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Selectividad

Extremadura se queda fuera del nuevo control tecnológico de la PAU 2026

La UEx mantiene la vigilancia presencial y deja para futuras convocatorias el posible uso de sistemas de radiofrecuencia contra móviles, relojes y otros dispositivos

Alumnos antes de entrar a las pruebas de la PAU en la Facultad de Derecho de Cáceres.

Alumnos antes de entrar a las pruebas de la PAU en la Facultad de Derecho de Cáceres. / Jorge Valiente

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Cáceres

La Universidad de Extremadura no utilizará este año sistemas de detección por radiofrecuencia en las aulas de la PAU y aunque no cierra la puerta a incorporarlos en próximas convocatorias, en 2026 mantendrá el modelo habitual, basado en la identificación del alumno, vigilancia presencial y control de los objetos que pueden estar sobre la mesa. Extremadura queda así junto a Castilla y León entre las pocas comunidades que no incorporarán este tipo de medidas.

En el resto del país, la mayoría de universidades han aprobado ya, o están terminando de cerrar, protocolos para reforzar la vigilancia ante el uso de comunicaciones inalámbricas durante los exámenes. Para los estudiantes extremeños, esto no significa una PAU más laxa. Los móviles, ordenadores, tabletas, pulseras de actividad o relojes inteligentes tendrán que estar apagados y apartados. La diferencia es que aquí, al menos este año, no se rastrearán las aulas con detectores.

La tecnología entra en la antigua selectividad

Por su parte, las universidades se preparan para una prueba más vigilada. "No es que se considere que se copia más. Lo que pasa es que el mundo avanza", señalan fuentes de la Universidad de Zaragoza, que también ha normalizado, junto con Galicia, la identificación con el DNI electrónico. Cantabria lo incorporará como novedad este año.

Galicia fue, de hecho, la primera en moverse en esta dirección. Ya en 2019 su comisión interuniversitaria aprobó el uso de aparatos para detectar radiofrecuencias no autorizadas.

Controles sin parar el examen

En comunidades como Madrid, Cataluña, Cantabria o Canarias, los controles se harán de forma aleatoria. Fuentes de la Universidad Complutense apuntan a la idea de revisar sin convertir el examen en una sucesión de interrupciones, algo especialmente delicado en aulas grandes.

No todas las comunidades aplicarán el mismo sistema. Cataluña lo hará este año como prueba piloto. También Canarias, que prevé extenderlo en la próxima convocatoria si funciona bien. En el País Vasco se podrá recurrir a estos detectores "en todo momento". Navarra, por ahora, asegura que todavía "no hay una decisión tomada al respecto", y Castilla-La Mancha también estudia qué hacer.

Revisiones antes de sentarse

Algunas universidades irán más allá del control durante el examen. En Baleares habrá personal especializado, distinto de los profesores, encargado de revisar las aulas con estos sistemas. En Asturias se usarán por primera vez en el llamamiento al alumnado, antes de entrar en clase y también cuando estén ya en sus sitios.

Video | Comienza la PAU en Extremadura

Valiente

La Universidad de Oviedo no descarta que puedan emplearse, de manera excepcional, mientras se desarrollan las pruebas. Murcia implantará este año inhibidores de frecuencia en todas las sedes de la PAU. En Andalucía, el protocolo aún está pendiente, aunque se pondrá el acento en prevenir el uso indebido de dispositivos tecnológicos.

El objetivo, según las universidades, es proteger la igualdad entre los casi 300.000 estudiantes que se examinarán en España, entre alumnado de Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas Artísticas Superiores. El curso pasado fueron alrededor de 270.000.

Más profesores y menos margen para despistes

Aunque cada tribunal fija su propio criterio, lo habitual es que haya un vigilante por cada 50 alumnos y dos cuando se superan los 80 o se llega al centenar.

Cantabria prevé "aumentar un poco más" el número de docentes. Asturias y Baleares avisan de que habrá al menos dos profesores por aula. Galicia contará también con vocales volantes para apoyar en las clases, las zonas comunes y los espacios de tránsito.

En Extremadura, la PAU de 2026 no tendrá detectores, pero sí mantendrá las cautelas de siempre. Un móvil en la mesa, un reloj inteligente en la muñeca o una pulsera de actividad pueden acabar dando un disgusto antes incluso de empezar el examen.

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