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Prueba de Acceso a la Universidad

Más de 5.800 alumnos inician la PAU en Extremadura con buenas sensaciones: "Me lo esperaba peor"

La convocatoria ordinaria arranca con 5.873 estudiantes repartidos en 13 sedes de la región

La jornada se está desarrollando con total normalidad, sin ningún tipo de incidentes

Video | Más de 5.800 alumnos inician la PAU en Extremadura con buenas sensaciones

Javier Cintas

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Mérida

A las nueve de la mañana, cuando comenzó el llamamiento en el IES Santa Eulalia de Mérida, los nervios ya llevaban un rato instalados entre los alumnos. Poco a poco, los estudiantes fueron accediendo a los espacios habilitados para la prueba y allí esperaron casi una hora, pues hasta las diez no arrancó el primer examen de la PAU: Lengua Castellana y Literatura II. Sobre algunas mesas había estampitas de santos, relojes, típex y bolígrafos de repuesto. Todo perfectamente dispuesto para una jornada que muchos viven como decisiva, ya que tienen que ganarse la nota que necesitan para estudiar la carrera que quieren.

En total, 5.873 jóvenes se enfrentan desde este martes en Extremadura a la convocatoria ordinaria de la Prueba de Acceso a la Universidad, que se prolongará hasta el próximo jueves 4 de junio. Son casi 350 más que en 2025 y la convocatoria ordinaria se celebra este año en 13 sedes repartidas por diez localidades extremeñas: Badajoz, Cáceres, Mérida, Almendralejo, Don Benito, Villanueva de la Serena, Zafra, Llerena, Plasencia y Navalmoral de la Mata.

A falta de tres exámenes de la fase de admisión previstos para esta tarde (Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II, Fundamentos Artísticos y Literatura Dramática), la jornada se está desarrollando «con total normalidad», según ha explicado el coordinador de la PAU en Extremadura, José Antonio Pariente. No se han registrado incidentes destacables ni quejas hasta estee momento, además, la afluencia ha sido "mayoritaria".

Sofía García, alumna del colegio Salesianos de la capital extremeña, afronta este proceso "con muchos nervios y mucha incertidumbre". "No sabes si vas a aprobar, si vas a entrar en la carrera que quieres o dónde quieres», señalaba antes del examen. Su objetivo es estudiar Derecho y, aunque se sentía preparada por el trabajo realizado en el colegio, reconocía que siempre queda la duda de si el repaso en casa habrá sido suficiente: «En el colegio nos han preparado muchísimo, tanto en las asignaturas obligatorias como en las de la fase específica, pero siempre hay esa incertidumbre».

También Juan Antonio Cruz Sánchez encaraba la mañana con tensión. «Es un día con muchísimos nervios, porque sabes que te estás presentando a unos exámenes en los que eres consciente de que tu futuro se decide en función de ello», explicaba en los minutos previos a enfrentarse a la prueba. Le gustaría estudiar Derecho o Criminología, aunque también contempla ADE o Magisterio. Aun así, intentaba relativizar el momento: «El trabajo grande ya está hecho». Sobre el nuevo modelo de PAU, más orientado a las competencias, reconocía que a él se le da mejor la parte memorística que aplicar conceptos a una situación concreta.

El examen de Lengua

Después del examen, sin embargo, las caras cambiaron. La primera toma de contacto, al menos entre los estudiantes consultados en el Santa Eulalia, dejó más tranquilidad que quejas. El examen de Lengua resultó más llevadero de lo que algunos esperaban, con un texto vinculado a los blísteres de medicamentos, preguntas de comprensión y argumentación, una frase de sintaxis que no generó demasiados sobresaltos y opciones de Literatura sobre la poesía del primer tercio del siglo XX y la literatura hispanoamericana.

«Me lo esperaba peor», reconocía Lucía Delgado al salir de la prueba. Quiere estudiar Educación Social en Sevilla y confía en que le dé la nota. La parte de Literatura le salió bien porque llevaba preparado el tema que eligió y la sintaxis, pese a no ser su punto fuerte, también le pareció asumible. «Yo la he visto bien», decía. Además, destacaba que el texto permitía desarrollar las respuestas con cierta facilidad al tratar una cuestión actual.

La sensación era parecida entre otros compañeros. Jorge Obispo salió incluso antes de tiempo y lo hizo satisfecho. «Lo llevaba preparado desde hace tres semanas y estoy muy contento con el resultado», señalaba. Iba especialmente pendiente de la frase de sintaxis, una de las partes que más incertidumbre suele generar entre los alumnos, pero finalmente no le supuso «ningún quebradero de cabeza». También valoró positivamente que una de las opciones de Literatura coincidiera con lo que había trabajado con más seguridad durante el estudio.

