ENTREVISTA
Juan Trejo, presidente del sector tecnológico: "Extremadura tiene talento, la diferencia está en el volumen de nuestras empresas"
El nuevo responsable de la patronal extremeña Aextic ve potencial en ámbitos como la ciberseguridad o la inteligencia artificial, aunque advierte de las dificultades para retener profesionales

Juan Trejo, presidente Aextic / Javier Cintas
Juan Miguel Trejo es presidente de la Asociación Empresarial Extremeña de Tecnologías de la Información y la Comunicación (Aextic) y CEO de Ariadnex. Como nuevo responsable de la patronal, sostiene que la región cuenta con empresas tecnológicas competitivas en ámbitos como la ciberseguridad o la inteligencia artificial, pero advierte de que el sector sigue lastrado por el pequeño tamaño de sus compañías, la falta de masa crítica y las dificultades para retener profesionales.
Se apostó hace unos años por convertir a Extremadura en un polo tecnológico, con iniciativas como la red de incubadoras tecnológicas, el Centro de Cirugía de Mínima Invasión y el Centro de Almacenamiento Energético. ¿Cree que se ha logrado ese objetivo?
Convertir una región como la nuestra en un polo o una referencia tecnológica es un trabajo arduo, porque venimos de un entorno sectorial que no tiene mucho que ver con lo tecnológico. En Extremadura hoy no hay empresas que puedan abordar proyectos mastodónticos. Partimos de una región de emigrantes y muy vinculada al sector primario. Hemos empezado con empresas pequeñas y hemos ido evolucionando, pero otras regiones han ido más deprisa. Es cierto que en los últimos años las empresas han empezado a salir un poco más y la pandemia fue clave, porque el trabajo en remoto nos dio la posibilidad de prestar servicios a otras regiones e incluso a otros países.
¿Como región se ha sabido responder a todos esos proyectos que se han puesto en marcha?
Deberíamos buscar no solo la aportación de agentes o empresas externas, sino también la capacitación y la ampliación de lo que ya tenemos en Extremadura. Está muy bien que se creen centros de referencia o que se vinculen proyectos tecnológicos con actores externos, pero también es necesario que el sector TIC extremeño avance a otra velocidad. Centros como Computaex son una buena referencia dentro de lo público, pero debería haber una mayor vinculación con lo privado. Necesitamos adquirir volumen, con proyectos más grandes, mayor facturación y presencia en otros mercados. Y eso se consigue invirtiendo. Ahora mismo estamos en un círculo vicioso: no tenemos masa crítica, no podemos generar gran facturación y, por tanto, tampoco podemos invertir más porque faltan recursos.
¿Faltan perfiles tecnológicos en la comunidad?
Conseguir personal cualificado es complicado porque los trabajos son cada vez más especializados y la tecnología exige formación continua. A eso se suma la efervescencia del mercado: todo es cada vez más tecnológico, las empresas necesitan más recursos y esos recursos deben estar preparados. Tenemos la suerte de contar con una universidad al nivel de las mejores de España, sin ninguna duda. No hay diferencia entre quienes salen de la Universidad de Extremadura y de otras del país, pero seguir preparándose es una tarea de cada persona. El mercado TIC tiene un nivel de paro prácticamente simbólico, cualquiera puede encontrar trabajo de forma rápida, pero el problema es la retención de talento. La movilidad laboral es muy alta y el trabajo en remoto permite que alguien viva aquí y trabaje fuera. Además, hay otra cuestión. Existe una falsa sensación de experto y parece que cualquiera que maneje herramientas como ChatGPT ya lo es, pero en la práctica cuesta encontrar perfiles con una base sólida.
¿Extremadura tiene capacidad suficiente para desarrollar nuevas iniciativas?
La tecnología es amplísima y no podemos tener capacidad en todos los ámbitos. Somos una región de un millón de habitantes y el sector TIC representa aproximadamente el 2% del PIB extremeño, lo que limita el volumen. Aun así, tenemos empresas con una fuerte especialización y con referencias nacionales e internacionales. En realidad aumentada, por ejemplo, está Render, que es un referente mundial. En ciberseguridad somos referentes nacionales en muchos casos. Y en inteligencia artificial también hay empresas extremeñas que han sido pioneras, por ejemplo, en su aplicación al sector bancario. Mobbeel es otro caso claro. Es una empresa cacereña de referencia en seguridad biométrica que ha estado en el Mobile World Congress y que, de hecho, ha sido comprada hace poco. No nos tienen que venir a enseñar desde fuera porque somos capaces, la diferencia está en el volumen. Aquí no tenemos empresas que facturen cientos de millones de euros, como sí ocurre en otras regiones.
