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Gastronomía

La experta de Badajoz que desmonta el mito de la lactosa: estos son los quesos que sí puedes comer si eres intolerante

Sonia Martínez, al frente de una auténtica boutique del queso en la capital pacense, defiende los quesos artesanos curados frente a los productos industriales "sin lactosa"

Video | Quesos curados sin lactosa

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Atención turófilos o amantes del queso: la intolerancia a la lactosa no tiene por qué significar renunciar a comer queso. Ese es el mensaje que lanza Sonia Martínez, responsable de Chiisy, la boutique del queso en Extremadura, que asegura que muchas personas intolerantes pueden seguir disfrutando de este manjar si saben elegir bien qué variedades pueden tomar.

La experta extremeña, al frente de esta tienda gourmet de Badajoz, explica en un video difundido en redes sociales que el problema no está en el queso en sí, sino en el grado de maduración y en la calidad del producto.

"Los quesos artesanales curados tienen prácticamente nada de lactosa. Durante la fermentación y la maduración, las bacterias ácido-lácticas transforman la lactosa en ácido láctico y reducen su presencia hasta cantidades insignificantes", esta sería la explicación científica.

De este modo y según detalla Martínez, los quesos más recomendables para personas con intolerancia a la lactosa serían variedades como el Parmesano Reggiano curado durante más de 12 meses, el cheddar de denominación de origen con largas maduraciones, el gouda curado de más de seis meses, el manchego curado, así como los quesos maduros de cabra y los quesos curados de oveja.

Queso de Cabra de Acehúche DOP.

Queso de Cabra de Acehúche DOP. / El Periódico

Desde su tienda especializada, Martínez hace hincapié en que muchos consumidores recurren a productos industriales etiquetados como "sin lactosa" sin conocer que los quesos tradicionales bien afinados pueden resultar más naturales y digestivos.

Maduración

"Lo importante es apostar por quesos artesanales y respetar los tiempos de maduración", incide, al tiempo que recuerda que numerosos estudios apuntan a que muchas personas intolerantes pueden consumir pequeñas cantidades de lactosa sin síntomas importantes, especialmente si se ingieren junto a otros alimentos y repartidas a lo largo del día.

Además, algunos quesos curados contienen bacterias beneficiosas, como lactobacilos, que pueden favorecer la digestión y mejorar la tolerancia.

En Extremadura, donde la cultura quesera forma parte de nuestra identidad, el mensaje cobra especial importancia. Los quesos de oveja y cabra tradicionales, habituales la mayoría de nuestras queserías, encajan en ese perfil de productos bien curados y bajos en lactosa.

Desde Chiisy, Sonia defiende una idea clara: la intolerancia a la lactosa no obliga a abandonar el queso, sino a aprender a elegir el adecuado, y de esos tenemos muchos en Extremadura.

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