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Investidura

Frente de Sánchez, Bolaños y Cuerpo contra el pacto en Extremadura: "Vamos a pararlo"

El acuerdo entre PP y Vox en la región centra la ofensiva del Gobierno en el Congreso, con acusaciones de discriminación y avisos de recurso, mientras los populares niegan el relato del Ejecutivo

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, en el hemiciclo este miércoles.

Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo, en el hemiciclo este miércoles. / EUROPA PRESS

L. L.

Cáceres

El pacto sellado entre PP y Vox en Extremadura ha escalado este martes al centro de la batalla política nacional y ha situado a la región en el foco de la sesión de control al Gobierno en el Congreso. Pedro Sánchez, Félix Bolaños y Carlos Cuerpo han cargado de forma coordinada contra el acuerdo, al que han atribuido un contenido discriminatorio, xenófobo y contrario al principio de igualdad, mientras el PP ha rechazado esas acusaciones, las ha calificado de "mentiras" y ha tratado de devolver el golpe con reproches al Ejecutivo.

El tono más duro lo ha empleado el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, que ha acusado al PP de "revolcarse en la xenofobia" con su pacto con Vox en Extremadura y ha advertido de que el Gobierno actuará si alguna medida vulnera la Constitución o el Derecho. "Vamos a pararlo", ha llegado a resumir, al asegurar que el Ejecutivo acudirá a los tribunales frente a cualquier decisión que considere discriminatoria.

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Javier Cintas

La ofensiva del Gobierno ha tenido un marcado acento extremeño. No tanto por el detalle completo del acuerdo como por el símbolo político en que se ha convertido en Madrid: un pacto autonómico elevado a ejemplo de la alianza entre populares y ultras, y usado por el Ejecutivo para confrontar con Alberto Núñez Feijóo y con Vox.

Bolaños eleva el choque por la "prioridad nacional"

Durante la sesión de control, Bolaños ha centrado su crítica en uno de los conceptos más discutidos del acuerdo, la denominada "prioridad nacional", y ha sostenido que ese planteamiento abre la puerta a una discriminación de personas migrantes en el acceso a servicios públicos. El ministro ha llegado a poner como ejemplo la atención sanitaria a menores y ha descrito ese escenario como "absolutamente inhumano".

A partir de ahí, ha endurecido el mensaje y ha avisado al PP de que el Gobierno no dejará pasar medidas que, a su juicio, choquen con la legalidad. En varias de sus intervenciones ha reiterado la misma idea: si el pacto extremeño se traduce en decisiones contrarias a la Constitución, el Ejecutivo las llevará a los tribunales.

Bolaños no solo ha chocado con el PP. También ha utilizado su respuesta a la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán, para volver sobre el pacto extremeño y presentarlo como perjudicial para los intereses de la comunidad. Ha criticado que el acuerdo suponga, según su lectura, un freno a las renovables, un recorte de apoyo a sindicatos y la ausencia de políticas públicas para las mujeres extremeñas.

Sánchez sitúa Extremadura en el cara a cara con Feijóo

La misma línea ha seguido el presidente del Gobierno. En su duelo parlamentario con Alberto Núñez Feijóo, Pedro Sánchez ha introducido el pacto de Extremadura como uno de los ejes de su réplica y ha acusado al PP de dar una "patada a la Constitución" al "violar" el principio de igualdad y el de no discriminación.

Sánchez ha aprovechado así una pregunta del líder de la oposición, centrada en corrupción, infraestructuras y gestión del Ejecutivo, para girar el debate hacia la política extremeña. El presidente ha reprochado además al PP que, junto a Vox, defienda en la región un "frenazo" a las energías renovables y un "desmantelamiento de lo público", dos ideas con las que ha tratado de vincular el acuerdo autonómico a un modelo de comunidad que, según su argumentación, va en dirección contraria a la modernización económica.

La respuesta de Feijóo ha evitado entrar en el fondo del pacto extremeño. El jefe de la oposición ha preferido concentrar sus críticas en la gestión general del Gobierno y en la situación de las infraestructuras, sin recoger el guante sobre el contenido del acuerdo que sostiene el debate de investidura de María Guardiola en la Asamblea.

Cuerpo suma la crítica económica al frente del Gobierno

La tercera voz del Ejecutivo en fijar a Extremadura como objetivo político ha sido la del vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. En su primera sesión de control con su nuevo rango, ha reprochado al PP el pacto firmado con Vox en la comunidad y ha afirmado que ese modelo "segrega a su población".

Cuerpo ha introducido la cuestión extremeña en una respuesta sobre política económica y ha contrapuesto la estrategia del Gobierno, que ha definido como orientada al crecimiento equilibrado, la innovación y la soberanía industrial y energética, al acuerdo alcanzado en la región. Según ha dicho, ese pacto conduce a una Extremadura más aislada, menos capaz de aprovechar su capital humano y también uno de sus grandes activos económicos: la energía renovable.

Con ello, el Ejecutivo ha extendido la crítica más allá del plano ideológico o jurídico y la ha llevado también al terreno económico, subrayando que el pacto no solo plantea un debate sobre derechos, sino también sobre el modelo de desarrollo de la comunidad.

El PP denuncia una "sarta de mentiras"

Frente a esa ofensiva, el PP ha respondido con dureza y ha acusado a los ministros de falsear el contenido del acuerdo extremeño. Tanto Miguel Tellado como Cuca Gamarra han cargado contra Bolaños y han denunciado una "sarta de mentiras" sobre el pacto.

Gamarra, además, ha aprovechado su intervención para cuestionar los ataques del ministro a la Justicia y enmarcar su discurso dentro de una estrategia diseñada por el Ejecutivo. El PP ha intentado así desplazar el foco desde Extremadura hacia el clima general de confrontación institucional y hacia la situación judicial del entorno del presidente del Gobierno.

En el caso de Vox, la réplica ha consistido en negar la interpretación hecha por el Ejecutivo y en reivindicar de nuevo la "prioridad nacional". La formación de Santiago Abascal ha sostenido que el Gobierno utiliza el pacto extremeño como un espantajo político y ha desafiado a Bolaños a demostrar dónde aparecen en el texto algunas de las afirmaciones que ha lanzado en la Cámara.

Extremadura, convertida en eje de la disputa nacional

Lo ocurrido en el Congreso confirma que el pacto de Extremadura ha dejado de ser solo una negociación autonómica para convertirse en una pieza central del choque entre el Gobierno y la oposición. La región ha entrado de lleno en el debate nacional como campo de prueba de dos relatos opuestos: el del Ejecutivo, que presenta el acuerdo como una amenaza para la igualdad y los servicios públicos, y el del PP y Vox, que acusan a Sánchez y a sus ministros de deformar el contenido del texto para desgastarles políticamente.

En esa pugna, Extremadura ha quedado este martes en primer plano. No por los detalles orgánicos del acuerdo, sino por su valor simbólico: el Gobierno la ha usado para retratar la alianza entre PP y Vox, y la oposición ha replicado denunciando una operación de desgaste desde Madrid. El resultado es una comunidad convertida en epicentro del choque político nacional, con la advertencia ya lanzada por Bolaños sobre la mesa: "Vamos a pararlo".

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