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Raíces extremeñas

De Burguillos del Cerro a 'Turismo rural en el mundo': Juan Frutos vuelve a Extremadura con su serie de RTVE tras grabar en 80 países

Tras su paso por Uruguay, la sexta temporada del programa de Televisión Española dirigido por el periodista extremeño se detiene ahora en la provincia de Cáceres para rodar en dehesas, sierras y llanuras

'Turismo rural en el mundo', de TVE, graba en Trujillo con Juan Frutos tras recorrer 80 países

Jorge Valiente

Cáceres

En Trujillo, las cámaras ya están en marcha. Con cerca de medio millón de espectadores por emisión, 'Turismo rural en el mundo', de Televisión Española, graba estos días en distintos enclaves de la provincia de Cáceres. Tras recorrer más de 80 países, la serie dirigida por el periodista extremeño Juan Frutos se adentra ahora en dehesas, sierras y llanuras con la naturaleza como eje.

La nueva temporada, la sexta, incluirá 13 capítulos con destinos como Camboya o Uruguay, último lugar de rodaje antes de su llegada a España. El calendario, sin embargo, no ha sido el previsto por la situación internacional, que ha obligado al equipo a reordenar la ruta y a adelantar su paso por Extremadura, donde las grabaciones incluirán enclaves como los Llanos de Cáceres o la sierra de Montánchez y Tamuja.

La mirada del director

Detrás del proyecto está Juan Frutos, natural de Monesterio (Badajoz), que dirige y produce el formato. Para él, la región siempre forma parte del recorrido: "Obviamente, 'Turismo rural en el mundo' implica sacar destinos internacionales, pero si tengo la posibilidad de incluir a Extremadura, lo voy a hacer siempre aquí", reconoce.

En algunas temporadas, incluso, la comunidad ha sido la única parada nacional del programa, no solo por su origen, sino también por el enfoque. Frutos busca localizaciones poco conocidas, capaces de sorprender al espectador. Quizá ahí resida el éxito: cuando el programa está en emisión se sitúa como el segundo más visto tras 'Saber y ganar'.

Extremadura, siempre presente

Más allá de mostrar los destinos, el periodista defiende que la clave está en cómo se mira. "A mí me ha ayudado mucho no perder la perspectiva. Cuando vives en Extremadura puedes perderla, quizá deja de parecerte impresionante", señala.

Vivir fuera le ha permitido mantener esa distancia, aunque no pierde el acento tres décadas después de marcharse. "Hay que mirar cada sitio como si fuera nuevo, para que el espectador diga: 'qué guapo, quiero ir', y saber llevarlo a la pantalla".

La vuelta al origen

Pero antes de los más de 80 países, de las seis temporadas y del medio millón de espectadores, estuvo Salamanca. Y Alemania. Y un canal de música que ya no existe. En 1995 se marchó a estudiar Periodismo y en 1998 hizo las maletas con una beca Erasmus. "Desde el principio tenía claro que quería un perfil internacional", recuerda. Terminó la carrera en Bamberg y se quedó trabajando en Viva, un canal de música que funcionaba como el MTV europeo, donde fue redactor en un programa musical.

La vida, que da muchas vueltas, le trajo de vuelta a Extremadura: "Entré en una pequeña productora en Zafra, que entonces era Localia —una red de televisiones locales repartidas por España— y les propuse hacer un programa de música".

Fue durante esa etapa cuando afloraron otras de sus pasiones: la historia y la naturaleza. De aquel tiempo guarda una imagen que resume el origen de lo que vendría después. "Mi jefe me dejaba coger la cámara y recuerdo que me iba con un biólogo de Burguillos del Cerro a grabar planos de bichos andando. Ese fue un poco el principio de todo".

De los primeros documentales a RTVE

Empezó a hacer documentales y de ahí surgió la primera serie, 'Pueblos de Europa'. "Hace 20 años, producir un documental desde una pequeña productora de Extremadura, visitando cuatro países y 20 pueblos, era algo muy novedoso. No es como ahora, que te coges un Ryanair y estás en Praga un fin de semana", explica.

El salto llegó con una decisión que, vista ahora, parece improbable. Con los DVD bajo el brazo, se presentó Televisión Española y les ofreció la serie. Una semana después le llamaron para decirle que la iban a emitir. A partir de ese momento empezaron a llegar otros proyectos.

El segundo sería 'Vías romanas en Europa', donde recorrió todos los pueblos que componen la Vía de la Plata. Después, la cadena le propuso producir directamente para ellos. Fue entonces cuando nació 'Turismo Rural en Europa', que más tarde derivaría en 'Turismo rural en el mundo', cuando el continente se le quedó pequeño.

"Empezaron a surgir otros formatos, como 'Carlos V: los caminos del emperador', la primera serie de docuficción en España".

El fenómeno Migas

Ahí fue la primera vez que Juan Frutos le dio la vuelta a la cámara y se puso delante de ella, aunque de manera inesperada. Aprovechando los viajes internacionales, y cuando aún nadie hablaba de senderismo en televisión, comenzó 'Senderos del mundo'.

En medio de esa estructura apareció un elemento inesperado. Migas, su perro, se colaba en los rodajes. "Siempre estaba por allí molestando", bromea. Un compañero del equipo le propuso incluirlo en el programa y terminó por convertirse en un acierto, porque hoy es uno de los rostros —o más bien hocicos— más reconocibles del programa, junto a la mítica furgoneta de ocho metros.

La respuesta del público llevó a crear 'Senderos con Juan y Migas', un spin-off que reforzó la conexión con los espectadores, hasta el punto de superar en alguna ocasión a 'Saber y ganar'.

"Nos han pasado cosas increíbles. En Macedonia, un grupo de turistas de El Salvador reconoció a Migas y en Uruguay, una persona me paró por la calle; son cosas que te sorprenden muchísimo", cuenta Frutos.

Preguntado por si esperaba tal éxito, la respuesta es clara: "Imposible". Aun así, hay un impacto que sí reivindica, el del espectador que no puede viajar. "Mucha gente nos escribe para dar las gracias porque les enseñamos lugares que no pueden visitar".

18 meses para cada temporada

Ahí, dice, está el sentido del programa que, por otro lado, lleva meses de trabajo. Desde que se plantea una temporada hasta que se emite suelen pasar 18 meses. Cada episodio requiere semanas de rodaje y postproducción para apenas media hora en pantalla.

Además, el equipo es reducido. Frutos, como director y productor, asume varias funciones: elige los contenidos, los destinos, planifica las grabaciones y se asegura de que todo funcione, resolviendo los imprevistos que surgen en una producción internacional.

Y así, entre rodajes repartidos por el mundo, Juan Frutos sigue haciendo lo mismo que empezó en Extremadura, cuando grababa bichos en Burguillos del Cerro: mirar.

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