Ferrocarril olvidado
La reapertura de la línea Córdoba-Extremadura vuelve al centro del debate tras medio siglo sin viajeros
Unidas por Extremadura reclama recuperar la conexión por Almorchón y reaviva una vieja demanda compartida también en Córdoba para coser de nuevo dos territorios castigados por el aislamiento
Habrá una marcha reivindicativa a pie para este sábado, 25 de abril, a las 10.00 horas, desde La Granjuela hasta la estación de Peñarroya-Pueblonuevo

Estado de abandono de uno de los tramos en la vía Córdoba-Almorchón. / Niza
Hubo un tiempo en que el tren articulaba comarcas enteras y daba vida a pueblos levantados junto a la vía. La línea Córdoba-Almorchón, que durante décadas conectó el norte cordobés con el este extremeño, vuelve ahora al debate político de la mano de distintas fuerzas políticas que reclaman recuperarla medio siglo después del fin de los viajeros.
La diputada de Unidas por Extremadura, Alba Soto, ha exigido este lunes la reapertura de la línea ferroviaria que une Córdoba con Almorchón, al considerar que se trata de una infraestructura "fundamental" para el desarrollo económico y cultural de La Serena, La Siberia extremeña y el norte de la provincia de Córdoba. La reclamación la ha formulado en una rueda de prensa celebrada en la estación de Castuera, junto al coordinador provincial de IU en Córdoba, Sebastián Pérez, y al coordinador comarcal de IU en el Guadiato, Pedro Ángel Cabrera.

Estación de Almorchón en abril de 1968. / Trenes y tiempos / Peter Gray
La petición llega, además, reforzada por un movimiento institucional previo. El pasado marzo, la Diputación de Córdoba aprobó por unanimidad una iniciativa para pedir a las administraciones competentes que trabajen en la recuperación del servicio de viajeros entre Córdoba y Almorchón. Ese respaldo ha dado nuevo impulso a una reivindicación histórica que ya no se plantea solo como una demanda local o partidista, sino como una cuestión ligada a la movilidad, la vertebración territorial, la despoblación y el futuro del suroeste interior.
Comienzan las medidas
Unidas por Extremadura e Izquierda Unida en Córdoba han anunciado además una marcha a pie para este sábado, 25 de abril, a las 10.00 horas, desde La Granjuela hasta la estación de Peñarroya-Pueblonuevo, con el objetivo de reclamar la reapertura de la línea. Ambas formaciones han avanzado también que presentarán iniciativas en las distintas instituciones para exigir la recuperación de una conexión que consideran clave para ambas provincias.
Soto ha criticado asimismo que el acuerdo firmado entre PP y Vox para la formación de gobierno en Extremadura no incluya ninguna referencia al transporte ferroviario en la región. La diputada ha defendido que esta conexión resulta "necesaria e importante para conectar con Córdoba, Ciudad Real, Madrid y ponernos en el mapa", y ha pedido "nombre y apellido y responsabilidad".
Por su parte, Pedro Ángel Cabrera ha definido la línea Córdoba-Almorchón como "un corredor de progreso y una infraestructura básica para vertebrar económicamente nuestros territorios que ayudaría a paliar también la despoblación y la falta de empleo que estamos sufriendo". En la misma línea, Sebastián Pérez ha asegurado que se trata de "una reivindicación histórica" para la provincia de Córdoba y de una demanda para "darle futuro a nuestra tierra". El dirigente provincial de IU ha reclamado tanto al Gobierno andaluz del Partido Popular como al futuro Ejecutivo extremeño de PP y Vox que dejen de "inventarse problemas" y afronten "las soluciones reales", entre ellas la reapertura de esta línea.
Medio siglo sin viajeros
La línea Córdoba-Almorchón dejó de transportar viajeros el 1 de abril de 1974. A partir de entonces, quedó relegada sobre todo al tráfico de mercancías y a usos puntuales, vinculados en distintas etapas al transporte de carbón o de convoyes militares. Su desaparición no fue, sin embargo, inmediata ni total. La infraestructura no se desmontó por completo y parte de su trazado siguió conservándose, lo que ha permitido que su posible recuperación haya seguido apareciendo en el debate público durante décadas.

