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Debate nuclear

Sánchez abre la puerta a prolongar Almaraz mientras crece el choque político por su futuro

El pulso por la planta extremeña, clave para miles de empleos, vuelve al Congreso: Sumar critica el «fascismo fósil» mientras PP y Vox defienden la continuidad

Sánchez, este miércoles, durante su entrada al hemiciclo del  Congreso.

Sánchez, este miércoles, durante su entrada al hemiciclo del Congreso. / EUROPA PRESS

Cáceres

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha abierto este miércoles la puerta a prolongar la vida de las centrales nucleares en España, una posibilidad que vuelve a situar en el foco el futuro de la planta de Almaraz (Cáceres), clave en el empleo de la región. Se trata de un paso importante, puesto que el Ejecutivo viene manteniendo una posición de rechazo a la energía nuclear, si bien no se ha negado nunca de forma rotunda la posibilidad de prorrogar estas plantas, mientras las renovables logran dar mayor estabilidad al sistema eléctrico español en los próximos años.

El papel del Consejo de Seguridad Nuclear

De hecho, el Gobierno tiene la pelota en el tejado del Consejo Nacional de Seguridad Nuclear, que este año debe entregar un informe técnico sobre si Almaraz puede continuar operando, una petición que realizaron en otoño sus tres propietarias: Iberdrola (53%), Endesa (36%) y Naturgy (11,3%). De ahí la relevancia de las palabras de Sánchez este miércoles en el Congreso, durante su comparecencia sobre la guerra en Oriente Próximo. No obstante, ha condicionado cualquier prórroga a que no suponga costes adicionales para los ciudadanos, garantice la seguridad de suministro y mantenga los estándares de seguridad nuclear, dejando claro que, si se cumplen estos requisitos (que ya ha puesto como líneas rojas con anterioridad), el Ejecutivo hablará con las empresas propietarias.

Calendario de cierre y peso económico

Cabe recordar que Almaraz es la primera central prevista en el calendario de cierre, con el apagón de su reactor I programado para 2027 y el II para 2028. Su continuidad tiene un impacto directo en 3.000 empleos de la comarca de Campo Arañuelo. Es la principal industria de Extremadura. Pero además, aporta una parte relevante de la energía estable del sistema eléctrico nacional, en torno a un 7%.

Un debate que marca el modelo energético

De hecho, la central se ha convertido en uno de los ejes del debate nacional, porque cualquier decisión sobre su continuidad condiciona el modelo energético del país. Por ello, frente a la apertura mostrada por Sánchez, Sumar ha exigido mantener sin cambios el calendario de clausura de todas las nucleares. Su portavoz en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, ha advertido de que no aceptarán «dilaciones» y ha reclamado al presidente que se comprometa «expresamente» a cumplir lo pactado.

Vídeo | El pequeño comercio del Campo Arañuelo defiende la continuidad de Almaraz

Cedido / Edición: Almudena Villar

El «fascismo fósil»

«Manténgase, por favor, firme frente al fascismo fósil», ha pedido Martínez, insistiendo en que prolongar la vida de las nucleares podría frenar las inversiones en renovables y alterar la transición energética. Desde Sumar han defendido que el cierre debe ir acompañado de una transición justa, con alternativas económicas y laborales para territorios como Cáceres.

Choque político por la energía

El debate ha derivado en un duro choque político. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado el «dogmatismo climático» del Ejecutivo y ha reclamado que se garantice la continuidad de las nucleares como elemento clave para abaratar la electricidad y reducir la dependencia energética.

Por su parte, Vox ha ido más allá y ha acusado al Gobierno de actuar desde el «fanatismo climático», defendiendo que la política energética actual pone en riesgo la industria y el suministro.

Mientras tanto, Pedro Sánchez ha defendido su estrategia energética, subrayando que el impulso de las renovables ha permitido situar el precio de la electricidad en España en niveles muy inferiores a los de otros países del continente europeo, con cifras recientes en torno a 35 euros/MWh, frente a más de 100 euros en Alemania o 150 en Italia.

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