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Deporte y arraigo

"Volver a casa no debería ser un fracaso nunca": Calderón, tras 14 temporadas en la NBA, pide a los jóvenes extremeños creer en su tierra

José Manuel Calderón, exbase internacional y asesor de los Cleveland Cavaliers, reivindica en Cáceres el esfuerzo, el arraigo y la ambición entre los universitarios de la región

Vídeo | Charla con Calderón

Jorge Valiente

Cáceres

José Manuel Calderón ha regresado este jueves a Extremadura con un mensaje de fondo para los jóvenes que pasa por saber de dónde se viene y aspirar siempre a lo máximo. El peso de la visita no es menor. Natural de Villanueva de la Serena, el histórico base extremeño disputó 14 temporadas en la NBA, rozó los 900 partidos en la liga estadounidense y pasó por siete franquicias: Raptors, Pistons, Mavericks, Knicks, Lakers, Hawks y Cavaliers.

La escena en el salón de actos de la Facultad de Ciencias del Deporte ha tenido algo de regreso simbólico. Frente a él, alumnos universitarios que empiezan a preguntarse qué hacer con su futuro y si quedarse en Extremadura puede ser una opción real han escuchado sus palabras con atención.

"Triunfar es ser un poquito mejor cada día"

Calderón ha hablado como alguien que salió muy pronto de su tierra y que sigue mirándola como casa. Durante su intervención en el foro 'Extremadura es futuro', ha recordado que se marchó a los 13 años para jugar en Vitoria. Aquel fue el primer paso de un recorrido que le llevó a firmar su primer contrato profesional, disputar seis años como jugador en España y, más tarde, dar el salto a la NBA.

Desde esa perspectiva ha puesto el foco en una idea sensible, la del miedo al fracaso. Hoy, vinculado todavía al baloncesto profesional como asesor en el área deportiva de los Cleveland Cavaliers, ha sostenido que una parte del crecimiento consiste precisamente en asumir los fallos.

"A mí no me gusta mucho la palabra miedo. Yo no he tenido miedo, hay que confiar en el trabajo". Con ese planteamiento ha recordado su salto a la NBA. El villanovense ha admitido que cuando decidió marcharse en 2005 no sabía si las cosas iban a salir bien, pero tenía claro que necesitaba intentarlo.

"Yo di el paso e intenté ver qué pasaba. Es verdad que hubiera sido más cómodo quedarme en Vitoria o irme al Barcelona o al Madrid. Era un entorno que conocía, porque fuera de Europa no sabía lo que me iba a encontrar en los vestuarios, pero creo que a veces hay que arriesgarse y confiar en uno mismo y en el trabajo", ha subrayado.

Extremadura como opción real

La reflexión conecta directamente con una preocupación muy presente entre los jóvenes extremeños, que tiene que ver con elegir entre salir y quedarse. Calderón ha defendido que Extremadura es una región con "mucho futuro" y que cada vez son más las compañías interesadas en instalarse o crecer aquí.

Aunque ha evitado un discurso complaciente, se ha referido a que son muchos los extremeños están liderando sectores fuera, mientras otros apuestan por hacerlo desde dentro. El exinternacional español ha hecho hincapié en la importancia de transformar ese movimiento en oportunidades reales para que la población joven decida quedarse, ya que la retención de talento continúa siendo uno de los ejes de la conversación pública.

Calderón ha insistido en que ese avance es una tarea compartida. "Entre todos tenemos que creernos que se puede hacer en casa. Si no creemos en eso, es imposible".

De hecho, el exbase ha dejado una de las ideas más claras de toda la charla cuando se le ha pedido que explicara qué significa triunfar. Y lo ha hecho alejándose de una visión ligada solo a los títulos o al reconocimiento. Para él, no se trata "de ganar siempre o de ser el mejor del mundo, sino de ser el mejor que tú puedas ser".

Todo se sostiene sobre tres ideas: tiempo para mejorar a diario, esfuerzo para dar el máximo y humildad para "saber de dónde vienes, de quién eres". En ese punto ha dejado una de las frases que mejor resume su intervención ante los universitarios: "Decidir quedarse en Extremadura no debería ser un fracaso nunca".

También se ha referido a la decisión de volver a casa como una elección propia, en la que uno es capaz de traer su proyecto a la tierra y desarrollarlo desde ella. Aunque sabe que depende del sector en el que cada uno construya su carrera profesional, ha cerrado esa reflexión con una idea clara: "Ojalá sigamos mejorando entre todos y que esto sea cada vez más una realidad, que en todos los sectores exista esa opción de que Extremadura también pueda ser una alternativa real".

Ese mensaje gana aún más fuerza al mirar su trayectoria. Calderón no es solo una figura admirada por su carrera, sino uno de los nombres que mejor representan la proyección internacional del deporte extremeño.

Conserva un récord aún imbatido, el mejor porcentaje de tiros libres en una temporada regular de la NBA, con un 98,1%. Con la selección española fue también una pieza destacada de una de sus generaciones más exitosas, con un Mundial, un Eurobasket y tres medallas olímpicas en su palmarés.

El valor del equipo

Pero no ha hablado de su currículum ante estos futuros profesionales que el día de mañana se dedicarán al ámbito del rendimiento, la salud, la educación física o la gestión deportiva. Ha hablado de los valores del deporte para construir futuro. Ahí ha vuelto sobre una idea central: muy pocas cosas se consiguen en solitario, también fuera del deporte.

"Creo que es muy difícil hacer las cosas solo", ha afirmado. En el baloncesto esa realidad es evidente porque se trata de un deporte colectivo, pero también en cualquier otro ámbito se necesita una red de apoyo, un entorno, gente que acompañe, corrija, empuje o sostenga cuando llegan los momentos difíciles.

De ahí ha extraído una lección que considera esencial y que, según ha reconocido, aprendió incluso de manera inconsciente durante su carrera: saber aceptar el rol que toca en cada momento. "Se trata de ser mejor para que mi equipo sea mejor", ha resumido. Y eso, ha añadido, puede significar en ocasiones asumir una función menos brillante, aunque igual de necesaria dentro de un proyecto común.

El deporte como escuela de vida

A lo largo del coloquio, Calderón ha insistido en que el deporte no debe mirarse solo desde la obsesión por la élite. Para el exjugador, su principal valor está en enseñar a respetar al rival, a asumir críticas, a convivir con la frustración y a perseguir objetivos comunes.

Además, ha rebajado la presión sobre los clubes extremeños cuando se habla de alcanzar la élite. A su manera de entender, el verdadero objetivo no debería ser únicamente competir arriba, sino hacer las cosas bien desde la base para educar, acompañar y generar referentes. La élite, ha venido a decir, debe ser una consecuencia, no una obsesión.

Más allá del deportista, Calderón ha explicado que mantiene varios proyectos abiertos y una fundación en Extremadura, desde la que sigue intentando "trabajar, ayudar y colaborar aquí en casa". Esa doble dimensión, la de quien desarrolla su vida fuera pero mantiene un vínculo constante con su tierra, refuerza una idea que ha sobrevolado toda la charla: Extremadura sigue siendo para él un lugar al que volver.

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