Representantes de Unidas por Extremadura e IU Córdoba, este lunes en la estación de Castuera. / Cedida
Ese carácter incompleto del cierre explica en parte la persistencia de la reivindicación. No se trata de una línea borrada del mapa, sino de una conexión que quedó interrumpida en su función original y fue perdiendo centralidad política y ferroviaria con el paso del tiempo. De ahí que quienes defienden hoy su reapertura insistan en que no se está hablando solo de memoria, sino también de una oportunidad todavía existente.
Una vía nacida con la minería
La historia de la línea está estrechamente ligada al desarrollo minero e industrial del norte de Córdoba. Su origen se remonta al siglo XIX, cuando se fueron poniendo en servicio los distintos tramos que acabarían articulando la conexión entre Córdoba, Belmez, Peñarroya-Pueblonuevo y Almorchón. Durante años, esta vía sirvió para mover mineral, carbón y viajeros en una zona donde el tren era mucho más que un medio de transporte: era una pieza básica de la actividad económica y de la vida cotidiana.
La conexión con Almorchón otorgaba además acceso a un importante nudo ferroviario extremeño. Desde allí se enlazaba con la línea de Ciudad Real-Badajoz, lo que permitía conectar con destinos como Madrid, Badajoz o la propia Córdoba. La Córdoba-Almorchón no era, por tanto, un simple ramal comarcal, sino una infraestructura con peso dentro de una red ferroviaria más amplia.

Cedido
Con el paso del tiempo, la pérdida de rentabilidad, la falta de inversión y el progresivo desplazamiento de las prioridades hacia otros corredores acabaron relegándola. Aun así, en el territorio quedó la huella de lo que significó: estaciones, plataformas, tramos de vía y, sobre todo, una memoria muy presente en las comarcas que vivieron durante décadas pendientes del tren.
Almorchón, un poblado ferroviario
La historia de esta línea no se entiende sin Almorchón, hoy un núcleo perteneciente al municipio de Cabeza del Buey. La llegada del ferrocarril a este enclave en la segunda mitad del siglo XIX lo convirtió en un punto estratégico, al bifurcarse allí las líneas Ciudad Real-Badajoz y Córdoba-Almorchón. Ese papel de nudo ferroviario transformó el lugar y dio pie a la creación de un pequeño poblado ligado por completo al tren.
En torno a la estación se articularon viviendas para trabajadores, dormitorios para el personal de paso, escuela, economato, iglesia parroquial y fondas para viajeros. También hubo instalaciones ferroviarias de peso, como depósito de locomotoras y otros servicios auxiliares. En la década de 1960, el poblado llegó a contar con unos 1.200 habitantes, una cifra que da idea de la importancia que alcanzó ese enclave ferroviario en el este de la provincia de Badajoz.

Almorchón, en la actualidad. / LA CRÓNICA DE BADAJOZ
Su declive comenzó en los años setenta, con el cierre del depósito de locomotoras y la reducción progresiva de personal por los cambios técnicos, pero también con la pérdida de actividad de la línea hacia Córdoba. La decadencia de Almorchón resume, en buena medida, la de toda esta conexión: cuando el tren fue perdiendo peso, también lo fueron perdiendo los territorios que habían crecido a su alrededor.
Respaldo desde Córdoba
La novedad es que la reivindicación ha ganado un nuevo respaldo institucional en la provincia vecina. La Diputación de Córdoba ha pedido por unanimidad que se reactive la línea para viajeros, una posición que refuerza la idea de que la demanda ha dejado de ser solo una bandera política puntual para convertirse en una reclamación territorial más amplia.
Esa iniciativa, aprobada en marzo, ha reclamado la implicación coordinada de las administraciones competentes para recuperar una conexión que lleva medio siglo sin servicio de pasajeros. Aunque la institución provincial no tiene competencias directas en materia ferroviaria, el acuerdo tiene un peso político evidente porque amplía el consenso y devuelve la cuestión a la agenda pública.
Ese movimiento entronca con una larga lista de acuerdos, anuncios y proyectos que durante años han situado la reapertura sobre la mesa sin que llegara a concretarse. La recuperación de la línea se ha planteado en distintas etapas como una inversión capaz de mejorar la conexión entre comarcas castigadas por la pérdida de población, la debilidad económica y el déficit de infraestructuras, pero nunca ha terminado de pasar del plano reivindicativo al ejecutivo.
Entre la memoria y la vertebración
La reapertura de la línea Córdoba-Almorchón vuelve así al debate en un contexto en el que el ferrocarril ha recuperado peso en los discursos sobre transición ecológica, movilidad sostenible y equilibrio territorial. Sus defensores sostienen que reactivar esta conexión no significaría solo restablecer un trayecto, sino devolver centralidad a zonas que durante décadas han visto cómo se reducían sus servicios y sus posibilidades de conexión.
Desde esa perspectiva, la reclamación formulada este lunes por Unidas por Extremadura y compartida por Izquierda Unida en Córdoba no se limita a una lectura nostálgica. Lo que se plantea es que una infraestructura que en otro tiempo articuló comarcas enteras puede volver a desempeñar un papel útil en territorios que siguen reclamando presencia institucional, inversión y oportunidades.
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