Sistema eléctrico
Un año del apagón que dejó 12 millones en pérdidas: Extremadura activa sus primeros dispositivos de blindaje ante los cortes
Red Eléctrica ha iniciado la tramitación del compensador de Brovales y prevé activar en las próximas semanas el de Almaraz, mientras la causa del cero eléctrico sigue sin un responsable claro

Una imagen del Centro Comercial Cánovas, en Cáceres, sin luces. La actividad comercial quedó prácticamente paralizada en la comunidad el 28 de abril de 2025. / Carlos Gil
Extremadura llega al primer aniversario del gran apagón eléctrico con el recuerdo de aquel 28 de abril de 2025 que paralizó durante horas hogares, comercios, servicios públicos y empresas, pero también con la puesta en marcha de las primeras medidas para reforzar la red y evitar que un episodio similar vuelva a dejar al país sin suministro. La más concreta, por ahora, es la tramitación de uno de los dos compensadores de tensión previstos en la región, unos dispositivos destinados a estabilizar el sistema eléctrico.
El delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, ha recordado en la Feria Expoenergea de Badajoz que, de los ocho compensadores previstos en toda España, dos llegarán a Extremadura, concretamente a Brovales, en Jerez de los Caballeros, y a Almaraz. Según ha señalado, uno de ellos ya tiene "absolutamente en marcha toda la parte administrativa" y el segundo iniciará su tramitación "en las próximas semanas".

Sara Fernández
La inversión forma parte de las actuaciones impulsadas por el Estado y por Red Eléctrica para mejorar la estabilidad de la red tras el apagón. En el caso extremeño, su ubicación tiene una lectura evidente: Brovales y Almaraz son dos enclaves estratégicos dentro de una comunidad que ha quedado situada en el centro del debate técnico, político y empresarial abierto tras el cero eléctrico.
El día que todo se paró
El apagón del 28 de abril fue una de las noticias de mayor impacto de 2025. A las 12.33 horas, un corte masivo dejó sin luz a millones de ciudadanos en España y Portugal. En Extremadura, como en el resto del país, la caída del suministro inutilizó durante buena parte de la jornada redes de comunicación, sistemas de cobro, semáforos, ascensores, comercios, gasolineras y servicios cotidianos.
La imagen de aquel día fue la de una región funcionando a medio gas. En Cáceres, la luz volvió en torno a las siete de la tarde, aunque no de forma completa en todos los puntos. Hubo vecinos atrapados en ascensores, personas dependientes con necesidad de oxígeno domiciliario, centros de mayores pendientes de generadores y supermercados con estanterías vacías de agua, pan, huevos o velas. En Badajoz, muchos bares cerraron al no poder cocinar, servir con normalidad ni cobrar con tarjeta, mientras otros sobrevivieron con terrazas llenas y clientes pagando en efectivo.
Pese al impacto general, los hospitales y los servicios básicos en Extremadura funcionaron bien durante la emergencia. La red sanitaria y los dispositivos esenciales mantuvieron la actividad con los recursos previstos para situaciones críticas, mientras los equipos de emergencia se concentraban en atender incidencias puntuales, coordinar apoyos y garantizar la seguridad de las personas más vulnerables.
El 112 Extremadura recibió más de mil llamadas durante la emergencia, sobre todo de personas atrapadas en ascensores o de ciudadanos que no conseguían contactar con familiares en otros municipios. La Junta activó el Platercaex en nivel 2 y solicitó al Gobierno la declaración del nivel 3, una fase que supuso que el Estado asumiera la coordinación de la crisis. La presidenta de la Junta, María Guardiola, pidió entonces "tranquilidad y calma" y defendió que se trataba de una situación "sin precedentes" que excedía el ámbito territorial de la comunidad.
Alcántara, la mole que ayudó a levantar el sistema
En medio del colapso, Extremadura también tuvo un papel clave en la recuperación del suministro. La central hidroeléctrica José María de Oriol, en Alcántara, operada por Iberdrola, estuvo preparada en solo cinco minutos para ponerse a disposición de Red Eléctrica tras el cero energético. Sus cuatro grupos de generación, con enormes turbinas y rotores de cientos de toneladas, pudieron activarse mediante su capacidad de arranque autónomo.
Alcántara no es una instalación cualquiera. Es el segundo embalse más grande de España, solo por detrás de La Serena, y cuenta con 957 megavatios instalados, una potencia equivalente, en términos aproximados, a la de un reactor de Almaraz. En un apagón total, este tipo de centrales no solo genera electricidad: aporta inercia, estabilidad de tensión y frecuencia, elementos imprescindibles para que otras tecnologías puedan ir conectándose poco a poco al sistema.

