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Arranca la XII Legislatura

Mañueco, Tellado y el exconsejero díscolo de Vox: todos los invitados a la toma de posesión de María Guardiola en el Anfiteatro Romano de Mérida

Es la primera vez que el monumento romano, donde se reproducen luchas de gladiadores y el Vía Crucis de la Semana Santa, ha albergado un acto institucional de este tipo

Mérida

El Anfiteatro Romano de Mérida no solo ha servido este viernes como escenario solemne para la toma de posesión de María Guardiola. Sobre la arena en la que hace dos mil años se libraban batallas de fieras, se ha fijado la instantánea que da inicio al nuevo tiempo político que se abre en Extremadura tras el primer adelanto electoral de la historia y los cuatro meses posteriores de bloqueo inédito.

Una elección cargada de simbolismo, aunque no exenta de recelos. Frente a la ceremonia de 2023, celebrada en la nave principal del Museo Nacional de Arte Romano (MNAR), en un formato más recogido y bajo techo ante alrededor de 500 invitados, la presidenta ha optado ahora por una de las joyas del yacimiento emeritense, al aire libre y ante unos 400 asistentes.

La elección del escenario añadió solemnidad al acto, pero también incomodidad en parte de la ciudad. Al mismo tiempo que Guardiola juraba el cargo entre las piedras del anfiteatro, unas calles más abajo se suspendía el Día Internacional de la Danza por una previsión de lluvia que finalmente no hizo acto de presencia. Una coincidencia, sin embargo, que alimentó los recelos por el uso político de un espacio patrimonial especialmente sensible y querido para los emeritenses.

Guardiola se hace esperar

Bajo el sol de la tarde, con el Cuarteto de Cuerda de la Orquesta de Extremadura amenizando la espera y el acto acumulando unos minutos de retraso, fueron llegando autoridades, dirigentes nacionales, representantes institucionales, alcaldes, diputados y viejos protagonistas de la política regional. El acto ha sido pura liturgia institucional, pero también ha arrojado mucha lectura política: la de una presidenta que inicia mandato tras cuatro meses de bloqueo y la de un PP que vuelve a gobernar con Vox después de una negociación áspera, llena de desconfianzas, desmentidos y concesiones.

Entre las presencias más relevantes ha destacado la del presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que ha acompañado a Guardiola en un momento de especial trascendencia. Su comunidad es una de las que ha celebrado recientemente elecciones y todavía no ha anunciado un pacto de gobierno, aunque, como Extremadura, depende de un entendimiento con Vox. Su presencia en Mérida funcionó casi como un espejo de lo que puede venir en otros territorios donde el PP necesita a la formación de Santiago Abascal para garantizar la gobernabilidad.

También ha asistido Miguel Tellado, secretario general del PP y uno de los principales artífices del pacto en Extremadura, después de haber comandado directamente las conversaciones para desbloquear la legislatura. Su presencia reforzó la dimensión nacional de una negociación que ha terminado con María Guardiola de nuevo al frente de la Junta, pero con Vox dentro del Consejo de Gobierno y con competencias de peso en la nueva estructura autonómica.

La representación institucional estuvo encabezada por el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro; y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, María Félix Tena, que ocupó asiento en el escenario junto a Guardiola y Naharro para renovar la fotografía de las tres principales autoridades de la comunidad. También acudió el presidente de la Federación de Municipios y Provincias de Extremadura (Fempex) y alcalde de Olivenza, Manuel José González Andrade.

Vox, Monago y el consejero díscolo

Los diputados del Grupo Parlamentario Vox llegaron juntos, como ya ocurrió en 2023, en una escenificación de unidad en el inicio de una legislatura en la que volverán a formar parte del Gobierno regional. Entre el público también llamó la atención la presencia del exconsejero Ignacio Higuero, que ocupó la cartera de Gestión Forestal y Mundo Rural en el primer Ejecutivo de Guardiola.

Higuero, afiliado inicialmente a Vox, se mantuvo en el Gobierno cuando Santiago Abascal ordenó romper los primeros ejecutivos autonómicos de coalición en 2024, pero terminó dimitiendo un año después tras salir a la luz que había falseado su currículum. Las competencias de este departamento, que después asumió Francisco Ramírez, volverán ahora a manos de Vox.

También hizo acto de presencia José Antonio Monago, expresidente de la Junta de Extremadura por el PP, acompañado de Laureano León, senador que tendrá que dejar su escaño en la Cámara Alta a Ángel Pelayo Gordillo, de Vox, para cumplir con el pacto firmado entre ambas formaciones. La escena resumía buena parte del trasfondo de la jornada: el PP recupera el control efectivo de la Junta, pero lo hace condicionado por un acuerdo que ya empieza a tener consecuencias orgánicas e institucionales.

Alcaldes, Iglesia y oposición

La política municipal también tuvo una presencia destacada. Sentados juntos estuvieron los alcaldes de Badajoz, Ignacio Gragera; Cáceres, Rafael Mateos; y Plasencia, Fernando Pizarro. La Iglesia extremeña tampoco faltó a la cita, representada por el arzobispo de Mérida-Badajoz, monseñor José Rodríguez Carballo, y los obispos de Plasencia y Coria-Cáceres, monseñor Ernesto Jesús Brotóns Tena y monseñor Jesús Pulido.

Por parte del PSOE asistieron, entre otros, José María Vergeles y Piedad Álvarez. La portavoz socialista en la Asamblea fue una de las voces más críticas antes del inicio del acto, al calificar la toma de posesión de "bochornosa". "No hay ceremonia, por pomposa que se pretenda, capaz de ocultar la vergüenza de la situación política actual en la región", advirtió.

Socialista es también el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, anfitrión del acto que accedió al recinto del Anfiteatro manteniendo una animada charla con el consejero de Presidencia en funciones, Abel Bautista.

Aplausos, himno y escena familiar

Guardiola llegó poco antes del inicio del acto acompañada por las principales autoridades regionales, con vestido midi rosa suave, un hombro al aire, pelo en ondas ceñido en la parte delantera y zapatos abiertos de tacón alto. Su entrada hacia el escenario, junto a María Félix Tena y Manuel Naharro, fue recibida con numerosos aplausos y con el público puesto en pie. Después sonó el himno de España, interpretado por el Cuarteto de Cuerda de la Orquesta de Extremadura, antes de que Naharro diera lectura al real decreto de nombramiento.

La presidenta juró el cargo con una fórmula de respeto a la Constitución y lealtad al Rey antes de pronunciar un discurso de tono emocional, más centrado en la estabilidad, la moderación y la reivindicación de los derechos que en medidas concretas. "Nuestros derechos no van a estar sometidos a ningún vaivén político", proclamó en la arena del anfiteatro, en un mensaje con lectura directa sobre el nuevo equilibrio parlamentario y el pacto con Vox.

La solemnidad institucional dejó paso, al final, a una imagen más íntima. Tras concluir su discurso y recibir una ovación del anfiteatro en pie, Guardiola cogió en brazos a su sobrina y recibió besos y abrazos de numerosos asistentes. El Cuarteto de Cuerda de la Orquesta de Extremadura, junto a la soprano extremeña Elena Solís, puso el broche musical a un acto que mezcló liturgia institucional, lectura política, recelos ciudadanos y ambiente de recomposición tras cuatro meses de bloqueo.

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