a la política comercial impulsada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la que acusa de mantener una línea “destructiva” para el sector primario. La organización agraria sostiene que el reciente acuerdo con Australia profundiza en una estrategia que pone en peligro la soberanía alimentaria, debilita al campo europeo y agrava la vulnerabilidad de miles de explotaciones extremeñas.

Archivo - Unos corderos con su madre en una explotación ganadera, a 10 de febrero de 2023, en Ciudad Real, Castilla-La Mancha (España).

Unos corderos con su madre en una explotación ganadera. / Patricia Galiana - Europa Press

Según denuncia APAG, el acuerdo permitirá la entrada en el mercado europeo de importantes cantidades de productos agroganaderos sin aranceles, lo que, a su juicio, provocará una competencia desleal para los productores locales. La organización advierte de que se autorizará la importación anual de más de 3,5 millones de corderos, más de 266.000 animales de vacuno sacrificados y 8.500 toneladas de productos agrícolas vinculados al arroz, una presión añadida para sectores ya castigados por los bajos precios y el aumento de costes.

Mecanismos de defensa

Desde UPA-UCE Extremadura muestran también su preocupación por los efectos del acuerdo, aunque en un primer análisis apuestan por la cautela y por reforzar los mecanismos de defensa del mercado. La organización recuerda que Extremadura es la principal potencia productora de corderos de España, con alrededor del 30% del total nacional, y considera imprescindible que el texto definitivo del acuerdo y su desarrollo posterior estén diseñados para evitar daños al sector ovino.

UPA-UCE ha reclamado que tanto durante la tramitación del acuerdo en el Parlamento Europeo como en la redacción aún pendiente de las cláusulas de salvaguarda se aplique “el máximo celo” en la protección de los sectores más sensibles. La secretaria de Ganadería de UPA-UCE Extremadura, Jamaica Risco, subraya que “necesitamos acuerdos comerciales que beneficien nuestra actividad y eviten posibles crisis de mercado que pudieran surgir”, en alusión al riesgo que puede sufrir especialmente el ovino y caprino extremeño.

La misma responsable insiste en que el sector necesita garantías concretas y no solo declaraciones de intenciones por parte de Bruselas. “No vamos a permitir ni un paso atrás en la protección del sector. El acuerdo UE-Mercosur ha sido un punto de inflexión en cuanto a la protección del sector primario. A partir de ahora todos los acuerdos comerciales que suscriba la UE deberán contemplar salvaguardas reales, ágiles y eficaces que puedan activarse en caso de percibirse perturbaciones de mercado”, destaca Jamaica Risco, secretaria de Ganadería de UPA-UCE Extremadura.

No es un hecho aislado

En una línea más dura, APAG Extremadura Asaja considera que este acuerdo no es un hecho aislado, sino parte de un cambio estructural del mercado europeo que favorece a terceros países frente a la producción comunitaria. La organización alerta de que el aumento de contingentes y la reducción de aranceles pueden alterar de forma significativa el equilibrio del sector agroganadero europeo, especialmente en mercados sensibles como el ovino y el vacuno, con el consiguiente riesgo de caída de precios.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese y la presidenta de la Comisión Europeoa, Ursula von der Leyen caminan juntos.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, caminan juntos. / LUKAS COCH / EFE

Además, APAG denuncia una fuerte asimetría regulatoria entre los productores europeos y los de países terceros, ya que los primeros deben cumplir exigentes normativas en bienestar animal, sostenibilidad y seguridad alimentaria. A juicio de la organización, esta desigualdad normativa puede traducirse en competencia desleal, deslocalización de la producción y un impacto ambiental negativo, al tiempo que contradice los propios objetivos climáticos de la Unión Europea al fomentar importaciones desde miles de kilómetros de distancia.

Efecto acumulado

Las críticas de ambas organizaciones llegan en un contexto en el que el campo extremeño observa con inquietud el efecto acumulativo de otros acuerdos comerciales firmados por la Unión Europea, como Mercosur, Canadá o Nueva Zelanda. El temor compartido por APAG y UPA-UCE es que la suma de nuevas concesiones comerciales incremente aún más la presión sobre el mercado europeo no solo por la bajada de aranceles, sino también por el crecimiento del volumen de importaciones.

Por ello, el mensaje que lanzan desde Extremadura a las instituciones europeas es claro: más protección, más controles y reacción rápida ante cualquier desequilibrio. Tanto APAG Extremadura Asaja como UPA-UCE Extremadura coinciden en reclamar controles fronterizos eficaces y cláusulas de salvaguarda reales para defender al sector agrario, preservar la rentabilidad de las explotaciones y garantizar el futuro del campo extremeño.

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