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Sector Primario

El clima extremo, un aguijón para la apicultura extremeña: las pérdidas son "enormes"

La Asociación Profesional de Apicultores advierte de que la primavera será la más corta en 30 años y reclama medidas urgentes a la Junta para un sector estratégico que lidera la producción nacional de miel

Apicultores realizan su trabajo. Extremadura concentra alrededor de 1.200 profesionales y unas 660.000 colmenas, con un alto grado de especialización.

Apicultores realizan su trabajo. Extremadura concentra alrededor de 1.200 profesionales y unas 660.000 colmenas, con un alto grado de especialización. / El Periódico

Cáceres

La apicultura extremeña vuelve a mirar al cielo con preocupación. Después de una campaña ya marcada por los incendios, las altas temperaturas y una producción muy baja, el sector afronta ahora otro golpe: una primavera demasiado corta, floraciones agotadas antes de tiempo y una climatología que ha pasado de las borrascas a temperaturas propias del verano sin apenas transición. La Asociación Profesional Extremeña de Apicultores (Apaex) ha advertido de que esta campaña dejará "pérdidas enormes" para el sector apícola regional.

La organización sostiene que esta primavera "va a ser la más corta de duración de los últimos 30 años" y que las floraciones de suelo, determinantes para la producción de miel y polen, están ya agostadas antes de que termine abril. Esa situación, según Apaex, "hace crecer la incertidumbre día a día" en una actividad que depende de forma directa del comportamiento del campo y que necesita con urgencia medidas de apoyo.

Floraciones agotadas

El presidente de Apaex, Ventura Gil, ha señalado que "el desastre natural de las borrascas primero y ahora unas semanas con temperaturas propias del verano con ausencia total de lluvia" ha dañado de forma "irreversible" las producciones de los sectores ganaderos extensivos y, especialmente, de la apicultura. En el caso de las abejas, la dependencia de las floraciones de suelo resulta clave no solo para obtener miel y polen, sino también para la reposición de enjambres.

La asociación ya ha enviado una carta a la presidenta de la Junta en funciones, María Guardiola, y, ante la próxima formación de gobierno, insiste en la "necesidad urgente" de atender los daños que están sufriendo la ganadería extensiva y la apicultura. Apaex reclama medidas de apoyo similares a las aplicadas en comunidades vecinas como Andalucía.

Un sector estratégico

La llamada de auxilio llega en una comunidad donde la apicultura no es una actividad menor. Extremadura es la principal productora de miel del país, con unas 5.000 toneladas anuales, aunque desde 2018 la reducción podría situarse entre 800 y 1.000 toneladas. La región concentra alrededor de 1.200 apicultores profesionales y unas 660.000 colmenas, con un alto grado de profesionalización respecto al conjunto nacional.

Ese peso económico va unido a una función ambiental esencial. Las abejas contribuyen a la polinización, al mantenimiento de la biodiversidad y a la producción agrícola y ganadera. Las organizaciones agrarias han advertido en los últimos meses de que el sector vive una situación "insostenible", presionado por la caída de la producción, los problemas sanitarios en las colmenas, el cambio climático y la entrada de miel de terceros países a precios bajos.

Ayudas abiertas

El aviso de Apaex coincide con la convocatoria de las ayudas de la Intervención Sectorial Apícola en Extremadura, dotadas con 4.234.958 euros dentro del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027. Estas subvenciones, financiadas con fondos europeos, estatales y autonómicos, buscan paliar las debilidades del sector, mejorar su competitividad y reforzar la producción.

Podrán beneficiarse titulares de explotaciones apícolas, cooperativas, organizaciones del sector y Agrupaciones de Defensa Sanitaria. La campaña subvencionable abarca del 1 de agosto de 2025 al 31 de julio de 2026 e incluye asistencia técnica, formación, lucha contra enfermedades como la varroosis, renovación de cera, prevención de daños por fenómenos climáticos adversos, cría de reinas, trashumancia, seguros, sistemas antirrobo, geolocalización y acciones de promoción de los productos apícolas.

Una crisis acumulada

La situación actual no llega de golpe. El pasado verano, Apaex ya pidió medidas de choque por una campaña que calificó de "ruinosa", marcada por los incendios, la pérdida de recursos pastables y una producción muy baja. La asociación llegó a estimar pérdidas de más de 30.000 euros por explotación apícola en algunas explotaciones profesionales y un impacto global de unos 30 millones de euros.

A ello se suman los problemas sanitarios de las colmenas, especialmente la varroa, y unos costes que muchos productores aseguran que no logran cubrir. En este contexto, Apaex considera que el Ejecutivo regional, tras varios meses en funciones, debe "recuperar este tiempo perdido" y "tomar el pulso a los problemas del campo extremeño de forma inmediata".

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