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Daños hidráulicos

La CHT activa obras urgentes de 3 millones para reparar canales y presas dañados en Extremadura

Las actuaciones afectarán a las zonas regables del Alagón y del Árrago, con más de 43.000 hectáreas, y a la presa de Gabriel y Galán para asegurar la campaña de riego

Video | Cultivos anegados en Mérida por la sucesión de borrascas

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El Periódico Extremadura

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Cáceres

El agua llegó por fin, pero no lo hizo sin factura. Las lluvias históricas y el tren de borrascas que azotaron Extremadura durante el invierno elevaron los embalses por encima de la media de la última década, aliviararon la sequía y dieron reservas para varias campañas. Pero también dejaron canales rotos, acequias dañadas, caminos hundidos, taludes afectados y comunidades de regantes pendientes de reparar a contrarreloj una red básica para que el agua llegue al campo.

La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) ha declarado ahora de emergencia diversas actuaciones por más de 3 millones de euros para reparar los daños ocasionados por las avenidas registradas en enero y febrero de 2026 en la provincia de Cáceres. Los trabajos se centrarán en las zonas regables del Alagón, en sus márgenes derecha e izquierda, y del Árrago, que suman más de 43.000 hectáreas y dan servicio a miles de regantes.

Agua de sobra, canales dañados

En esas zonas se han producido daños de entidad en canales, acequias, caminos y estructuras asociadas. Entre las afecciones destacan derrumbes y roturas en canales y acequias, caminos de servicio inundados y con socavones, daños estructurales en puentes y taludes, así como afecciones a instalaciones de riego y drenaje. Para su reparación, la CHT ejecutará obras de emergencia con la empresa Latania S.A., por un importe máximo de 1,3 millones de euros, que incluirán rehabilitación de firmes, reparación de estructuras, limpieza y reconstrucción de elementos hidráulicos.

La actuación llega después de que la Asociación de Comunidades de Regantes de Extremadura (Regantex) cifrara entre siete y ocho millones de euros los daños provocados por las lluvias en infraestructuras de riego y advirtiera de que muchas comunidades tendrían que recurrir a financiación bancaria para salvar la campaña. Su presidente, Francisco Sánchez, explicó entonces que había agua suficiente para varias campañas, pero que el problema urgente era reparar canales antes del inicio de los cultivos, especialmente con la siembra del tomate en el horizonte.

“Tenemos unos 20 días para empezar la campaña y muchas infraestructuras están totalmente degradadas”, afirmó Sánchez, que señaló desbordamientos y descalces en canales principales, además de daños en bombeos y redes secundarias. El dirigente de Regantex también alertó de la dificultad administrativa de actuar sobre infraestructuras de titularidad estatal gestionadas por comunidades de regantes y recordó que los plazos de las ayudas públicas no siempre permiten responder a tiempo. “No podemos permitirnos que el regante no funcione cuando llegue su momento”, advirtió.

Gabriel y Galán, categoría máxima

La CHT también ha declarado de emergencia la actuación en la presa de Gabriel y Galán, infraestructura clasificada de máxima categoría de seguridad. Aunque la Confederación realiza labores ordinarias de mantenimiento y conservación (auscultación, control y vigilancia, informes anuales y estudios de comportamiento), considera necesario abordar ahora la reparación de los daños originados por la sucesión de avenidas.

Vídeo | Así desaguaban los embalses del Guadiana tras el tren de borrascas de enero y febrero

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Los trabajos en esta presa han sido adjudicados a Obras y Servicios Públicos S.A. (Osepsa) por un importe máximo de 2 millones de euros. Las actuaciones contemplan la reparación de juntas constructivas, intervenciones en arcos de coronación y la rehabilitación de compuertas de desagüe y riego. La ejecución urgente, según la CHT, resulta imprescindible para garantizar la plena operatividad de la infraestructura y asegurar el correcto desarrollo de la presente campaña de riego.

La resaca del tren de borrascas

La emergencia actual es la otra cara de un invierno excepcional. Tras el paso de borrascas como Jana, Konrad y Laurence, los pantanos extremeños superaron la media de agua de la última década. En marzo, la cuenca del Tajo llegó al 76%, con 8.296 hectómetros cúbicos almacenados, muy por encima de los 6.629 de media de los últimos diez años. La del Guadiana alcanzó el 56,4%, con 5.375 hectómetros cúbicos, también por encima de la media de la década y del nivel de 2024.

En Cáceres, Alcántara se situó en el 82,2% y llegó a ganar 411 hectómetros cúbicos en una semana, casi dos embalses de Cedillo completos. Valdecañas alcanzó el 94%, Gabriel y Galán llegó al 82%, Baños al 87%, Valdeobispo al 93,2%, Borbollón al 74% y Rosarito al 72%. Durante aquellos días, varios embalses estuvieron desembalsando de forma continuada por la presión de las aportaciones.

En el Guadiana, La Serena, el mayor pantano del país, recogió 188 hectómetros cúbicos en una semana, mientras Cíjara sumó 75 y Orellana alcanzó el 81%. Entre Alcántara y La Serena llegaron a acumular en siete días el equivalente a 17 veces el pantano del Jerte o más del doble de Cedillo. Aquella abundancia aseguró reservas, pero también dejó claro que la fuerza del agua había golpeado una red de riego ya exigida por años de uso y por el aumento de costes del sector agrario.

Las actuaciones se han tramitado por el procedimiento de emergencia, previsto en la legislación vigente, lo que permitirá iniciar los trabajos “durante los próximos días”. La prioridad es llegar a tiempo a la campaña: que el agua que llenó los embalses pueda circular ahora por canales seguros y que las averías del invierno no se conviertan en un nuevo problema para miles de regantes.

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