Álvaro Barrero Ortiz, alumno del Santa Eulalia, fue de los primeros en abandonar el aula. «Me ha salido bastante bien. Para mí ha sido bastante fácil», resumía. Reconocía, eso sí, que algunas partes podían tener algo más de dificultad, especialmente el análisis de la frase. Pero le sobró tiempo y puso especial atención en uno de los aspectos que más pesan en esta PAU: la ortografía. «He tenido bastante cuidado porque un error te baja bastantes décimas», explicaba. Su objetivo ahora no pasa por un grado universitario, sino por cursar un grado superior de Informática.

En este sentido, Alba Manchón Muñoz coincidía en que el examen había sido asequible, sobre todo en comparación con la prueba del año anterior. «La frase ha sido bastante sencilla. Para lo que pasó el año pasado, bastante asequible», valoraba. Según contaba, entre sus compañeros predominaban las buenas sensaciones, aunque hubo alguna cuestión de los pares mínimos que resultó algo más rebuscada. En general, resumía, «ha salido bastante bien la gente».

En el IES Santa Eulalia, una de las sedes habilitadas en Mérida, estaban citados 260 alumnos y solo faltaron dos, según explicó José Luis Oncins, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Extremadura y responsable de la PAU en este centro. «Todo ha empezado sin problema ninguno, sin ninguna incidencia», señaló Oncins. El Santa Eulalia es el centro que más alumnado aporta a esta sede, con unos 160 estudiantes. También acudieron alumnos del IES Eugenio Frutos de Guareña, del IES Extremadura de Mérida y de María Auxiliadora.

La organización, explicó, resulta cómoda porque el instituto dispone de espacios amplios: el hall, una sala de exámenes, varias aulas y el gimnasio. «Desde el punto de vista operativo es muy cómodo porque están todos concentrados en el mismo sitio», apuntó. La convivencia con la actividad normal del centro tampoco generó problemas. Oncins agradeció la colaboración del instituto y destacó que el personal de apoyo y el propio centro tienen «mucha conciencia» de que los alumnos se están examinando.

Éxito superior al 95%

La Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura quisieron acompañar al alumnado en el arranque de una convocatoria que, según recordaron, supera cada año con éxito más del 95% de quienes se presentan. La directora general de Universidad, Esther Muñoz, subrayó que se trata de «un día importante para todos los estudiantes que realizan las pruebas, y también para la consejería», y destacó que en los dos últimos cursos la UEx ha crecido en número de estudiantes. «Eso es fundamental porque tenemos el firme propósito de que la juventud extremeña se quede en Extremadura», señaló.

Desde la capital pacense, Muñoz agradeció además el trabajo realizado por el profesorado durante estos años y lanzó un mensaje de tranquilidad a los estudiantes. «El trabajo ya está hecho. Han llegado estos tres días, que son muy importantes, pero que, en realidad, no son más que la culminación de lo que hayan hecho durante sus años de Bachillerato», afirmó.

En la misma línea, la vicerrectora de Estudiantes, Empleo y Movilidad de la UEx, Rocío Blas Morato, destacó que la jornada es «muy ilusionante» para la Universidad. «Acogemos a los alumnos con mucha ilusión y queremos trasladarles un mensaje de tranquilidad; más del 95% superan la prueba», indicó. Blas recordó también que la convocatoria ordinaria registra este año un incremento de casi 350 estudiantes respecto al curso anterior, más de un 6%.

El modelo de la PAU

La PAU mantiene este año el modelo estrenado con la nueva prueba: un único modelo de examen por materia, aunque con posibilidad de elegir entre algunas preguntas o tareas dentro del propio ejercicio. Esa elección ya no permite preparar la prueba pensando en descartar grandes bloques de contenido, ya que el objetivo es evaluar competencias, razonamiento y capacidad de aplicar lo aprendido. Cada examen dura 90 minutos y en cada materia hay preguntas competenciales, con un peso de entre el 20% y el 25% de la nota total.

También gana peso la expresión escrita, la claridad, la presentación y la corrección ortográfica. En Lengua Castellana y Literatura II, los errores pueden restar hasta dos puntos. En el resto de materias, salvo en las lenguas extranjeras, la penalización máxima será de un punto. De ahí que muchos estudiantes no solo estuvieran pendientes de saber responder, sino también de hacerlo con orden y sin faltas.

Más exámenes

Tras Lengua, los alumnos que se presentan a la fase de acceso ha continuado la jornada con Historia de la Filosofía, para quienes la eligieron frente a Historia de España. Por la tarde están previstos otros exámenes en función de las materias matriculadas, como Física, Historia del Arte, Diseño, Historia de la Música y de la Danza, Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales II, Fundamentos Artísticos y Literatura Dramática.

El miércoles será el turno de Lengua Extranjera e Historia de España, además de varias materias de modalidad y de la fase de admisión. La convocatoria ordinaria concluirá el jueves con el resto de exámenes del calendario. Hasta entonces, los más de 5.800 alumnos extremeños seguirán midiendo no solo conocimientos, sino también nervios, confianza y la posibilidad de alcanzar la nota que les abra la puerta a los estudios que quieren.

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