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Siniestralidad laboral

La otra cara del trabajo autónomo en Extremadura: menos accidentes, pero consecuencias más graves

UATAE Extremadura reclama más apoyo público y formación específica para mejorar la prevención de riesgos en un colectivo especialmente expuesto

Un trabajador autónomo.

Un trabajador autónomo. / Europa Press

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Mérida

Los trabajadores autónomos extremeños sufren menos accidentes laborales con baja que los asalariados, pero cuando se producen sus consecuencias son mucho más graves. De esta forma lo reflejan los últimos datos oficiales de siniestralidad laboral en Extremadura, que evidencian una brecha en materia de prevención y protección para quienes trabajan por cuenta propia.

Según el Informe Oficial de Siniestralidad Laboral de Extremadura correspondiente a 2025, el pasado año se registraron 10.933 accidentes con baja entre trabajadores del Régimen General, frente a los 916 contabilizados entre personas autónomas. El colectivo representa alrededor del 20% de la afiliación media en la comunidad, pero concentra el 7,7% de los accidentes con baja.

La diferencia más llamativa aparece al analizar la gravedad de los siniestros. Mientras que los accidentes graves y muy graves suponen el 1,22% del total entre los asalariados, entre los autónomos este porcentaje asciende al 3,5%, prácticamente el triple. En concreto, entre las personas trabajadoras por cuenta propia se registraron 884 accidentes leves, 27 graves, 4 muy graves y 1 mortal.

El informe también permite dibujar con más detalle dónde se concentra la siniestralidad del colectivo. Por provincias, Badajoz registró 661 accidentes con baja entre autónomos, frente a los 255 de Cáceres. Además, la siniestralidad tiene un marcado componente masculino: 772 accidentes afectaron a hombres y 144 a mujeres.

Por sectores, los servicios acumularon el mayor número de accidentes entre autónomos, con 380 casos, seguidos de la agricultura, con 230, y la construcción, con 220. Estos dos últimos ámbitos, especialmente vinculados al trabajo físico y a actividades con mayor exposición al riesgo, suman cerca de la mitad de todos los siniestros del colectivo. La industria registró otros 86 accidentes.

La mayoría de los accidentes de autónomos se produjeron en el centro habitual de trabajo, con 725 casos. También se contabilizaron 79 en desplazamientos durante la jornada, 75 en otros centros de trabajo y 37 accidentes ‘in itinere’. Por forma del accidente, el grueso de los siniestros se relacionó con causas técnicas, aunque el informe recoge también 74 accidentes de tráfico entre trabajadores por cuenta propia.

Desigualdad

Desde la unión de autónomos UATAE Extremadura advierten de que estos datos reflejan una desigualdad clara en el acceso a herramientas de prevención y protección laboral. "El trabajo autónomo sigue afrontando la prevención de riesgos desde una situación de clara desventaja. Los datos demuestran que, aunque sufrimos menos accidentes en términos absolutos, cuando estos ocurren sus consecuencias son mucho más graves", señala el presidente del colectivo, David Campo.

Campo sostiene que esta situación "no es casualidad", sino que responde a "una falta estructural de recursos, formación y apoyo institucional". En esta línea, los informes elaborados por el Observatorio del Trabajo Autónomo de UATAE apuntan a importantes carencias preventivas dentro del colectivo. Según estos estudios, el 57% de las personas autónomas nunca ha recibido formación específica en prevención de riesgos laborales a lo largo de su trayectoria profesional, mientras que el 87% considera insuficiente o directamente inexistente el apoyo institucional en esta materia.

Para UATAE Extremadura, la salud laboral del colectivo no puede abordarse con la misma lógica que la del empleo asalariado. La dispersión de actividades, la ausencia de estructuras preventivas internas y la presión económica que supone depender directamente de los ingresos diarios generan un escenario de especial vulnerabilidad para miles de autónomos que, en la práctica, gestionan en solitario su propia seguridad.

Un derecho

"Garantizar la seguridad y la salud laboral de las personas autónomas no puede depender exclusivamente de su capacidad económica o de su disponibilidad de tiempo. La prevención también debe ser un derecho efectivo para quienes sostienen su actividad por cuenta propia", añade Campo.

Por todo ello, UATAE pide una mayor implicación de las administraciones públicas para reforzar la formación y el acompañamiento preventivo dirigido específicamente al trabajo autónomo. La organización recuerda, además, que desarrolla programas gratuitos de formación y servicios de asesoramiento especializado adaptados a las distintas realidades profesionales del colectivo. Insiste en exigir una estrategia pública decidida que convierta la prevención en una garantía real también para quienes trabajan por cuenta propia.

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