¿Qué opina sobre los nómadas digitales? ¿En Extremadura hay tantos como se dice?
Se ha fomentado que profesionales puedan trabajar en remoto desde pueblos con menos población, donde la calidad de vida puede ser mayor. La idea no es mala, pero creo que se ha construido una visión algo artificiosa. Hay mucho romanticismo. Aun así, sí ha habido una evolución positiva y se ha conseguido que gente se lo plantee. También influye el coste de vida en las grandes ciudades y el problema de la vivienda, pero no ha sido el boom que se podía suponer.
¿La FP sigue siendo una buena vía para responder a los perfiles que necesitan las empresas?
Sí, sin duda. La FP es un buen mecanismo para cubrir necesidades técnicas y tiene un papel importante en el sector. Hay mucho trabajo y necesidades muy amplias, y estos perfiles pueden cubrir una parte relevante. Además, la orientación es adecuada, con especializaciones en desarrollo web y de aplicaciones, sistemas e infraestructuras, ciberseguridad o comunicaciones.
¿Y la FP dual está funcionando?
Es una forma muy acertada de introducir a los alumnos en el mercado laboral, pero vuelve a aparecer el problema de fondo; para que funcione bien tiene que haber empresas suficientes empresas donde hacer prácticas. Y en Extremadura no hay grandes empresas, en la asociación somos unas 70 y no hay compañías de 100 empleados. Sí existen multinacionales con centros aquí, pero no son extremeñas ni tienen aquí su centro de decisión. Eso dificulta absorber a todos los alumnos en prácticas.
¿Las empresas siguen buscando perfiles sénior o están priorizando ya la incorporación de talento joven?
Necesitamos perfiles sénior con capacidad para desenvolverse de forma autónoma, pero hoy es muy difícil encontrarlos por la efervescencia del mercado. Así que trabajamos con perfiles júnior, lo que provoca que muchas personas estén uno o dos años en una empresa y luego se marchen a otra ya como sénior.
La región es puntera en energía y salud a nivel tecnológico. ¿Son estos los grandes polos tecnológicos?
Desde nuestro punto de vista, la energía no está teniendo una capacidad tractora clara sobre las empresas tecnológicas de la región. No estamos viendo que se esté demandando de forma significativa a empresas o profesionales TIC extremeños. En cuanto a los centros de datos, que ahora están sobre la mesa, no dejan de ser instalaciones con muchos equipos informáticos. Para que eso genere un verdadero ecosistema tecnológico hace falta tejido empresarial alrededor. El hecho de que estén aquí no implica por sí mismo un desarrollo del sector, ya que pueden ser utilizados desde cualquier parte del mundo. En salud ocurre algo parecido. En el ámbito público no hay muchas empresas extremeñas prestando servicios tecnológicos, y en el privado, aunque sí existe demanda, los centros de decisión suelen estar fuera, normalmente en Madrid, por lo que los recursos también se aportan desde fuera.
Donde sí vemos un mayor potencial es en los servicios gestionados. Es decir, servicios de alto valor prestados por equipos de ingenieros que pueden estar en Extremadura mientras el cliente está en cualquier parte del mundo. Podemos ofrecer talento cualificado desde aquí con alcance global. Ese sí puede ser un modelo tractor. Desde cualquier punto de la región se podrían generar centros de este tipo que demanden empleo cualificado y permitan al sector crecer de forma más sólida.
La inteligencia artificial está transformando todos los sectores. ¿Generará más empleo o pondrá en riesgo puestos existentes?
Ambas cosas. Habrá empleos que se vean afectados porque la inteligencia artificial automatizará tareas, pero también surgirán otros nuevos. En conjunto, creo que será más positiva que negativa. Es cierto que en algunos sectores la adopción será más lenta, pero puede impulsar una evolución más rápida del tejido empresarial, incluso por encima de otras regiones.
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