Campo extremeño
El tabaco vuelve a crecer en Extremadura entre ayudas, más superficie e incertidumbre por los costes
La región concentra cerca del 98% de la producción nacional y sostiene a unas 20.000 familias, en una campaña con mayores terrenos y kilos contratados, y un pago autonómico de más de 5 millones a casi 500 agricultores

Trabajos de recogida de hojas de tabaco en un cultivo de Talayuela. / El Periódico
ANGÉLICA QUINTANA / EFE / EP
Los plantones de tabaco empiezan a salir estos días de los viveros extremeños camino de las fincas. Es el primer movimiento visible de una campaña que vuelve a llenar de actividad las comarcas tabaqueras, con tractores en marcha, tierras preparadas y agricultores pendientes del cielo, petro también del precio del gasóleo, de los fertilizantes y de unos rendimientos que este año se miran con más cautela que nunca. Extremadura, que concentra cerca del 98% de la producción nacional y sostiene a unas 20.000 familias vinculadas directa o indirectamente al cultivo, afronta una nueva siembra con más superficie, más kilos contratados y un apoyo público inmediato: la Junta abonará esta semana más de 5 millones de euros de la ayuda a la Producción Integrada de Tabaco a casi 500 agricultores.
La campaña no arranca en frío. Lo hace en un momento en el que el tabaco vuelve a ganar terreno tras varios años de crecimiento paulatino, pero también bajo la presión de unos costes que no dejan demasiado margen y de la falta de herramientas para tratar el suelo. La fotografía tiene dos caras. Por un lado, hay más contratación, mejores precios que en 2025 y unas 6.500 hectáreas listas para entrar en producción. Por otro, los agricultores advierten de que sembrar más no significa necesariamente ganar más, sino intentar compensar unos rendimientos que pueden bajar.

Cedido
La Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible ha anunciado que procederá esta semana al abono de las ayudas después de que la Dirección General de la PAC haya gestionado los fondos procedentes del Feader, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la propia Junta de Extremadura. El Ejecutivo regional ha presentado este pago como parte del calendario de abonos de las ayudas agrarias, pero en el caso del tabaco llega justo en una semana simbólica: la del arranque real de la campaña sobre el terreno.
Los viveros marcan el inicio
La salida de los plantones de los viveros extremeños abre una campaña que, a diferencia de la de 2025, comienza sin grandes retrasos meteorológicos. El año pasado, las lluvias demoraron la siembra unos quince días. Esta vez, el calendario se presenta más normalizado, con las explotaciones preparadas para iniciar una fase decisiva en un cultivo que exige planificación, inversión y mucha mano de obra en momentos concretos.
Desde la Federación Nacional de Cultivadores de Tabaco, Dionisio Sánchez, gerente de la SAT Asociación Agrupación TAB, la mayor cooperativa de productores, ha situado la superficie prevista en 6.496 hectáreas, cerca de un 7% más que en la campaña anterior. Ese incremento confirma que el tabaco mantiene atractivo en el campo extremeño, aunque los propios productores insisten en que la lectura debe hacerse con matices.
El aumento de superficie responde en parte a la expectativa de sostener la producción ante una caída de los rendimientos. Sánchez ha explicado que este año el sector no cuenta con los mismos medios para desinfectar el suelo agrario por la prohibición de determinadas sustancias activas fitosanitarias. "No tenemos medios de producción", ha señalado, antes de advertir de que esa limitación puede traducirse en menos kilos por hectárea.
Por eso, muchos agricultores han ampliado superficie no tanto para disparar la producción como para intentar llegar al final de campaña con volúmenes similares. La decisión resume bien el momento del sector: se planta más, sí, pero también se trabaja con más incertidumbre.
Más kilos contratados
La Organización Interprofesional del Tabaco de España (Oitab) ha registrado para esta campaña la contratación en Extremadura de 23,69 millones de kilos, lo que supone 723.650 kilos más que en 2025. El dato confirma la tendencia de recuperación de los últimos años y refuerza el papel de la región como centro casi absoluto del tabaco español.
El director de Oitab, Fernando Vaquero, ha valorado el incremento como "muy positivo", sobre todo porque se produce de forma gradual. "Es paulatino, ya que el sector lleva cinco años creciendo", ha indicado. Vaquero ha defendido además que el tabaco producido en España mantiene una posición competitiva por su calidad y por su capacidad para encontrar salida tanto en el mercado nacional como en el exterior.
"Es un sector atractivo y competitivo, ya que el tabaco que se produce en España es de muy alta calidad y se puede ofertar tanto en el mercado nacional como en el exterior", ha declarado. Su lectura va más allá del dato productivo: en Extremadura, el tabaco no es solo una campaña agrícola, sino una red económica que sostiene empleo, cooperativas, industria de primera transformación, transporte y actividad en pueblos donde cada campaña se nota en la calle.
