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Sanidad

El Parkinson no es solo cosa de mayores: aumentan los casos en Extremadura

Desde la Asociación Regional Parkinson Extremadura alertan del incremento de pacientes. Estiman entre 3.000 y 4.000 afectados en la región, y reclaman más concienciación para romper con los mitos

Actividades de la Asociación Regional Parkinson Extremadura

Actividades de la Asociación Regional Parkinson Extremadura / Cedida

David Martín

David Martín

Badajoz

El Parkinson avanza en Extremadura. Aunque sigue siendo una enfermedad rodeada de desconocimiento, cada vez son más los casos que llegan a las entidades especializadas, también entre personas más jóvenes. Los profesionales alertan de un crecimiento progresivo y de la necesidad de visibilizar una patología que va mucho más allá de los síntomas más conocidos.

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa, crónica e irreversible que afecta al sistema dopamínico. Sus manifestaciones combinan síntomas motores —como rigidez, lentitud de movimientos o problemas de equilibrio— con otros muchos menos visibles que influyen directamente en la calidad de vida.

Más allá del temblor

Uno de los principales retos sigue siendo combatir los mitos. El temblor, aunque es uno de los signos más reconocibles, no aparece en todos los casos. De hecho, un importante porcentaje de las personas con Parkinson no llegan a desarrollarlo.

Además, la enfermedad presenta una amplia sintomatología no motora que suele pasar desapercibida: trastornos del sueño, problemas gastrointestinales, dificultades cognitivas o alteraciones psicológicas como depresión y ansiedad. Todos ellos tienen un impacto directo en el día a día de los pacientes y su entorno.

“En Extremadura se estima que entre 3.000 y 4.000 personas padecen Parkinson, aunque no existen datos exactos”, comenta Noelia Pavón, presidenta de la Asociación. La razón es la complejidad del diagnóstico, que puede demorarse entre uno y cinco años. La variedad de síntomas provoca que, en muchas ocasiones, la enfermedad se confunda con otras patologías. Cuando aparecen los signos motores más evidentes, el proceso suele estar ya avanzado.

Cada vez más jóvenes

Otro de los aspectos que más preocupa es el aumento de casos en edades más tempranas. Aunque la media de diagnóstico se sitúa en torno a los 60 años, no se considera una edad avanzada y existen casos desde los 50 e incluso antes.

Las entidades sociales de la región aseguran que cada vez atienden a más personas jóvenes, lo que confirma una tendencia al alza. A nivel global, el Parkinson es ya la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente y su impacto seguirá creciendo en los próximos años.

Desigualdad en el acceso a terapias

El acceso a tratamientos y terapias especializadas sigue siendo desigual, especialmente en zonas rurales. Aunque existen puntos de atención en ciudades como Mérida, Badajoz o Cáceres, muchas personas no pueden acceder a ellos por problemas de transporte.

Además, la atención pública se centra principalmente en el tratamiento farmacológico, mientras que servicios complementarios de rehabilitación, estimulación o acompañamiento dependen en gran medida de entidades sociales. Estos recursos, clave para frenar el avance de la enfermedad y mejorar la calidad de vida, no siempre están al alcance de todos los pacientes, especialmente en entornos rurales o con dificultades de desplazamiento.

Romper estigmas

La falta de información contribuye a mantener estereotipos que afectan directamente a la vida diaria de las personas con Parkinson. Asociar la enfermedad únicamente a personas mayores o reducirla al temblor distorsiona una realidad mucho más compleja y diversa.

Este desconocimiento no solo genera confusión, sino que también influye en la forma en la que la sociedad se relaciona con quienes la padecen. Por ello, las campañas de sensibilización, especialmente en torno al Día Mundial del Parkinson, ponen el foco en la discriminación que sufren muchas personas en su día a día.

Situaciones cotidianas como hacer la compra, desplazarse o desenvolverse en espacios públicos pueden convertirse en un reto no solo por las limitaciones físicas, sino también por la falta de comprensión. En muchos casos, los pacientes necesitan más tiempo o apoyo, algo que no siempre es entendido por su entorno.

Otras actividades de la Asociación Regional Parkinson Extremadura

Otras actividades de la Asociación Regional Parkinson Extremadura / Cedida

Mantener la autonomía

El objetivo de los profesionales es claro: retrasar el avance de la enfermedad y preservar la autonomía el mayor tiempo posible. A través de terapias específicas que complementan el tratamiento médico, se busca mejorar la calidad de vida y evitar, en la medida de lo posible, situaciones de dependencia.

A esta realidad se suma también el impacto emocional que conlleva convivir con la enfermedad. No solo para quienes la padecen, sino también para sus familias, que en muchos casos deben adaptarse a un cambio progresivo en la autonomía del paciente. El Parkinson transforma rutinas, relaciones y dinámicas familiares, obligando a un proceso de adaptación constante.

Los profesionales insisten en la importancia de abordar la enfermedad de forma integral, no solo desde el punto de vista médico. La intervención temprana, el acompañamiento psicológico son claves para ralentizar el deterioro y mantener la calidad de vida. Sin embargo, estos recursos no siempre están disponibles en igualdad de condiciones en todo el territorio.

En este sentido, las asociaciones desempeñan un papel fundamental. Actúan como red de apoyo, ofrecen servicios especializados y, en muchos casos, suplen carencias del sistema público. Además, son un punto de referencia para pacientes y familias, facilitando información, orientación y espacios de encuentro donde compartir experiencias.

Concienciación social

La concienciación social se presenta, por tanto, como otro de los pilares fundamentales. Dar visibilidad al Parkinson permite no solo mejorar el conocimiento general sobre la enfermedad, sino también favorecer diagnósticos más tempranos y reducir el estigma que todavía persiste.

Los expertos coinciden en que comprender el Parkinson en toda su complejidad es esencial para avanzar en su abordaje. No se trata únicamente de una enfermedad asociada al envejecimiento, sino de una patología diversa, con múltiples manifestaciones y con un impacto profundo en la vida de quienes la padecen.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia personal, un proceso de adaptación y una lucha diaria por mantener la autonomía. Y también una llamada a la sociedad para comprender, acompañar y mirar más allá de los tópicos.

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