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Cultura

Alicia encuentra otra maravilla: leer su historia en estremeñu

La editorial Libros desde Tuma publica la primera traducción del clásico de Lewis Carroll a la palra, una variante del estremeñu, en pleno debate sobre la protección de las lenguas propias de Extremadura

Portada de la edición 'Lo que jidu l'Alicia nel País de las Maravillas'.

Portada de la edición 'Lo que jidu l'Alicia nel País de las Maravillas'. / Editorial Desde Tuma

E. P.

Cáceres

Alicia vuelve a abrir una puerta imposible, pero esta vez no conduce solo al País de las Maravillas. Conduce también a una forma de hablar, de nombrar el mundo y de conservar una parte del patrimonio lingüístico extremeño. La editorial independiente Libros desde Tuma ha publicado 'Lo que jidu l'Alicia nel País de las Maravillas', la primera traducción de 'Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas', de Lewis Carroll, a la palra, una variante del estremeñu.

La publicación será presentada este jueves, día 30, a las 19.00 horas, en la Biblioteca Municipal Rafael Sánchez Ferlosio de Coria, en un acto que contará con la presencia del traductor y del editor. La edición supone un paso más en el registro y la divulgación de una lengua que durante años ha convivido con el castellano en palabras, giros y expresiones cotidianas, a menudo sin que muchos hablantes fueran conscientes de ello.

Una Alicia con voz extremeña

La traducción ha sido realizada por José Benito Mateos Pascual, escritor, estudioso de la palra y uno de los principales divulgadores de este dialecto enmarcado en algunos estudios dentro del estremeñu. El trabajo no era sencillo. Alicia no es solo una historia reconocible, sino una obra llena de diálogos, dobles sentidos, juegos de palabras y situaciones absurdas que obligan a hilar fino para no perder la gracia original.

Para Mateos Pascual, ha sido "un reto" por tratarse de un texto "versátil, con muchos diálogos, pero, sobre todo, con muchos giros y juegos de palabras". También ha reconocido la responsabilidad de enfrentarse a una obra que forma parte de la memoria lectora de generaciones. "Lo que jidu l'Alicia nel País de las Maravillas es un libro que todos tenemos en mente, con una historia y unos personajes irrepetibles que te añaden como traductor una carga de responsabilidad para saber captar su esencia fantástica", ha señalado.

El clásico de 1865, con otro acento

Para esta publicación se han seguido las pautas de traducción y edición de la primera edición de 1865. La editorial ha mantenido los giros del texto, adaptados a la palra como matiz de identidad, y también los remarcados tipográficos de los recursos literarios. La edición conserva, además, las ilustraciones originales de John Tenniel, las mismas que acompañaron la primera aparición de Alicia en el imaginario universal.

El resultado permite que el Conejo Blanco, el Sombrerero, la Reina de Corazones y la propia Alicia transiten por una lengua minoritaria sin perder la rareza, el humor y el desconcierto del texto de Carroll. No se trata solo de traducir palabras, sino de demostrar que también en una variante amenazada caben la fantasía, el disparate y la literatura universal.

Una lengua que pide sitio

La llegada de esta Alicia en palra coincide con un debate más amplio sobre el reconocimiento de las lenguas propias de Extremadura. El Consejo de Europa ya ha instado a España y a la Junta a impulsar medidas para proteger el estremeñu, la fala y el portugués rayano, al considerar que no se han llevado a cabo "acciones decididas" para promover estas variedades lingüísticas.

En el caso del estremeñu, el organismo europeo ha reclamado su reconocimiento como Bien de Interés Cultural, además de medidas para facilitar su enseñanza, su estudio, su presencia en medios de comunicación y su investigación universitaria. La idea de fondo es clara: estas hablas no deben confundirse con un castellano mal hablado ni con expresiones rudas, sino entenderse como parte de la riqueza cultural de Extremadura.

Del habla cotidiana al libro

Muchas palabras que forman parte del uso diario en la región, como bolindre, carcañal, perrunilla, chambergo, reventao o tupío, remiten a ese fondo lingüístico que sigue vivo en la memoria y en la conversación. Pero los defensores del estremeñu insisten en que no se trata solo de vocabulario suelto. Hay frases, estructuras, gramática y conjugaciones propias, y por eso reclaman una mirada menos acomplejada y más rigurosa.

En esa línea trabaja desde hace años el Órgano de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su Cultura (OSCEC), que imparte cursos de estremeñu de 120 horas adaptados al marco europeo común y desarrolla labores de investigación, documentación y divulgación. Su objetivo es que estas hablas no queden arrinconadas en libros, archivos o recuerdos familiares, sino que puedan reconocerse, estudiarse y transmitirse.

Clásicos para lenguas amenazadas

La publicación de Lo que jidu l'Alicia nel País de las Maravillas forma parte del proyecto de Libros desde Tuma para dar a conocer y registrar el patrimonio lingüístico español mediante traducciones de clásicos a variantes en riesgo de desaparición. La editorial también ha trabajado con dialectos y jergas como la palra de El Rebollar, el sanabrés, la jaquetía, el cheli, la gacería, el churro o el cántabro.

La operación tiene algo de juego literario, pero también de gesto cultural. Traducir a Alicia a la palra permite sacar esta variante del margen y colocarla en diálogo con una de las obras más conocidas de la literatura universal. Es una forma de decir que una lengua no solo sirve para nombrar lo cercano, el campo, la casa o la infancia, sino también para atravesar espejos, perseguir conejos y entrar en mundos imposibles.

Porque esta vez Alicia no cae únicamente en el País de las Maravillas. También cae en una Extremadura que empieza a mirar sus propias palabras con menos complejo y más curiosidad.

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