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Turismo por la historia

La Red Nacional de Patrimonio aconseja visitar tres fortalezas extremeñas este Puente de Mayo

La entidad incluye en su propuesta el castillo de Miraflores, el castillo de Feria y la Alcazaba de Badajoz; la ruta puede ampliarse con otros enclaves como Alburquerque, Trujillo, Granadilla, Trevejo o Jarandilla de la Vera. Extremadura impulsa un plan director para inventariar y conservar el patrimonio defensivo de Extremadura

El Periódico Extremadura

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Cáceres

La Red de Patrimonio Histórico de España (REPAHIS) ha aconsejado recorrer este Puente de Mayo castillos, alcazabas, palacios y molinos de varias comunidades autónomas, entre ellas Extremadura, donde ha destacado tres enclaves concretos: el castillo de Miraflores, en Alconchel; el castillo de Feria, en Badajoz; y la Alcazaba de Badajoz.

La recomendación forma parte de una ruta nacional que pasa por Castilla-La Mancha, Andalucía, Murcia y Extremadura, con bienes patrimoniales en buen estado de conservación y abiertos al visitante como espacios de visita cultural, alojamiento, restaurante o celebración de eventos. En la región, la propuesta permite asomarse a un patrimonio defensivo que no se agota en esos tres nombres y que se extiende por sierras, dehesas, pueblos fronterizos y antiguas plazas militares.

Los tres enclaves recomendados

En el caso extremeño, REPAHIS ha puesto el foco en el castillo de Miraflores, en Alconchel, una fortaleza vinculada a la historia de frontera. En su visita llaman la atención la torre del homenaje, el patio de armas, los aljibes, las mazmorras y la capilla, elementos que permiten recorrer parte de su pasado militar y defensivo.

La red también destaca el castillo de Feria, en la provincia de Badajoz, cuya torre y conjunto principal datan de mediados del siglo XV. Su silueta domina la comarca de Zafra-Río Bodión y mantiene una de las estampas más reconocibles del patrimonio fortificado pacense.

El tercer enclave señalado es la Alcazaba de Badajoz, conjunto defensivo de origen islámico y una de las grandes señas históricas de la ciudad. Su recinto, completado por el sistema abaluartado de época moderna, recuerda el peso estratégico de Badajoz como plaza fronteriza durante siglos.

Extremadura, tierra de castillos

La recomendación de la Red Nacional de Patrimonio llega en una región donde los castillos forman parte esencial del paisaje y de la memoria colectiva. Extremadura está jalonada de torres vigías, alcazabas, fortalezas, palacios defensivos y murallas que cuentan la historia de un territorio de frontera, convivencia y disputa entre poderes.

España tiene catalogados más de 10.000 castillos de distintas etapas históricas, aunque solo una parte ha llegado hasta nuestros días en un estado razonable de conservación. El término castillo procede del latín castellum y alude a una construcción fuerte, protegida por murallas, baluartes y otros elementos defensivos. Su origen se remonta a los castros romanos y evolucionó durante más de mil años, desde torres de vigilancia hasta grandes castillos señoriales de finales de la Edad Media y comienzos del Renacimiento.

Una ruta que puede seguir por toda la región

Más allá de los tres enclaves aconsejados por REPAHIS, Extremadura ofrece una ruta amplia de fortalezas. En la provincia de Badajoz sobresale el castillo de Luna, en Alburquerque, declarado Monumento Nacional y uno de los símbolos más poderosos del patrimonio defensivo regional.

También destacan el castillo de Montemolín, Bien de Interés Cultural; el castillo de Puebla de Alcocer, desde cuya torre del homenaje se domina el valle de la Serena y parte de la Reserva de la Biosfera de La Siberia; la fortaleza de Olivenza, vinculada a una historia marcada por Portugal, Francia y España; el castillo de Burguillos del Cerro, de origen musulmán y más tarde relacionado con la Orden del Temple; y el castillo de Segura de León, sede de la Encomienda Mayor de León.

En la provincia de Cáceres, el itinerario puede continuar por el castillo de Trujillo, levantado entre los siglos IX y XII sobre la antigua alcazaba árabe del cerro Cabeza del Zorro; el castillo de Montánchez, con raíces romanas y estructura marcada por la etapa almohade; el castillo de Belvís de Monroy, donde conviven elementos medievales, renacentistas, góticos, platerescos y barrocos; y el castillo de Portezuelo, situado sobre un mirador natural hacia el río Alagón.

El norte cacereño suma enclaves especialmente singulares, como la villa de Granadilla, declarada Conjunto Histórico-Artístico; el castillo de Trevejo, en la Sierra de Gata, encaramado sobre la roca y rodeado de tumbas antropomorfas; el castillo de Santibáñez el Alto, una de las mayores fortificaciones de la zona; y el castillo de Jarandilla de la Vera, actual parador y residencia del emperador Carlos V antes de su retiro en Yuste.

Un plan director para ordenar el patrimonio defensivo

El interés turístico por estas fortalezas coincide con la licitación del Plan Director de Arquitectura Defensiva de Extremadura, con el que la Junta quiere disponer de un catálogo público completo de castillos, alcazabas y fortalezas. Hasta ahora, la comunidad carecía de una herramienta integral que permitiera conocer con precisión qué bienes existen, en qué estado se encuentran y qué actuaciones deben priorizarse.

El plan pretende ordenar ese patrimonio con una metodología científica, trabajo de campo y documentación exhaustiva. Su objetivo no será solo registrar, sino también recuperar, revalorizar y dinamizar estos enclaves mediante rutas culturales, proyectos turísticos y acciones divulgativas.

La consejera de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes, Victoria Bazaga, ha defendido que el reto es que los castillos "vuelvan a ser protagonistas en la vida de los pueblos que los rodean" y que sean "espacios abiertos, con futuro".

Obras en marcha

La estrategia regional ya cuenta con actuaciones concretas en varios enclaves. En el castillo de Montemolín, la Junta financia una intervención de 1,6 millones de euros centrada en la consolidación de estructuras, la remodelación de espacios interiores y de la terraza de la torre, la excavación arqueológica del entorno y la rehabilitación del camino de acceso.

También está la actuación en el castillo de Luna, en Alburquerque, con el objetivo de garantizar que esta fortaleza siga siendo referente cultural y atractivo turístico. A ello se suma la intervención en el castillo de Portezuelo, declarada Bien de Interés Cultural y valorada en casi 2 millones de euros, para recuperar un enclave estratégico del norte cacereño.

La idea de fondo es que los castillos extremeños dejen de ser solo una postal del pasado y se conviertan en escenarios del presente: espacios para visitas culturales, recreaciones históricas, teatro, festivales, actividades educativas y turismo de interior.

Patrimonio para viajar cerca

La Red de Patrimonio Histórico de España reúne castillos, palacios, alcazabas y fortalezas en buen estado de conservación a los que se puede acceder como visita cultural, alojamiento, restaurante o espacio para eventos. Su propuesta para este Puente de Mayo mira a varias comunidades, pero en Extremadura encuentra un territorio especialmente propicio para un turismo de proximidad ligado a la historia, el paisaje y los pueblos.

En la región, cada fortaleza es una forma distinta de mirar el territorio: desde la frontera portuguesa hasta la Sierra de Gata, desde La Siberia hasta la Vera, desde las alcazabas islámicas hasta los castillos señoriales del siglo XV. Los tres enclaves aconsejados por la red son solo la puerta de entrada a una ruta mucho más amplia por las piedras que han marcado la historia extremeña.

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