CEDIDO
Los técnicos de la central estaban preparados para actuar en condiciones extremas. Según explicaron después responsables de generación hidroeléctrica de Iberdrola, las centrales realizan simulacros periódicos para escenarios de máxima dificultad. En Alcántara, los cuatro grupos quedaron listos para recibir las órdenes de Red Eléctrica y contribuir a crear una primera "isla segura" desde la que reconstruir progresivamente el suministro.
La respuesta tuvo además un valor simbólico añadido: apenas un mes antes, la presa había sido también protagonista por su papel en la contención de crecidas históricas. En pocas semanas, la misma infraestructura extrema había demostrado su utilidad frente a dos crisis muy distintas: primero el exceso de agua; después, el vacío eléctrico.
El coste para las empresas
El apagón también dejó una factura económica. La Asociación Extremeña de la Empresa Familiar (AEEF) estimó pérdidas superiores a los 12 millones de euros en la región por la paralización de procesos de producción, interrupciones en la cadena de frío, cancelación de pedidos y daños en maquinaria. Los sectores más afectados fueron el industrial, el agroalimentario y los servicios.
El impacto se dejó notar especialmente en aquellas actividades que dependen de una continuidad eléctrica estricta: cámaras frigoríficas, líneas de producción, sistemas informáticos, pagos electrónicos, logística, estaciones de servicio y distribución alimentaria. El corte no fue solo un problema energético, sino una sacudida completa a la vida económica ordinaria.
Una causa todavía abierta
Un año después, la gran pregunta sigue sin una respuesta cerrada. Ni el Gobierno, ni el panel europeo de expertos de Entso-E, ni la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) han señalado un único responsable del apagón. El informe del Ministerio para la Transición Ecológica habló de un origen "multifactorial", con episodios de sobretensión, oscilaciones y desconexiones de centrales. El informe final de Entso-E también ha descrito el cero eléctrico como un "evento sin precedentes" y resultado de la combinación de varios factores, entre ellos oscilaciones del sistema, dificultades para mantener estable la tensión y desconexiones rápidas de generación.
En los primeros días posteriores al apagón, Transición Ecológica apuntó a pérdidas de producción en Granada, Badajoz y Sevilla. Aquellas declaraciones provocaron malestar en la Junta de Extremadura, que rechazó que se señalara a territorios concretos antes de aclarar las causas. "Lo importante no es cómo, sino por qué", criticó entonces el Ejecutivo regional, que reclamó centrar el foco en el origen real del fallo y no en una atribución geográfica.
La provincia de Badajoz volvió después al centro del debate por la planta fotovoltaica Núñez de Balboa, situada en Usagre y explotada por Iberdrola. La eléctrica ha llevado a los tribunales a Red Eléctrica de España (REE) y Redeia por presuntos actos de competencia desleal, al considerar que ambas compañías le atribuyeron públicamente el origen del apagón. Un juzgado mercantil de Madrid se ha declarado competente para examinar la demanda, aunque el procedimiento no busca aclarar técnicamente la causa del cero eléctrico, sino determinar si hubo denigración comercial contra Iberdrola.
Expedientes en marcha
La vía administrativa también sigue abierta. La CNMC ha incoado expedientes sancionadores en el marco de la investigación del incidente, tanto a Red Eléctrica como a distintas compañías eléctricas. El regulador ha detectado indicios de posibles incumplimientos que, según ha explicado, podrían haber afectado al funcionamiento del sistema eléctrico, aunque ha insistido en que la apertura de expedientes no equivale a atribuir directamente el origen del apagón a las empresas investigadas.
La novedad con impacto directo en Extremadura ha llegado con la apertura de un expediente calificado como "muy grave" a Centrales Nucleares Almaraz-Trillo, sociedad participada por Iberdrola, Endesa y Naturgy. La CNMC investiga una posible reducción de producción o suministro sin autorización o el incumplimiento reiterado de obligaciones de disponibilidad. El expediente afecta a la sociedad titular de la central nuclear de Almaraz, una instalación estratégica del sistema eléctrico español y una de las piezas clave del mapa energético extremeño.
Aun así, Competencia ha subrayado que estos procedimientos no prejuzgan el resultado final. Las empresas afectadas podrán presentar alegaciones y proponer pruebas antes de que se adopte una resolución definitiva. Los plazos, además, serán largos: en función de la gravedad, los expedientes pueden prolongarse entre nueve y dieciocho meses.
Más control de tensión
La instalación de los compensadores aparece ahora como una de las respuestas técnicas al apagón. Estos equipos no generan electricidad para el consumo, pero ayudan a estabilizar la red y reforzar el control de tensión. En un modelo eléctrico cada vez más dependiente de renovables, con más variabilidad y menos generación convencional conectada de forma permanente, este tipo de dispositivos se considera clave para evitar desequilibrios bruscos.
Quintana ha enmarcado estas actuaciones dentro de una inversión "importante" del Estado y de Red Eléctrica para mejorar las líneas en Extremadura. También ha señalado que se ha "desbloqueado en gran medida" todo lo referente a la nueva estación de Río Caya y que continúan las actuaciones para reforzar la red en la comunidad.
El apagón ha dejado, además, un sistema operando en modo reforzado, con más servicios de ajuste y más costes para mantener el equilibrio entre generación y demanda. Aunque el aumento de las renovables ha contribuido a reducir el precio de la electricidad en el mercado mayorista, la necesidad de respaldo y ajustes técnicos se ha incrementado desde el cero eléctrico, con un impacto que acaba trasladándose a la factura, especialmente en los clientes del mercado regulado.
Un aniversario sin cierre
Doce meses después, Extremadura mira al apagón desde una posición incómoda: fue una de las comunidades afectadas, aparece en varios capítulos de la investigación y acogerá dos de los dispositivos llamados a reforzar el sistema. Pero también fue una región donde los servicios esenciales resistieron y donde una infraestructura como Alcántara resultó decisiva para empezar a reconstruir la red.
El relato del 28A sigue sin punto final. Hay informes, comisiones parlamentarias, expedientes sancionadores, demandas judiciales y acusaciones cruzadas entre Gobierno, Red Eléctrica, CNMC y eléctricas. Lo que no hay todavía es una conclusión definitiva sobre quién tuvo la responsabilidad última del colapso.
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