Cetarsa tira de la contratación
La firma pública Cetarsa comprará este año 16,65 millones de kilos, un 6% más que en la campaña anterior. De esa cantidad, 16,29 millones corresponden a la variedad Virginia, mientras que se suman 525.400 kilos de Burley E y 29.000 kilos de Havana. Junto a Cetarsa, Deltafina se ha comprometido a adquirir 3,62 millones de kilos y la italiana Mella comprará 3,41 millones.
El reparto empresarial muestra una campaña con mayor volumen contratado, pero también con una negociación económica que no ha terminado de satisfacer al sector productor. Cetarsa pagará este año 4,35 euros por kilo, frente a los 4,28 y 4,29 euros por kilo de 2025. La subida, de seis céntimos, mejora el escenario del año pasado y queda por encima de la oferta de Mella, pero los cultivadores consideran que no cubre suficientemente el encarecimiento de los costes.
"Nosotros habíamos pedido el doble, acorde con la subida del IPC", ha afirmado Sánchez. El cálculo, además, se hizo antes de que el nuevo contexto internacional agravara la factura de los insumos. La guerra en Oriente Medio ha empujado al alza los fertilizantes y el gasóleo justo cuando el campo vuelve a mover tractores y maquinaria tras el parón del invierno.
Costes, maíz y decisiones de siembra
El tabaco gana hectáreas también por comparación con otros cultivos. La falta de rentabilidad del maíz ha llevado a algunos agricultores a cambiar parte de sus tierras y apostar por una producción que, pese a sus exigencias, ofrece una contratación previa y una mayor seguridad comercial. En un campo donde cada decisión se mide al céntimo, el tabaco vuelve a aparecer como una opción de peso para muchas explotaciones.
Pero esa elección no elimina los riesgos. El coste de producir sigue subiendo, la mano de obra escasea y los márgenes dependen de demasiadas variables. La campaña tendrá una revisión clave en junio, cuando se analice el volumen contratado y el sector haga balance de la evolución de los insumos y de las previsiones reales de cosecha. La recolección empezará previsiblemente a partir de agosto, cuando se comprobará si el aumento de hectáreas basta para compensar la posible caída de rendimientos.
La falta de mano de obra es otro de los problemas que pisa el terreno. El cultivo del tabaco necesita trabajadores en momentos muy concretos y de alta intensidad. Esa dificultad para cubrir necesidades puntuales ha acelerado la mecanización de algunas tareas, aunque no ha eliminado la dependencia de jornales en fases clave. El resultado es una campaña cada vez más tecnificada, pero todavía muy ligada al esfuerzo manual y a la disponibilidad de personal.
Una ayuda en plena salida al campo
En ese contexto, el abono de más de 5 millones de euros de la ayuda a la Producción Integrada de Tabaco llega como un balón de oxígeno para casi 500 agricultores. La producción integrada tiene un peso especial en un cultivo sometido a exigencias ambientales, sanitarias y comerciales cada vez mayores. La ayuda contribuye a sostener prácticas agrarias más controladas y a aliviar parte de la carga económica en un momento de fuertes desembolsos para las explotaciones.
La Junta ha subrayado que el pago se hará efectivo en los próximos días una vez gestionados los fondos europeos, estatales y autonómicos. Para el agricultor, el calendario no es menor: la ayuda llega cuando la campaña obliga a adelantar gastos y cuando cualquier tensión en los costes puede condicionar la rentabilidad final.
El mensaje institucional habla de cumplimiento de pagos, pero la lectura sobre el terreno es más concreta. En plena salida de plantones, con las fincas preparándose y los costes encima de la mesa, el abono sirve para acompañar una campaña que vuelve a crecer, pero que no se libra de la incertidumbre.
El frente europeo
A las dudas agrarias y económicas se suma la presión normativa. La próxima revisión de la directiva europea del tabaco y la tendencia a ampliar los espacios sin humo preocupan al sector productor. Sánchez ha asegurado que los cultivadores son conscientes de la necesidad de desincentivar el consumo, pero pide que el debate sanitario no borre la realidad económica de las comarcas tabaqueras.
El representante de los productores ha considerado "una hipocresía" que se plantee restringir el cultivo en Europa mientras se mantiene el consumo. "El tabaco, entonces, vendrá de fuera", ha advertido. En esa misma línea, ha defendido que "eliminar el cultivo no supone eliminar a los fumadores", sino desplazar la producción hacia otros países y dejar sin alternativa a zonas que dependen de esta actividad.
Actualmente, el tabaco se produce en países como Italia, España, Polonia y Hungría. El sector productor tiene previsto presentar alegaciones en la consulta pública de la revisión normativa europea para que se tenga en cuenta al sector primario y no solo el enfoque vinculado al consumo.
En Extremadura, esa discusión europea se traduce en algo muy concreto: pueblos, familias, cooperativas y explotaciones que vuelven estos días a poner el tabaco en la tierra. La campaña empieza con más hectáreas y más kilos contratados, pero también con una pregunta de fondo que no se resolverá hasta que avance el verano: si el crecimiento bastará para compensar una producción más cara, más exigente y con menos margen para equivocarse.
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