El futuro de la instalación extremeña
Almaraz: una última recarga con la vista puesta en la siguiente
La central nuclear extremeña desarrolla hasta inicios de mayo las tareas de la 31ª recarga de combustible de su reactor I. Si se cumple con el actual calendario de cierre, ya no habrá más en esta unidad. No obstante, aseguran en la planta, esa posibilidad en nada cambia la operativa programada estas semanas: «Apostamos por la continuidad»

Tareas de revisión del alternador de la Unidad 1. En él se genera el 3,5% de la electricidad anual en España. / El Periódico
Alrededor de un 3,5% de toda la electricidad que se demanda anualmente en España se genera en el alternador de la Unidad I de la Central Nuclear de Almaraz. Eso es energía suficiente para abastecer el consumo completo de unos 2,5 millones de hogares durante doce meses. La renovación de esta pieza es una de las actividades más relevantes que se han programado durante la 31ª parada de recarga de combustible de este grupo, que se desarrolla hasta inicios del mes próximo en la planta extremeña. Si el Gobierno no diese luz verde a la solicitud de prórroga que han presentado las compañías propietarias de la instalación, sería la última en realizarse en esta unidad, que inició su actividad comercial en 1981. La próxima tocaría en el otoño de 2027 (se hacen cada año y medio), horizonte que coincide precisamente con el momento en el que su licencia actual establece que debe dejar de funcionar.

Cedido
Las tareas de mantenimiento de este imponente generador eléctrico, que exigieron la extracción previa de su rotor, una pieza de 160 toneladas que en marcha gira a 25 vueltas por segundo (1.500 veces por minuto), han tenido un coste cercano a los tres millones de euros. «Desde el punto de vista técnico no hubiera sido necesario [acometer esta inversión] si esta fuera finalmente la última recarga», reconoce Antonio Calero, jefe de Soporte Técnico de Explotación y Planificación de Recargas de la Central de Almaraz. Es una decisión que implica «cierto riesgo», pero que se hace, precisa, porque «apostamos por la continuidad». En este terreno, «no se puede especular: si vamos, vamos; y si no vamos, pues no vamos, y estamos yendo», zanja.

Visita de prensa al interior de la Central de Almaraz, el pasado miércoles. / El Periódico
Las paradas de recarga se efectúan para reemplazar el combustible que contiene la vasija del reactor. No la totalidad, sino que es un tercio de sus 157 elementos de uranio enriquecido el que se retira y pasa a las piscinas. Allí permanecerán transitoriamente antes de acabar en un Almacén Temporal Individualizado (ATI), que es donde se albergan los residuos radiactivos de más intensidad. La planta dispone de uno, con 20 contenedores, que ya está ocupado al cien por cien, y de otro en construcción, de mucha mayor capacidad, que estará finalizado el año próximo.
Además de renovar combustible, en parada de recarga se hacen mantenimiento, inspecciones y pruebas
Los dos tercios restantes de los elementos de uranio también se extraen en la recarga y se llevan a la piscina, si bien en este caso, al no haber agotado su vida útil, regresan posteriormente al interior del reactor. Lo hacen en diferentes posiciones, con el fin de optimizar su rendimiento durante el siguiente ciclo.

Antonio Calero, coordinador de recarga y jefe de soporte técnico de Almaraz, explica el funcionamiento de la central a través de su maqueta. / El Periódico
Estas semanas con el reactor detenido se aprovechan además para efectuar labores de mantenimiento, inspecciones y pruebas en la planta, que requieren la incorporación de unos 1.200 empleados adicionales a la plantilla que habitualmente trabaja en las instalaciones.

Piscina de la Unidad I en la que se almacenan los elementos de combustible usado una vez que acaban su vida útil en el reactor de este grupo. / El Periódico
Todos ellos tomarán parte de alguna u otra manera en alguna de las 10.600 actividades que se irán completando en los 38 días que transcurrirán entre el desacoplamiento del reactor, el pasado 28 de marzo, y su nueva conexión a la red, que está previsto realizar en la medianoche del 5 de mayo próximo.

Tapa de la vasija del reactor. / El Periódico
El que esta pueda ser la última vez que se detiene el reactor para reponer combustible, ¿hace que sea una parada distinta desde el punto de vista operativo? «Todo lo contrario», responde Calero, que incide en que, incluso, esta «es una recarga con bastante alcance» y «más larga» de lo habitual.
El gasto total que conlleva se sitúa alrededor de los 25 millones de euros. «Solamente de servicios externos», puntualiza este responsable de la central, porque «ahí no entran salarios propios ni materiales». Incluido el desembolso en combustible, se sobrepasan los 40 millones de euros, algo más de un millón de euros al día de media.

Un operario trabaja en uno de los dos cuerpos de baja presión de la turbina. / El Periódico
Una vez finalizadas, el parámetro para medir la calidad de las recargas es que en «los dos meses posteriores al acoplamiento» no se produzca ningún incidente (disparos o reducciones de potencia) que venga motivado por las labores que se han desarrollado durante su ejecución.
Preparar la siguiente
Y, en cualquier caso, a partir del mismo 6 de mayo, el día después de haber acabado esta parada, «vamos a empezar a preparar la siguiente. Desde el punto de vista técnico, por supuesto», remarca Calero. Será a la espera de conocer la decisión del Ministerio para la Transición Ecológica sobre la solicitud de continuidad de la central. Antes, este verano, se hará público un informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en el que el supervisor valorará la petición.
Donde aún queda pendiente con seguridad al menos una recarga más, en la primavera de 2027, es en la Unidad II, que tiene plazo de operación vigente hasta el 31 de octubre de 2028.
Hasta 2030
Iberdrola, Endesa y Naturgy, que comparten accionariado en Almaraz, presentaron al Gobierno a finales de octubre pasado la petición para aplazar hasta junio de 2030 el cierre de la central. Las dos unidades de la planta cacereña abren el cronograma de cierres del parque atómico español que, de cumplirse, llevaría a que en 2035 no quedara ningún grupo en marcha en territorio español.

Antonio González, director técnico de Foro Nuclear, este miércoles en la Central de Almaraz. / Eduardo Palomo / Efe
Un desmantelamiento que, a juicio del director técnico de Foro Nuclear, Antonio González, llegaría cuando la energía nuclear es «más necesaria que nunca», dado el actual contexto internacional, marcado por conflictos como la invasión rusa de Ucrania o la situación en el Golfo Pérsico, «que están generando volatilidad en los precios energéticos y dudas sobre la seguridad de suministro».
Parque nuclear
España cuenta actualmente con siete reactores nucleares en cinco emplazamientos -Almaraz (2), Cofrentes, Trillo, Ascó (2) y Vandellós- que suponen algo más del 5% de la potencia instalada, pero generan en torno al 20% de la electricidad consumida cada año, recalca el responsable técnico de la patronal que agrupa al sector nuclear español. Además, recuerda el peso que tiene esta tecnología dentro de la generación libre de emisiones de CO2, que permite evitar la emisión de «unos 20 millones de toneladas» anuales de dióxido de carbono a la atmósfera.
Del mismo modo, también hace hincapié en las características técnicas de una fuente que «garantiza el suministro, está disponible 24/7, aporta estabilidad al sistema eléctrico y es una tecnología con unos costes que son muy competitivos». «Otra cosa es si la queremos hacer anticompetitiva porque la estemos sometiendo, como ocurre en el caso de España, a una presión fiscal desmedida que pone en jaque su viabilidad», apostilla.
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