Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Promoción turística gourmet

Turismo con sabor a Extremadura: quesos, ibérico, vino y aceite para viajar por la región

Las Rutas Gastronómicas Sostenibles permiten al visitante conocer el territorio a través de experiencias ligadas al origen del producto en las que participan alojamientos, restaurantes y productores locales

Participantes en la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura.

Participantes en la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura. / JUNTAEX

Mérida

Impulsadas por la Dirección General de Turismo de la Junta de Extremadura, a través de la marca promocional Extremadura Gourmet, las Rutas Gastronómicas Sostenibles son una de las iniciativas con las que la región quiere reforzar el turismo gastronómico y convertir sus productos en un motivo más para viajar, pernoctar y conocer el territorio.

Articuladas como clubes de producto, estas rutas agrupan actualmente a un total de 413 socios, entre empresas turísticas, restaurantes, alojamientos, agencias, guías y empresas de actividades, junto a otras que están vinculadas a la producción, como queserías, secaderos de jamón, fincas ganaderas, almazaras, tiendas gastronómicas o bodegas.

La red se estructura en torno a cuatro grandes itinerarios: la ruta del Ibérico, la del Queso, la del Vino y Cava, y la del Aceite. La propuesta busca ofrecer al visitante experiencias ligadas al origen y a la elaboración de los productos extremeños. Así, permite convertirse en quesero o pastor por un día, visitar dehesas, secaderos, almazaras o bodegas y conocer de cerca algunos de los alimentos más representativos de la comunidad.

Todas ellas permiten recorrer territorios que encuentran en la gastronomía un hilo conductor para crear producto turístico, así como para dar visibilidad a empresas y productores. La consejera de Turismo durante más de dos años y medio, Victoria Bazaga, subraya que estas rutas suman valor patrimonial, natural y cultural. Según destaca, Extremadura cuenta con productos de «altísima calidad» y la gastronomía es uno de los grandes atractivos para que el turista elija la región y prolongue su estancia.

La oferta se completa con museos y centros de interpretación, visitas guiadas, paseos entre viñedos y olivares, degustaciones y catas. El objetivo es convertir la gastronomía en una puerta de entrada para descubrir el territorio, sus productos, sus costumbres y las empresas que forman parte de esta red.

El perfil del viajero interesado en estas propuestas es amplio, aunque Turismo detecta un público especialmente atraído por una gastronomía sostenible, natural, sana, ligada a elaboraciones tradicionales y productos poco manipulados. La Dirección General de Turismo trabaja en la actualización de la estrategia gastronómica, vigente desde 2014, con la intención de reforzar estas rutas durante 2026 y 2027 con una imagen y mensajes más potentes, aunque no se descarta sumar alguna en el futuro.

La Ruta del Aceite

La Ruta del Aceite de Extremadura propone mucho más que una cata: invita a recorrer paisajes de olivar, conocer antiguas tradiciones y acercarse a uno de los productos más representativos de la despensa regional. Esta iniciativa turística pone el foco en variedades autóctonas como la manzanilla cacereña, la morisca, la carrasqueña o la verdial de Badajoz, además de reivindicar el valor que tienen las denominaciones de origen protegidas Gata-Hurdes, Villuercas-Ibores-Jara y Monterrubio.

La Ruta del Aceite.

La Ruta del Aceite. / JUNTAEX

La ruta incluye paseos entre olivares, visitas a almazaras, catas guiadas y propuestas que combinan gastronomía, naturaleza y patrimonio. Entre ellas figuran una experiencia oleoturística en el corazón de La Siberia o un crucero fluvial por el Tajo Internacional con degustación de productos extremeños.

En el Valle de Jálama, por ejemplo, una de las actividades une la cata de aceite de aceituna manzanilla cacereña con una tertulia en A Fala, mientras otras propuestas permiten descubrir de cerca el proceso de elaboración, extracción y conservación del producto en distintas almazaras de la región. Desde cursos de iniciación a la cata hasta actividades como 'Haz tu propio aceite', en Puebla de Sancho Pérez, la ruta traza un mapa turístico muy ligado al medio rural.

