Novedad editorial
Tarteso, la civilización que Extremadura ayuda a descifrar
Sebastián Celestino y Esther Rodríguez, arqueólogos del CSIC y responsables de la excavación del yacimiento de Casas del Turuñuelo, presentan una reconstrucción rigurosa de la civilización tartésica en el libro Tarteso

Samuel Sánchez
Hace 2.500 años floreció una civilización que destacó por su opulencia, por su desarrollo y con la que arrancó el devenir de occidente. La leyenda menciona reyes longevos, dioses fenicios como Baal y Astarté, plata inagotable y un territorio ignoto, en el que el mito y la historia se entremezclan. Y los griegos se encargaron de designar un nombre: Tartessos. Sin embargo, el paso de las centurias desterró a esta sociedad a la oscuridad, al olvido y al desafecto. Hasta que en pleno siglo XXI, dos arqueólogos extremeños, Sebastián Celestino Pérez y Esther Rodríguez González, y su equipo contribuyeron a despejar las sombras, evidenciar quiénes fueron los tartessos y transfigurar la leyenda en certeza.
Ahora, después de múltiples campañas de excavación en Casa del Turuñuelo (Guareña, Badajoz) y descubrimientos únicos para la humanidad, Celestino y Rodríguez plasman todos los hallazgos y sus conocimientos en la obra Tarteso. Ambos expertos pulverizan visiones románticas y especulativas pretéritas, para reconstruir la "historia de una sociedad poderosa, sofisticada y profundamente conectada con el Mediterráneo. Sin eludir la pregunta: ¿qué fue realmente de Tarteso y por qué cayó en el olvido?", se subraya desde la editorial Espasa.
Una historia sin cerrar
El libro concentra la aventura científica con la intriga histórica y la divulgación para recuperar el pasado extraviado, pero origen del actual presente. En él, se parte de una admonición irrebatible: Tarteso no está resuelto. De otras culturas, de otras civilizaciones se conoce casi todo, pero no de esta, de la que no se han encontrado textos propios. Sí objetos y otros restos que permiten reconstruir un universo misterioso y oculto.

Portada el libro 'Tarteso'. / Cedida
Gracias a una narración clara, accesible y con un léxico preciso, ambos arqueólogos presentan esta disciplina como un relato vivo del pasado, un reflejo de una época por conocer e investigar. "Uno de los grandes aciertos de la obra es su capacidad para alejarse del enfoque académico tradicional sin perder el rigor. El libro acompaña al lector en la evolución de las investigaciones sobre tarteso y evidencia cómo las interpretaciones cambian en cada hallazgo y cómo la historia se reescribe constantemente".
Extremadura y los tartesos
Este pueblo hispánico prerromano tuvo un peso decisivo en el Guadiana, que sufrió una crisis socioeconómica en el siglo VI antes de Cristo, lo que supuso el auge de su cultura. De hecho, los fenicios aterrizan en la península ibérica buscando los metales tarteso, cuyo tesoro de oro se descubrió en 1958, cuando unos obreros trabajaban en el cerro El Carambolo, en Camas (Sevilla).

Esther Rodríguez González y Sebastián Celestino Pérez, autores del libro 'Tarteso' / Cedida
En este contexto, Extremadura se sitúa en un punto estratégico de la civilización tartésica gracias al descubrimiento de los primeros rostros de Tarteso, en 2023, en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, que se excava desde 2015
Este hallazgo único y extraordinario supone un hito para la historia del arte y para el estudio de esta sociedad. Aquel ya lejano día de 2023, Esther Rodríguez, destacó que se trataba de las primeras representaciones humanas de la cultura tartésica. "Es la primera vez que le ponemos un rostro, aunque sea un rostro idealizado. Pero más importante que eso es que es la primera vez que vemos las arracadas (un tipo de pendientes) o las diademas que portaban. Ahora sabemos cómo usaban la orfebrería que hemos hallado y documentado en otros yacimientos como el de Cancho Roano y antes en el Guadalquivir".
Si este fue el descubrimiento estelar, en julio de 2025 se encontró el altar de mármol griego más antiguo documentado hasta la fecha en el Mediterráneo occidental. La pieza tiene forma de columna, unos 60 centímetros de diámetro en su base y un metro y medio de altura. Según Esther Rodríguez, se trata de mármol del Proconeso, en la actual Turquía, y "es la primera pieza de estas características y antigüedad procedente de Asia Menor hallada en esta zona, lo que demuestra la importancia política y económica de este enclave".
Los autores
Sebastián Celestino Pérez es profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ha dirigido las excavaciones arqueológicas del santuario tartésico de Cancho Roano entre 1986 y 2001 y actualmente codirige las de Casas del Turuñuelo. También codirige el proyecto Construyendo Tarteso, reconocido con el Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq, el Premio de Transferencia de Conocimiento del CSIC y la Medalla de Extremadura.
Por su parte, Esther Rodríguez González es científica titular del CSIC en el Instituto de Arqueología (IAM-Junta de Extremadura). Es investigadora principal de los proyectos Emporos y Construyendo Tarteso, codirectora de las excavaciones en Casas del Turuñuelo y coordinadora desde 2018 de la plataforma Tarteso en Comunidad.
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