La Ruta del Ibérico

En la Ruta del Ibérico Dehesa de Extremadura, la dehesa no aparece como simple telón de fondo, sino como el gran escenario que da sentido al producto. La propuesta invita a acercarse no solo al jamón, sino también al paisaje, los oficios y la cultura rural vinculados a la cría del cerdo ibérico.

Ese planteamiento se concreta en experiencias diversas repartidas por varias comarcas. 'Jamón y buggies', en Montemolín, ofrece una ruta por la dehesa con explicación sobre la cría del ibérico y degustación final, mientras que ‘Turismo del jamón’ propone una inmersión más amplia en todo ese universo.

Pos su parte, ‘Crucero con sabor a Extremadura’, en Monfragüe, es una propuesta que añade a la navegación un picnic de ibéricos en plena naturaleza. Junto a ello, incluye iniciativas de carácter más divulgativo, como ‘Adehésate’ o ‘Vive una experiencia ibérica 100%’, centradas en la montanera, la elaboración del jamón y las catas guiadas.

La Ruta del Queso

La Ruta del Queso de Extremadura invita a descubrir la región a través de uno de sus productos más emblemáticos, convertido aquí en vínculo entre gastronomía, paisaje y cultura rural. La propuesta pone el foco en las cuatro denominaciones de origen protegidas de la comunidad -Torta del Casar, Queso Ibores, Queso de La Serena y Queso de Acehúche- y extiende el recorrido a otras comarcas con honda tradición quesera, donde la elaboración artesanal sigue formando parte de la identidad local y del paisaje.

La Ruta del Queso.

La Ruta del Queso. / JUNTAEX

En este sentido, cabe destacar que la ruta reúne actividades ligadas a la naturaleza y al mundo rural, con propuestas que permiten al visitante acercarse al entorno en el que nace el producto y a las formas de vida vinculadas a su elaboración. En el municipio de Ceclavín, por ejemplo, se incluyen travesías por el Tajo con picnic de quesos extremeños con denominación de origen.

Por su parte, en la localidad de Trujillo, la experiencia denominada 'La bodega' se llena de queso uniendo enoturismo y degustación. En Acehúche, tierra de quesos y Carantoñas, se acerca al visitante al Centro de Interpretación del Queso de Cabra y concluye con una degustación de Queso de Acehúche DOP.

La Ruta del Vino y Cava

La Ruta del Vino y Cava Ribera del Guadiana propone recorrer Extremadura con el vino como hilo conductor de paisajes, comarcas y formas de vida. Uno de sus principales atractivos es la variedad de propuestas que reúne. Experiencias como 'Entre vinos y aves' combinan la cultura del vino con el avistamiento de pájaros, acompañados por un sumiller y un guía ornitológico, mientras que 'Vinos que pintan historia' suma al viñedo una ruta cultural con apoyo arqueológico y visita a pinturas rupestres.

La Ruta del Vino y Cava.

La Ruta del Vino y Cava. / JUNTAEX

En Mérida o Zafra, 'Destápate entre vinos y plazas' propone descubrir ambas ciudades a través del tapeo, mientras que en Ribera del Fresno, la iniciativa 'Entre quesos y vinos' articula una visita gastronómica ligada a algunos de los productos más representativos de Tierra de Barros. Así, la oferta se abre tanto al viajero especializado como a quien busca una escapada de ocio con un componente gastronómico reconocible.

También el cava encuentra un lugar propio dentro de esta propuesta, lo que ayuda a diferenciarla de otras ofertas de enoturismo más convencionales. En Almendralejo, 'El arte del sabrage y el degüelle con pluma' recupera una forma singular de abrir el cava vinculada a la tradición, mientras otras experiencias acercan al visitante a bodegas interpretativas y modelos de crianza biodinámica. Junto al Museo de las Ciencias del Vino, todo ello refuerza la idea de que el vino y el cava extremeños pueden contarse también desde la divulgación, la innovación y la cultura vitivinícola.

TEMAS

Tracking Pixel Contents